…de madrugada llegan. El estertor de motores al apagarse hace temblar los cristales. Ni una voz. Las voces amanecen con el día. Cuatro empleados en camiseta de tirantes azul oscuro salen del remolque y empiezan a descargar bultos. Tras la ventana ante la plaza vacía no existe otro entretenimiento. En la arena trazan un círculo de estacas que clavan a golpe de mazo. Luego suenan alarmas y a prisa cubren con lonas los caballos de madera, el camión de bomberos, un descapotable y un tanque sin cañón. Los aviones llegan por el cielo y se van. Como hará el carrusel…
lunes, 27 de septiembre de 2021
jueves, 23 de septiembre de 2021
Diario — 1944 : : :
…nada existe tan incapaz de guardar secretos como una escalera con peldaños de madera. Ni el paso a paso más discreto logra la mudez. Siempre suena un crujido que delata. Un rumor de vigas que suspiran al sentir un peso en el lomo. Es lo que me alerta del tránsito de vecinos a medianoche. En zapatillas. Si fuera uno, lo hubiera dejado correr como amores desesperados. Pero, ¿tantos al mismo tiempo? Me atrevo a salir. En un rellano inferior advierto un reflejo tenue. Una puerta abierta. Y al fondo, en penumbra, una voz. Avanzo. Allí todos, alrededor de la radio…
domingo, 19 de septiembre de 2021
Diario — 1944 : : .
…el ruido de los motores que cuartea el cielo nocturno trae también el olor del humo de lo que todavía no arde. Las calles de la ciudad, un montón de troncos apilados cuya densa humareda ennegrece la oscuridad con su presagio. Cuando hasta las piedras ardan y el estruendo de las bombas que ya han dejado de caer sea entonces el que permanece insistente en los oídos. Ninguna sensación coincide con su tiempo. Es el miedo lo que distorsiona las percepciones. Y es también la memoria la que crepita en los incendios. Un fuego que celebra lo prohibido: el sobrevivir…
martes, 14 de septiembre de 2021
Diario — 1944 : :
…su estela es negra. Nube oscura a ras del empedrado. Había sido de chapa blanca. Ha perdido también la calandra, los embellecedores de la óptica, el parachoques y los tapacubos. Antes parece el cadáver de una furgoneta, pero ruge el motor calle arriba, ensucia la calle y cuando llega a la plaza, al frenar de golpe, derrapa sobre la arenilla y las hojas secas que nadie limpia. Un tipo con el pecho descubierto y pantalones de soldado abre la portezuela trasera y arrastra fuera un cuerpo con las manos atadas a la espalda. Y ronchas en el rostro. Otro prisionero…
viernes, 10 de septiembre de 2021
Diario — 1944 : .
…en la mañana primaveral, clara, mientras los vencejos trazan incansables sus ejercicios geométricos, una columna apretada y oscura, radicalmente negra, asciende. Su pedestal son las llamas que, tras la explosión, arden con intensidades rojizas y moradas desde los depósitos de la gasolinera. Ya en el cielo, el siniestro cilindro parece alcanzar la techumbre que sustenta y se disuelve sobre el lugar en un artesonado sombrío de pestilente neblina. Los habitantes salen apresurados a los balcones, aún vestidos con las túnicas blancas de la noche, se asoman a las ventanas, despeinados, legañosos, hipnotizados por el caótico canto de las sirenas municipales…
domingo, 5 de septiembre de 2021
Diario — 1944 :
…no tiene timbre y tampoco lo necesita. Le basta con llevar los guardabarros sueltos para que el soniquete lo anuncie. Recorre el ciclista las calles de los pueblos, sin importarle que haya barro o piedras por los caminos. Si llueve, extiende un chubasquero. Si arrecia el viento, se pone gorro de lana y un abrigo de soldado al que ha arrancado las insignias. Se detiene cuando susurran su nombre, que nadie más oye. Explica cuanto sabe del frente —noticias, bombardeos, fallecidos— y devora allí mismo, antes de volver a subirse a la bicicleta, el mendrugo que le entregan a cambio…
miércoles, 1 de septiembre de 2021
Diario — 1944 .
