jueves, 22 de febrero de 2024

07 Miradas



En los soportales que hay en el exterior del mercado, allí donde los campesinos de la zona venden frutas de la época y verduras de sus huertos, tenía su tenderete. Lo cuidaba con esmero. Fue lo primero que me llamó la atención, con qué gracia y armonía de colores ponía a la venta lo que le habían traído, de madrugada, hortelanos poco hábiles para el comercio. Iba a diario. Las lechugas conservaban gotas de rocío en sus hojas. En los pedúnculos de las manzanas se podían ver restos de savia. Nunca en mi vida he comido tanta verdura como entonces.

domingo, 18 de febrero de 2024

06 Miradas



Al sastre de la familia le preguntaba, cuando venía a tomar medidas, por los tejidos de los chaqués elegantes, por los secretos que hacían triunfar al pantalón, por el trazo de la sisa en las camisas. Se diría que la moda masculina despierta mi interés, pero no es así. Indago solo para documentar mis suspiros. Aquel que ha de llegar no puede aparecer desnudo. Igual que imagino las palabras y el tono que usará cuando me hable, también lo engalano conforme a las razones de esta época. Tal vez por eso cuando llegó de verdad no supe, en absoluto, reconocerlo.

martes, 13 de febrero de 2024

05 Miradas



Un desdibujado sendero conduce a la gruta y aunque aparezca en las guías no es fácil descubrirla. De vez en cuando algún grupo de excursionistas la busca entre la columnata de álamos negros que la protege. Los visitantes suelen perder la orientación fácilmente y aparecen al otro lado del bosque, en el prado donde las vacas los miran con repentina curiosidad. Preguntan a voces, desde lejos, si me ven rondar por ahí. Les digo que no sé nada. Que no conozco la zona. Desazonados, se dan media vuelta. También desaparezco entre árboles. Si no fuera tan esquivo quizás la encontrara.

viernes, 9 de febrero de 2024

04 Miradas



Tal como se entiende comúnmente, creía que las ventanas sirven para contemplar el exterior desde un interior. Hasta la luz colabora en este propósito anulando con reflejos la transparencia de los cristales. Y al anochecer, ahí están las persianas para solucionarlo. Por eso me sorprendió tanto verle asomado a la ventana del taller de costura desde el patio. Con ojos atentos, como si buscara dentro algo o alguien en concreto. Me pareció que su mirada no admitía dudas, pero éramos veinte chicas trabajando y mi probabilidad solo una. Menos mal que la matemática es una ciencia ciega. Como los cristales.

lunes, 5 de febrero de 2024

03 Miradas



No vi resplandor alguno. Ningún brillo que llegara de lejos como un presagio. Tampoco claridad que no fuera la escasa que los nubarrones de tormenta imponen al día. Ni siquiera llameaban candelas en el pequeño altar excavado en la piedra al pie del camino. Aunque ocurriera en invierno, no ardían por los campos vecinos restos de alguna poda. Hasta el riachuelo que corre por el lugar se agazapaba bajo la maleza para no provocar destellos. No existió ninguna señal aquella tarde que se apresuraba a entregarse entera a las sombras. Y sin embargo solo recuerdo de su rostro la luz.

jueves, 1 de febrero de 2024

02 Miradas



De jovencita mostraba mi rebeldía cada vez que al inicio del verano me compraban sandalias nuevas. Iba al río, me sentaba junto al cauce y sumergía los pies hasta el tobillo. Luego, chapoteando al andar, regresaba justo a la hora en que la casa había sido fregada de punta a punta. Mi madre me obligaba a permanecer en la puerta hasta que el calzado, que chorreaba, se secara. No sé por qué me puse tan nerviosa cuando lo vi aparecer. De haber sabido lo que ocurriría entonces me hubiera sentado a encender un cigarrillo de los que tenía prohibido fumar.

sábado, 27 de enero de 2024

01 Miradas



Con aspavientos los peregrinos al llegar se dejan caer sobre la arena. Y luego, arrodillados, con los brazos en cruz, los bártulos por el suelo, braman sus plegarias al santo. Les espuma la boca. Miran con ojos opacos. Cada grupo que alcanza la puerta del monasterio es un alboroto de voces y una tétrica danza de cuerpos malolientes. Algún monje sale para arrastrarlos hasta el cobertizo donde los fieles se amontonan en la fe de una fútil esperanza. Traía la frente sudorosa, pero se mantuvo en pie, cerró los ojos para rezar en silencio. Sus manos hablaban, cómo no escucharlas.

martes, 23 de enero de 2024

Microlecturas | 37 | O livro do absurdo



Desde el título hasta el último verso, donde se cita el gato de Schrödiger, el que al mismo tiempo está y no está, el libro de Maria Azenha recrea, mediante pequeñas dramatizaciones poéticas, la lógica del absurdo que rige en el mundo contemporáneo. Habla de «la multiplicación de los perros» en la ciudad o de «una baguette / con los labios pintados / en el último verso». En el poema «Mamografía» se lee: «he dejado el poema a la mitad / no recuerdo nada más solo sé / que tengo los dedos hundidos en la Creación / mis manos aspiran a la eternidad // mis tetas no».

viernes, 19 de enero de 2024

Microlecturas | 36 | Fábula del fragmento



Francisco José Martínez Morán (1981) da un giro en su obra poética y en su séptimo libro no solo toma el fragmento de texto como métrica, sino que lo convierte en el protagonista secreto de su Fábula. Escritos con una compleja simbiosis de elementos narrativos y líricos, los fragmentos desarrollan una historia donde se alternan tres núcleos de conflicto que evocan una ruptura: la conciencia de un protagonista que actúa como una máquina compactadora; un segundo personaje que abre heridas ya abiertas y un punto de fuga, la infancia. Una impecable mecánica que convierte la lectura en una intensa experiencia.

miércoles, 17 de enero de 2024

Microlecturas | 35 | Vaho



Tras dos títulos, Sergio Berrocal (1978) «considera que Vaho es su primer libro», y es posible, pues esta colección de tankas y haikus posee un claro aire inaugural, no sé si de una obra poética o de un universo. Delicados versos que se deslíen con la mirada mientras se leen. El poeta utiliza la palabra «efímero» en alguna ocasión y la sugiere en otras, pero hablar de una poética de lo efímero resulta insuficiente. Un poema da la clave que desentraña su sentido: «Poco dura lo eterno». Es una poética de lo que permaneciendo se percibe como pájaro en vuelo.

domingo, 14 de enero de 2024

Microlecturas | 34 | Castigado sin dibujos



Julio José Ordovás (1976) recrea su infancia en un pequeño pueblo aragonés como quien abre una vieja caja de hojalata y descubre el diamante con el que de niño jugaba a las canicas. Con la ingenuidad de la edad, aderezada con la mirada irónica del adulto que prefiere aparecer poco, el autor evoca con delicadeza los sentidos que fue atribuyendo al mundo que iba descubriendo: «¿Cómo podía uno aburrirse habiendo tantos misterios por explorar? En el pueblo solo se aburrían los perros. Y los veraneantes». De fondo, se trasluce la infancia de la Democracia. Libro escrito en estado de gracia.

jueves, 11 de enero de 2024

Microlecturas | 33 | La ciudad sin imágenes



«Pasado, presente e imaginación comparten plano». Desde este punto de vista, más propio de la creación que de la didáctica, Juan Gallego Benot (1997) escribe sus ensayos de bolsillo. Los aborda con la voluntad de comprender la ciudad como propósito de fondo y con un diagnóstico por delante, la imposibilidad de recordar el rostro de las personas que conoce. Es decir, una aleación ensayística entre investigación y biografía. Simbiosis de erudición y diario que logra diagnosticar con lucidez la ciudad contemporánea: «El futuro de estas calles parece negarse a aparecer, todo se repite en un pasado que nunca ha existido».

lunes, 8 de enero de 2024

Microlecturas | 32 | La fuerza mayor



Clément Rosset (1939) es un extraordinario pequeño filósofo. Siempre que puede, elige citar a Tintin o cualquier película antes que a Heidegger. Sabe, como Nietzsche, que «toda palabra [es] también una máscara», y prefiere que la suya luzca la sonrisa perpetua de quien cubre el boquete de la precariedad existencial con el yeso de la alegría. En La fuerza mayor se convierte, a posteriori, en exegeta de Nietzsche, de quien no se sirve para desarrollar sus ideas, sino que son estas las que sacan a bailar a las del filósofo alemán a despecho de todos sus discípulos de ceñudo gesto.