…al oírlos acercarse salen corriendo de los pisos sin que nadie les avise y suben a la azotea. Media docena de muchachos, a veces más. El cabello, trasquilado por algún familiar, revuelto; los ojos, con el mohín de centinela bien aprendido. Ya por el ruido de los motores discuten los modelos. «Son Mustang», oigo que uno afirma. «Quia —le contradice otro—, suenan a Curtiss». Siempre hay quien prefiere la melancolía: «Una vez vi pasar un Lockheed». También yo, quise decirles, pero entre las nubes se afilaba el destello de la visión que ya les cegaba, y todavía sigo impresionado…
viernes, 27 de agosto de 2021
Microlecturas | 07 | Micronesia
Con los cuadernos donde el escritor anota impresiones, frases, citas Vicente Luis Mora ha escrito un dietario fractal, figura que evoca las conexiones que el lector traza entre fragmentos. En una prosa aforística, narrativa y en ocasiones ensayística, Micronesia da testimonio de vicisitudes, observaciones, paradojas y almacenamiento de ideas del escritor mientras está pensando. Llaman la atención los brillantes mosaicos de fragmentos sobre asuntos concretos: una vez leídas todas las teselas eruditas surge una imagen en la mente del lector que no estaba en ninguna cita leída, emerge una impresión nueva, una suerte de escritura propia compuesta por frases ajenas.
lunes, 23 de agosto de 2021
Microlecturas | 06 | Cartografía del Raval
De niño, a Agustín Calvo Galán, le sorprendió ver cómo un turista fotografiaba su calle en el Raval, angosta, sombría, con las coladas en los balcones. Se dio la vuelta por ver qué le podía interesar y lo que vio es lo que ahora cuenta en esta crónica. Que lo es, en una parte, del barrio, desde la antigua degradación hasta el deseo especulativo, pero también del hecho de guardar la almendra cultural de toda la ciudad. Y en la otra parte, son las memorias del niño y del joven que encarnan la vida contradictoria de este céntrico margen urbano.
miércoles, 18 de agosto de 2021
Microlecturas | 05 | Cuaderno de Beirut
El diario tiene la rareza de poseer escasas convenciones que clasifican a los géneros literarios. Y estos cada vez se sienten más incómodos con las convenciones que los clasifican. Es lo que justifica la presencia de Cuaderno de Beirut en una colección de poesía. Poéticas son las elipsis constantes entre fragmentos, la intensificación de detalles que cobran valor simbólico y una estructura organizada en círculos de percepción, desde el dibujo casi hiperrealista inicial, las descripciones y situaciones se difuminan y «todo lo visto y amado se escurre con el agua» en este viaje iniciático a las fuentes de la comprensión.
sábado, 14 de agosto de 2021
Microlecturas | 04 | Veracidad del mapa
En los libros compartidos por fotógrafos y poetas, este suele mandar sus poemas y aquel mostrar sus imágenes. Y el maquetista se las ve y se las desea para maridar algún detalle. Pero los poemas de Marta Agudo en Veracidad del mapa leen el interior de las imágenes, o quizá sean las imágenes las que comprenden a los poemas. Pero no se interpreta la imagen, los poemas son sus poemas, con su estilo y temas, y parece que sea el fotógrafo quien haya salido a la realidad para descubrir qué comprende en la escritura. Más que un libro, una conversación.