viernes, 5 de enero de 2024

Teatrillo de la noche de Reyes



—¿Qué le has pedido a los Reyes? 
—Un libro. 
 —Anda ya, un libro. Esas cosas no son de pedir a los Reyes. 
—Ya. 
—Una muñeca. Eso sí. Y un cochecillo para pasearla. 
—Pero es que. 
—O se les pide alguna ropita. Un conjunto mono. Una chaquetilla guay. Ahora hay cosas preciosas. 
—Sí, es cierto. 
 —De acuerdo, volvamos a empezar. ¿Qué les pides a los Reyes este año? 
—Un libro. 
—¿Solo? ¿O también alguna cosilla más? 
—No es poca cosa. 
—Bueno, hay libros y libros, ¿y de qué autor lo quieres? 
—Mío. 
—¿Tuyo? 
—Sí, les pido que me ayuden a escribirlo.

lunes, 1 de enero de 2024

Teatrillo de Año Nuevo



—¿Empezamos? 
—Cuando quieras. 
—Bueno, si lo prefieres no empezamos todavía. 
—Ah, ¿es que podemos no empezar? 
—Creo que no. 
—¿Entonces? 
—Empecemos. ¿Te va bien? 
—Bien, bien, no del todo. 
—¿Cómo? Explícate. 
—Lo dejaría para más adelante. 
—¿El qué? 
—Nada, el empezar. 
—Ah. Vale. Lo tengo en cuenta. Pero lo cierto es que no sé si es posible. 
—¿No? 
—Lo tendría que preguntar. 
—¿A quién? 
—Ese es el caso, que no sé a quién puedo dirigirme. ¿Tú tienes alguna idea? 
—En absoluto. 
—¿Entonces? 
—¿Entonces qué? 
 —Pues que no nos va a quedar más remedio. 
—¿Más remedio de qué? 
—Pues de empezar.

viernes, 29 de diciembre de 2023

Bye bye 2023



Cuando llegue el día en el que tenga que irse, sé lo que haré para que no ocurra. No me daré por enterado. Prohibido diarios, noticieros, relojes y teléfonos con exceso de información. Nada de citas o compromisos, ni siquiera con las personas próximas. Se acabó el programar actividades, viajes, también el permanecer atento a cualquier acontecimiento que pudiera ocurrir. Vedaré el paso al año que entra. A su intrínseca incertidumbre. Si este había sido un buen año, completo, soberbio, histórico, a qué echarlo a perder y a lo tonto cambiarlo por otro nuevo. Me planto. Y sé cómo hacerlo.

domingo, 24 de diciembre de 2023

Pequeño cuento de Navidad



De la vela cuya mecha apenas consigue mantener la llama sobre los chorreones secos de la cera consumida solo se espera que sea capaz de prender la nueva que, enhiesta, anhela sustituirla en breve. Su intensidad revivirá la luz sobre el presente. A este paso hay quien lo denomina rito y celebra, con el tránsito, una creencia: la certeza de que es posible la permanencia. Y, de hecho, lo es. Aunque quien incline la antigua vela sobre la incólume no logre que esta se encienda mientras la primera se apaga. Aun quemándose los dedos en la operación, tampoco nada significará.

lunes, 18 de diciembre de 2023

Cuentos del hada jubilada (octogésimo segundo)



No conozco a nadie que se sienta inmune ante el misterio de las costureras. Ni hada, ni duende. Cerca de los cuarenta años, Velázquez pintó una que fija el semblante que las convierte en enigmáticas. Las manos, capaces de lidiar con lo nimio y restaurar el daño que parecía irreversible. La ausente mirada, cautiva de la tarea, que impide a quien la contempla entrar en contacto con su ser, en cuya apariencia discreta nada desentona. Velázquez, incapaz de resolver el arcano, no ocultó hacia dónde huía su mirada: toda la luz de su paleta baña el escote de la costurera.

jueves, 14 de diciembre de 2023

Cuentos del hada jubilada (octogésimo primero)



Anoche olvidé llevar al punto de residuos orgánicos los restos de la cena, entre los que había un huevo que se me había roto al tratar de abrirlo. Para colmo, tampoco cerré, como acostumbro, la puerta de la cocina que comunica con el patio. La tormenta perfecta. Así que esta mañana he tenido que enfrentarme a una invasión de hormigas en toda regla. Estaba con la guardia baja porque no habían asomado desde hacía mucho tiempo. El hormiguero habitual había desaparecido. Estas han llegado de otro, más distante. ¿Cómo se han enterado las hormigas de que ayer cometí tantos errores?