martes, 10 de agosto de 2021
Microlecturas | 03 | Catedral en construcción
Del adagio «Un dietario es una catedral en construcción» extrae este libro su título. Emilio Calvo Mora, como aforista, es el artífice de los vitrales biográficos. Apunta en su cuaderno destellos de colores que en la mirada del lector se consolidan como sugerentes pensamientos que iluminan las caras ocultas: «El aforismo, más que miniatura, es pirueta». Los adagios no se entretienen en las circunstancias, abordan los temas: la esencia, la trascendencia o el tiempo. Luce levita de filósofo, pero por debajo se le ve la camiseta de poeta: «Esta mañana, nada más abrir la ventana, la luz era entera pájaro».
jueves, 5 de agosto de 2021
Microlecturas | 02 | Los lugares y el polvo
Roberto Peregalli (1961), filósofo y arquitecto, realiza una enmienda a la totalidad frente al espíritu de la revolución moderna en arquitectura, es decir, el uso estructural del cemento y la transformación de la fábrica tradicional en paneles de vidrio grueso y materiales plastificados, la desaparición de las cenefas en favor de una geometría dura, como las plazas de asfalto, y el uso abusivo de una cegadora luz central. Y por otra parte escribe una hermosa carta de amor al polvo que se acumula en las fachadas, a los desconchados que certifican el paso por el tiempo y a la penumbra.
domingo, 1 de agosto de 2021
Microlecturas | 01 | Mientras dure la luz
Mientras dure la luz no es un título biográfico. Es una poética. La luz es la memoria, incluso de «las plazas que ahora desconozco» por haber partido de la ciudad a la que se vuelve. Pero no en funciones de registro, sino la memoria como creación de un presente: «Tal vez el mundo sea porque cambien las cosas». No la memoria que fija, sino la que dialoga con las mudanzas. Una memoria activa que interpreta el presente. Esta es la visión, la luz. En una lengua poética acendrada, precisa, cardinal escribe Dionisia García este imprescindible e intenso libro de poemas.
martes, 27 de julio de 2021
Cuentos del hada jubilada (cuadragésimo cuarto)
La tarde se desliza por el tejado de la casa con la sonrisa infantil de quien irrumpe en territorio prohibido. Mofletes colorados, frente perlada, nariz que moquea. Hago como que no la veo. Me entretengo con las flores que nacen en los márgenes del huerto, contemplo las hojas del limonero, aseguro las cañas que sujetan las tomateras, persigo con la mirada la mariposa que inspecciona mi trabajo de hortelano. Acabo de regar y se expande el olor a tierra húmeda. La tarde brilla en las tejas antes de irse. Me acerco a la cornisa, por cogerla al vuelo si resbala.
viernes, 23 de julio de 2021
Cuentos del hada jubilada (cuadragésimo tercero)
La tarde extiende una alfombra de verdor bajo la sombra del limonero. Florecen las ramas en el jarrón del níspero. El cielo aparece presidido por un plato de porcelana china, unas nubes blancas con dibujos tradicionales en azul cobalto. Lo reflejan con entusiasmo de aprendiz los dorados de madera de cómoda en el estanque al sol. El tocadiscos interpreta las sinfonías ornitológicas más selectas de la historia del pinar. Los cuadros del mantel ordenan las viandas y las desordenan en ágiles jugadas ajedrecísticas. En el sofá del heno, vibra la siesta. El verano, un interior que se expande por fuera.
lunes, 19 de julio de 2021
Cuentos del hada jubilada (cuadragésimo segundo)
Oigo que alguien afirma: «El amor es un viaje». Hay frases que dicen también lo contrario de lo que parecen decir. Intuyo que por viaje se entiende aventura, descubrimiento, qué sé yo, huida de lo cotidiano… Pero los medios a través de los que se viaja, que son en sentido literal los que más viajan —trenes, barcos, aviones— van y vuelven. Una y otra vez. El mismo viaje, pero con personas diferentes. Desde este punto de vista, el viaje que el amor sea se realiza repitiendo la misma vida, pero modificando la compañía. Una suerte de rutina de la variedad.