domingo, 10 de diciembre de 2023

Cuentos del hada jubilada (octogésimo)



Cualquier cosa era siempre más alta que yo. Para elegir la fruta que va a comprar, mi madre abandona la mano que me daba y al instante siento cómo mi cuerpo se desdibuja ante la madera del mostrador, un muro que mis ojos no consiguen rebasar, rodeado por una penumbra no menos densa. El vendedor es una voz que llega desde el otro lado e informa de precios entre silencios. Mi madre también calla, con lo que disfruta hablando. A través de la cortina de filamentos metálicos contemplo la luz de la calle como una salvación. ¿Qué me estaba perdiendo?

martes, 5 de diciembre de 2023

Cuentos del hada jubilada (septuagésimo noveno)



No he parado hasta conseguir una pecera. Una bola de cristal llena de agua con un pez anaranjado dentro. La mía la dejo llena de aire, y ni siquiera he colocado un pajarito. Solo me sirve para contemplar el vacío. Ahora que no cumplo horario de hada ni acudo a reuniones del sindicato de magos, he decidido convertirme en arúspice. Desvelar el porvenir en hígados de vaca me parece algo fascinante, aunque no tengo paciencia para limpiar la sangre de las vísceras que compre en el mercado. Así que leeré el futuro en la nada que encierra mi nueva pecera.

viernes, 1 de diciembre de 2023

Cuentos del hada jubilada (septuagésimo octavo)



Creí que era un viaje, pero veo que accede a la autopista con la ilusión del niño que enseña el mundo que le descubrió su abuelo. «Por allí —señala en una dirección hacia la que no mira—está el melocotonero del que te hablé. El huerto es un prodigio de olores. Y sonidos. El del agua, cuando se riega; el de los pájaros, enloquecidos al atardecer. Abría un libro y así se quedaba mientras mis ojos no paraban quietos». Trato de vislumbrar algo entre el muro de camiones y furgonetas que va adelantando, pero solo veo la línea discontinua del asfalto.

lunes, 27 de noviembre de 2023

Safo | Lecciones *******



Me preguntáis por qué no os acompaño en el paseo que emprendéis cada atardecer hacia el jardín por el sendero de las hortensias. Os preguntáis también por qué, a la vuelta, califico los versos que habéis escrito como superficiales y las correcciones que os propongo, sin haber ido, os parecen que ahondan en lo que deseáis expresar y no habéis sabido cómo. Qué interesante esta cuestión. La respuesta, como todas, es sencilla. Cada anochecer, cuando os vais, me adentro en el jardín con la azada y una tinaja de agua fresca y limpio y riego cada una de las plantas.

jueves, 23 de noviembre de 2023

Safo | Lecciones ******



Levantad los ojos de la tablilla donde andáis peleándoos con las palabras. La cítara debéis acomodar a los pies de una columna, en el peristilo. Salid del atrio y es conveniente que busquéis una altura desde donde contemplar la puesta de sol sobre la línea del horizonte marino. Admirad intensas, con fruición, los colores que iluminan la oscuridad de vuestras pupilas. Disfrutad. No os digo más. Gritad, si la soledad os lo permite, que es lo más hermoso que habéis visto nunca. Y luego, de vuelta al olvido, empuñad el cálamo de junco como si no hubiera llegado la noche.

sábado, 18 de noviembre de 2023

Safo | Lecciones *****



Hablemos de las palabras, ¿es lo que os gustaría que hiciéramos ahora? Ya veo que sí. También me apetece. Las palabras. Veamos qué se puede decir de ellas. Ayudadme. Imaginad que salís al campo después de un día de lluvia. Aspiráis el aroma de la hierba mojada, de los árboles, de la tierra húmeda. De repente, os detiene un charco en el que os emboba, como si fuera un espejo, el cielo. Os encaramáis sobre él y ¿qué veis? Exacto. Os veis a vosotras reflejadas. Pues bien, es lo mismo que contemplar los vocablos ahí detenidos en lugar de usarlos.