miércoles, 14 de julio de 2021
Cuentos del hada jubilada (cuadragésimo primero)
Le pusieron fecha y decidieron un lugar neutral para el encuentro. Lo urdieron a mi espalda, mientras como un lirón dormía, no sé si por la juerga o tras una ardua jornada laboral, porque tampoco he conseguido determinar cuándo tuvo lugar la cumbre bilateral entre Costumbre y Fiesta en mi biografía. Tampoco conozco los términos del acuerdo que alcanzaron, pero los sospecho. Últimamente no consigo, por más que me empeñe en intentarlo, rechazar ninguna invitación festiva, y sumo días por celebraciones. ¿No será que las dos mitades mías se han fusionado en una sola, la Costumbre de ir de Fiesta?
sábado, 10 de julio de 2021
Cuentos del hada jubilada (cuadragésimo)
La rosa que florece en día de lluvia cree que la melancolía es la condición de la vida vegetal. Que el universo está pintado en tonos grises. Que del llanto emerge la luz. Que no hay paisaje sin humedad. Está convencida de que la tristeza de sus pétalos, tan deslucidos, se viste con una rara túnica sin saber por qué. El aguacero que la hunde, el viento que la abate, la oscuridad que la oculta. La rosa que nace en mañana de tormenta dedica todos sus pensamientos a lo que no conmueve. Lo único que en vida alcanza a conocer.
lunes, 5 de julio de 2021
Cuentos del hada jubilada (trigésimo noveno)
Un rectángulo de luz en mitad de la sala. Por un lado, se extiende sobre el banco de madera, junto al alféizar, por el otro sobre las losas de cerámica oscura. Una mancha que reproduce las dimensiones de la ventana y el dibujo de sus travesaños. Tumbados sobre el frescor del suelo, una parte del cuerpo aparece iluminada por los rayos que entran, la otra parte queda oscurecida por la penumbra. Al cambiar de postura, la luz recorre otros lugares de la piel desnuda. Descubren una manera de volver a jugar, la de vestirse con las sombras de la tarde.
jueves, 1 de julio de 2021
Cuentos del hada jubilada (trigésimo octavo)
Tu pie deja en la arena una huella. Me sorprende la perfección del bajorrelieve. La forma exacta, su alma abandonada en un lugar cualquiera, al albur de las olas. Este prodigio artístico merece un museo. Mejor, un templo con columnas de mármol blanco. Me llamas desde lejos y, a gritos, te cuento que hay una obra de arte en la playa. Te oigo decir: Hay más. Una línea de huellas continúa hasta tu pie con idéntica maestría escultórica. Ya pienso en una ciudad de museos o una acrópolis que recoja el conjunto del paseo. Pero añades: El original está aquí.
domingo, 27 de junio de 2021
Imaginería | 07 | Realista
Detrás de estas paredes escondidas entre paredes, de los muros, de las cercas, de la noche que envuelve al día, hay algo que no entra nunca en la realidad. En la realidad solo cabe lo que hay a este lado del ladrillo a la vista de lo acabado deprisa, del punzón que graba fechas en sillares enmohecidos, del latón hiriente en el cerrojo cerrado, de la niebla que expande la palmatoria encendida. Una vez constatado, la imaginación busca grietas, descubre fisurases, amplía sonidos, abre puertas que no existen para que lo inexistente cobre alguna corporeidad, siquiera, entre unas cuantas palabras.
martes, 22 de junio de 2021
Imaginería | 06 | Conceptual
La trashumancia de las nubes la pastorea el viento. Las briznas de hierba arrancadas por sus dientes blancos, trenes y autopistas las transportan hacia el centro de las ciudades, depósito de las deposiciones. Las ideologías ahí las recogen en sacos de arpillera y las secan al sol para que, en su día, el poder concentrado fertilice la floración electoral. Es el ciclo de la vida, aunque la vida solo se manifieste en forma de bacterias que descomponen las ideas. Un ejército diminuto que actúa incluso cuando el pastor, exhausto de montes y vaguadas, se queda dormido y, qué paradoja, ronca.