martes, 14 de noviembre de 2023

Safo | Lecciones ****



No son albañiles, fijaos, los que construyen esta casa, sino orfebres de paciencia. Sus manos perfeccionan los adobes con la medida exacta de barro y paja. Las horas ciertas de sol los endurecen, la cuerda señala su lugar equilibrado en el muro. De cada ladrillo y de cada piedra depende la solidez del conjunto. Y al otro lado observad el trabajo de los ebanistas. Con qué destreza tratan la áspera madera hasta que pueda ser acariciada por las manos de un niño. No solo hay que estudiar música y caligrafía para desempeñar el oficio de fijar canciones en las tablillas.

viernes, 10 de noviembre de 2023

Safo | Lecciones ***



Un día húmedo, sofocante. Lo estáis sintiendo. Las nieblas se comen una parte de la isla. El mar comparece como amenaza. El viento que expulsa maltrata los arbustos que han prendido en las ranuras entre las piedras. Los pájaros no vuelan, agazapados en su escondite anuncian presagios funestos. Ni sé por qué os habéis aventurado a salir de Ereso en una mañana tan desapacible. Vuestros cuerpos, bañados en sudor, afean con manchas el brillo de las túnicas. No me hubiera extrañado nada haberme encontrado hoy aquí en soledad, puesto que tenía previsto abordar los nadires del encuentro con la belleza.

domingo, 5 de noviembre de 2023

Safo | Lecciones **



Qué escaso interés tiene malgastar el pensamiento en la percepción de lo indeseable. No a las lluvias torrenciales, no al sol de la canícula, no al viento enervado, no al oleaje sobre las tablas del barco, no a los ladridos estridentes del perro. ¿Qué dios os escucha que pueda complacer tantos deseos? Estáis cerrando los ojos para mirar, ¿qué veréis entonces? Un no gigantesco que amuralla los campos, el monte, el mar, vuestros vecinos, algún familiar. Los envuelve y os envuelve, alejadas del instante en la melodía de la existencia, aquel que, bien templado, ha de sonar en la cítara.

miércoles, 1 de noviembre de 2023

Safo | Lecciones *



He visto que algunas de vosotras madrugáis el día que sigue a una noche de galerna. Tras una caminata entre las nieblas de la mañana os dirigís hacia la playa más occidental de la isla. Reconoced lo que buscáis en la arena húmeda cuando es abandonada por la ola, mezclado con los cantos que el agua alisa. Hasta remangáis la túnica en el regazo para depositar los pequeños hallazgos. Conchas nacaradas, caparazones que brillan, valvas que cobijaron alguna perla. Sé que anheláis reunir una colección que adorne vuestro poema. Pero debéis devolverlo todo al mar. No son las palabras certeras.

viernes, 27 de octubre de 2023

Microlecturas | 31 | El tranvía verde de Alejandría



«El recorrido es una experiencia». Así define Rodolfo Häsler (1958) el libro, publicado en octavo, pero mayor en su bibliografía. Viajero que no olvida registrar la inquietud de quien mira en un cuaderno, aquí el poeta da un paso más y elabora para la ciudad de Alejandría un certero símbolo: el de los tranvías verdes que recorren sus calles. En la parada o a través de las ventanillas del interior, en busca de un café, tratando de preservar la integridad de un merengue o tras los pasos de Kavafis, la experiencia se torna metáfora de un desamparo que también ampara.

lunes, 23 de octubre de 2023

Microlecturas | 30 | Junto al pozo del vivir y el ver



El poeta neoyorquino Charles Reznikoff (1894-1976) fue un magnífico cronista de su ciudad, tanto en versos brevísimos, de ideación casi japonesa, con trazos impresionistas llenos de sugerencias («Ya han empezado las lluvias de otoño / pero ahora hay una pausa; / las hojas flotan / en los charcos de las aceras. / El paseante solitario oye tan solo / el ruido de motores veloces»); como en poemas extensos, narrativos, donde diversos personajes interpretan el genio de la ciudad. Pero sin duda lo mejor de su obra es la autobiografía de su infancia y juventud escrita en poemas largos, que convierten la memoria en íntima vibración.