sábado, 19 de junio de 2021
Imaginería | 05 | Expresionista
La vehemencia del foco que dispara su haz de intensidades en mitad de la noche enloquece los colores alcanzados, que de súbito desconocen cuál es su viveza serena, qué superficie les corresponde, dónde aplican los matices. Amontonados en el interior del círculo inflexible, se confunden y revuelven unos con otros, pierden atributos y ganan los que nunca les han correspondido. Los pigmentos, semblantes que el resplandor desorienta. Extraviado el gesto, una moneda mugrienta en los ojos, un vertedero por posesiones. Bajo el ardor lumínico, los colores derrotan el reposo de los adagios sobre la belleza que se repiten de memoria.
lunes, 14 de junio de 2021
Imaginería | 04 | Neoclásica
La misma sombra que sordamente desaparece en puertas y persianas descubre al mismo tiempo los rasgos de las figuras inertes. La desnudez de la ninfa desnuda, los ojos de piedra blanca del soldado, los pliegues académicos de su túnica. Con el mismo impudor íntimo con el que las personas acuden al espejo con los ojos por abrir, las estatuas delatan la impiedad del tiempo con el escultor que las talló. Su aspiración a un arte elevado que se quedó en adorno de jardín. La luz que borra las aspiraciones del manto nocturno revive día a día la escasez de talento.
miércoles, 9 de junio de 2021
Imaginería | 03 | Mística
Las oraciones con las que se pide luz a lo sagrado tienen vocación nocturna. La ceguera lánguida en el brillo lunar, entre las cuentas de rumores apagados, bajo el destello oloroso del jazminero. El trenzado de palabras que es el rezo se realiza mejor sobre la melena de la noche, un dios más receptivo que los visibles. Lo oculto de sus mensajes en sillares recónditos de iglesias antiguas renace. Un nombre a veces, un signo indescifrable, un adagio esculpido con cincel poco diestro. En lo que no puede ser visto el bisbiseo de las plegarias despliega su condición de epifanía.
sábado, 5 de junio de 2021
Imaginería | 02 | Medieval
El temblor de la llama en el candil, azuzado por cualquier mínima corriente de aire, provoca que la realidad se tambalee. Se ondulan las paredes. Las líneas, antes rectas, pierden la cordura. La vasija con flores sobre la mesa levita proyectada en su sombra. La ley de la penumbra asimila cualquier locura. Un tiempo que, en brazos de la melancolía, encuentra el remedio que anhela. Las heridas se parecen al dorado de la lengua que parpadea en la palmatoria cuando le falta el aceite. Es un estado de tenues murmullos, los sutiles gemidos del barro en las manos del alfarero.
martes, 1 de junio de 2021
Imaginería | 01 | Egipcia
Los ojos del río no se cansan de mirar. Se enamoran de las matas de papiro que cortejan el cauce, un sfumato de pintor delicado, bufanda de angorina en el cuello del paisaje. Le impresiona el sudor de los marineros que transportan piedras más altas que ellos mismos mientras las cuerdas que acompañan la navegación desde tierra azotan la superficie. En su espejo refulge el sol que agosta la llanura. Tampoco cesa de imaginar tras el crepúsculo. El resplandor de las hogueras, sobre el lomo de su discurrir, convierte los asnos que pastan por la orilla en gigantescos animales mitológicos.
viernes, 28 de mayo de 2021
Cuentos del hada jubilada (trigésimo séptimo)
Cuando se publica un libro, todo es alrededor silencio. Estoy contenta con la edición, pero soy la única. Bueno, se lo mandé a mi prima de Uruguay y le encantó recibirlo. La empleada de Correos, que me tiene vista, me preguntó si hacía el envío a mi hija. «No, a mi prima», le dije, pero me inquietó la vida que hubiera ocurrido si escribiera a Uruguay a la hija que no tengo. El hijo que tengo está en Londres, pero no se lo he enviado. Le mandé una foto por wassap. Me dijo: enhorabuena, mami; así, todo escrito en minúscula.
lunes, 24 de mayo de 2021
Cuentos del hada jubilada (trigésimo sexto)
Un traje colgado en un extremo del armario, cubierto con una tela blanca y bolas de alcanfor en los bolsillos. Lo llamaba Decisión. Se lo cortaron a medida hace años, después de ahorrar durante meses, contrastar precios en los sastres de la ciudad y consultar calidades del paño. Lo estrenó el día en el que se cumplía lo que había sido su gran decisión. De ahí el nombre de su traje. Meditada durante años y tomada para que, beneficiándole a él, no perjudicara a nadie. En el armario aguardaba otra decisión, aquella que ya no le correspondía tomar a él.
miércoles, 19 de mayo de 2021
Cuentos del hada jubilada (trigésimo quinto)
Iniciar una frase posee sus reglas, eso lo sé. Nunca empezar por un adverbio. Tampoco con un verbo queda bien. También hay que evitar las repeticiones, redundancias, aliteraciones, etcétera. No conviene usar palabras genéricas, como cosa, todo o etcétera, etcétera. Y puede que queden mal, aunque a veces quiera evitarlas sin conseguir verlas, las perífrasis. Nada de incisos, ningún paréntesis, sin abusar tampoco de las negaciones, en absoluto. Iniciar una frase teniendo en cuenta, o no, alguna de las reglas, otras las habré olvidado, sin duda, es una tarea la mar de sencilla, facilona incluso, claro. Cosa de un periquete.
viernes, 14 de mayo de 2021
Cuentos del hada jubilada (trigésimo cuarto)
Aprovecho que has ido a la peluquería a que te corten las puntas para escribirte un poema de amor. Un poema que no ha de ser ni demasiado largo, porque entonces no parecería un poema, sino una novela; ni tampoco demasiado corto, porque el sentido innovador podría no quedar claramente reflejado. En verso libre, por supuesto, pero con medidas petrarquistas, obligadas si se trata de un poema de amor, obviamente. Sin rimas, que suenan repipis. Con un ritmo lento, pero no tanto como para incitar al lector a dormirse, con algún giro, así, más... Ah, eres tú, ¿ya has vuelto?
lunes, 10 de mayo de 2021
Saul Leiter's hideout. Snow, 1960
La escritura sobre cristales es prueba determinante de que lo de fuera posee una naturaleza diferente a lo de dentro. Desde dentro, solo existen garabatos en lugar del mensaje que fuera ni se inmutan por leer. Dentro, en invierno, se respira en la cápsula del aire respirado, una atmósfera cada vez más familiar, como el haber recibido un premio por una redacción escolar. Mientras fuera lo real se vierte en el lienzo de un pintor expresionista que nunca se preocupó por aprender la mínima caligrafía del dibujo y prefiere las brochas a los pinceles, dentro el artista se ha dormido.
miércoles, 5 de mayo de 2021
Saul Leiter's hideout. Boy, 1960
De lo que se haya quedado ahí sentado, en la acera de una calle con tránsito incesante, envuelto en el papel de estraza de pensamientos cotidianos y temores ahora resueltos por la vida hace tiempo, no ha quedado ni siquiera la imagen que suscita esta inquietud. El resto, permanece. La valla que cerca el precario acceso a la luz del semisótano. El reflejo de las fachadas de los turismos que pasan al sol, otros modelos, pero idéntico cristal en el parabrisas. Las ondas que se abrazan a las antenas para llenar de vacíos la memoria. Solo lo superfluo resulta inmutable.
sábado, 1 de mayo de 2021
Saul Leiter's hideout. Horn & Hardart, 1959
Desde el interior de los grandes almacenes lo que el escaparate muestra, a la venta, es la ciudad. Prodigiosos maniquíes móviles que saben, igual que los de madera, quedarse perfectamente inmóviles bajo la lluvia, arbolillos de plástico en el fondo de la pecera. Rocas vivas, calcáreas, porosas, higienizadas por las corrientes de opinión, que albergan tras las ventanas especies aún por conocer. Hay enormes escualos que atraviesan el cristal, taciturnos, de aquí para allá. Son los reyes de la creación. Carecen de depredadores que no sean ellos mismos y se dejan conducir por sus capturas. A la venta quien mire.
martes, 27 de abril de 2021
Saul Leiter's hideout. Woman Waiting, 1958
A quienes les gusta perorar sobre la cotidiana felicidad que reside en los detalles de la vida suelen olvidar este principio: Hay que llegar antes que la persona esperada. Y luego caminar sobre este lío conceptual sin tropiezos: hacer como que la persona a quien se espera no ha llegado cuando en realidad el motivo de la espera está escondido enfrente, en espera también de la persona que no ha llegado, y mientras espere se colmará la presencia que habrá de concluir con la llegada de la persona esperada y el abandono de aquella espera esperanzada en que nadie llegue.
jueves, 22 de abril de 2021
Saul Leiter's hideout. Cracks, 1957
La hendidura de la uña en el revestimiento de yeso que señala el transcurso de un día por la celda que carece de luz. La oquedad que erosiona las rocas calizas desde el interior tras el paso de las lluvias o después de las heladas. Las resquebrajaduras que usan el barro y la cerámica para anotar con disciplina de escribanos sus horas de servicio. Las fisuras en las vigas que sostienen el tejado cuando testimonian largos períodos de abandono. Las grietas que las décadas dibujan con extremada paciencia sobre la pintura reseca, en superficies que nadie se detiene a mirar.
domingo, 18 de abril de 2021
Saul Leiter's hideout. Red Curtain, 1956
Alguien siempre es nadie al otro lado de la ventana alta. Y al mismo tiempo, entrevisto por la ranura que dejan los dobleces de la cortina, ese nadie siempre es alguien que posee la extraña virtud de ser otro, ajeno por completo a cualquier vicisitud desde la que se mire. Solo el otro y el que contempla coinciden cuando uno de los dos no exista. Bien si sale a la calle el observador y no es observado; bien si se da media vuelta, regresa a la mesa donde escribía este texto y continúa redactándolo, tras haber olvidado cuanto ha visto.
miércoles, 14 de abril de 2021
Saul Leiter's hideout. Haircut, 1956
Cuanto parece igual reflejado en un espejo es, en verdad, diametralmente opuesto. La antípoda de lo real. Que quien se sienta en el sillón del barbero para un corte de pelo crea que es él quien ve reflejado delante puede considerarse un error común. También sus convicciones políticas o religiosas, el trato que dispensa a los subordinados, el colegio elegido para sus hijos, el tiempo que dilapida frente al televisor, etcétera, posiblemente también lo sean. En el conjunto de errores que cualquier persona acumula en su vida cotidiana, el de identificarse con su imagen antagonista resulta inapreciable. Es decir, simbólico.
sábado, 10 de abril de 2021
Saul Leiter's hideout. Dog in Doorway, Paterson, 1952
Nada hay tan verde como un perro tumbado sobre la alfombra, junto a la puerta. Nada tan fugaz como lo que las cortinas ocultan. Rara vez se descubre algo en el encuadre de la ventanilla trasera de un taxi. Se paga para que aleje pensando que acerca. La ciudad es así, amante secreta de las paradojas. Cuanto más multitudinaria una avenida, más solitarios congrega. Nada hay tan perro como un verde expandido por toda la fachada. Nada tan escasamente locuaz como una cortina. Se paga la tarifa del taxímetro para rasurar la experiencia. Como quien entra en la peluquería rapado.
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