miércoles, 18 de octubre de 2023

Microlecturas | 29 | Altamar



Como en altamar hablan agua y viento, Altamar está escrito de modo dialogado, un recurso perfecto para una voz dominante que no modula su ronquera y ni un profundo disgusto con el mundo, de modo que es la sombra de esta voz rotunda la que endereza los trazos, crea perspectivas y da volumen a lo que opta por expresarse con la aspereza tal como se ha sentido: «Nací para la muerte / y nadie me avisó del malentendido». Libro brutal y reflexivo, atroz y delicado, testimonial y erudito, José Antonio Moreno Jurado no ha querido silenciar nada, ni amargura ni pensamiento.

sábado, 14 de octubre de 2023

Microlecturas | 28 | La belleza fragmentada



Lo que primero destaca en La belleza fragmentada, obra de Juan Manuel Uría (1976), es el ritmo con el que están escritos sus versos. En expresión del autor, el «pensamiento musical». No se lee, se escucha su arrebato verbal, que fluye, envuelve, deslumbra. Los diecinueve cantos que lo componen apuestan por la simbiosis completa, arraigada en la experiencia, de algunos elementos que la visión contemporánea disgrega: el cuerpo, el dibujo, la poesía, la música, el lugar, el tiempo, el pensamiento, la belleza, el amor, los pájaros y la muerte. Una lúcida teoría del arte, o mejor, su partitura. Su música. 

lunes, 9 de octubre de 2023

Microlecturas | 27 | En familia



«Casi un dietario» subtitula José Manuel Benítez Ariza (1963) su colección de ensayos «sobre cine español». Y la mención es importante. Significa que el autor no se sitúa sobre una tarima frente al lector, sino que, sentado a su lado en el sofá, ve y comenta con él las películas. La erudición que exhibe En familia es solo la necesaria para comprender los contextos y para explicar las opiniones. Y en ocasiones se agradece, sobre todo cuando relaciona la cinematografía española con los movimientos generales del cine americano y europeo. Y sabe distinguir con precisión la paja y lo relevante.

jueves, 5 de octubre de 2023

Chimeneas JV / 9



En la piedra que el joven lanza con audacia al lago por admirar después los círculos concéntricos que provoca sobre su superficie, ¿dónde se esconde el poema? ¿En el ojo que salta desde su órbita tras el impacto y cae a la arena convertido en un amasijo informe de vísceras? ¿O en el cielo sanguinolento que se derrama por las montañas en la puesta de sol de un día de verano? ¿O tal vez en la cadena con la que el accidentado ata a una farola su bicicleta antes de que llegue la ambulancia que se lo ha de llevar?

domingo, 1 de octubre de 2023

Chimeneas JV / 8



En un rincón de la taberna dormita el deshollinador. El móvil en la mesa, a la espera de algún cliente. Nieto e hijo de deshollinadores, ha heredado un oficio que ya no le sirve para ganarse el pan. Solo, quizá, algún que otro vaso de vino, como el que sostiene ahora en la mano. No hay nada que odie más que la limpieza que proporciona la electricidad. Sueña despierto con una colosal hoguera que lo dejara todo tiznado y tuvieran que llamarle, como medida de urgencia, para que devolviera la luz deslumbrante a las columnas, frisos y frontones del Partenón.

martes, 26 de septiembre de 2023

Chimeneas JV / 7



En un cuarto trasero del casino sé que se juega de tapadillo a los números babilonios. Cuando creí que tenía lo suficiente para que me dejaran apostar, me presenté con el mejor traje de que disponía y recién salido del peluquero. Aun así, el vigilante me impidió el paso. Necesitaba registrarme. Hice cola, otro día, en las oficinas, pero me faltaba, entre los papeles que exigían, el certificado de nacimiento, por si era un personaje literario. Luego, cuando lo tuve, me preguntaron quién era mi padrino. No supe decir que nadie y el nombre que dije resultó ser aún menos.

viernes, 22 de septiembre de 2023

Chimeneas JV / 6



Al final de la senda que abandona el camino tras rebasar el montículo se alza la choza donde habito. Un camastro, una mesa, una silla, un fogón. En el redil una sola oveja bala en pies trocaicos. Sus ancestros conocieron a Ulises, pero los míos solo supieron hablarme de ti. Para el día en el que aparezcas no tengo nada preparado. Me sentaré en un tronco para que ocupes mi asiento, te serviré la sopa en mi plato y yo la rebañaré de la olla. Tan seguro estoy de que no vas a venir como de escucharte deletrear mi nombre.

lunes, 18 de septiembre de 2023

Chimeneas JV / 5



Lo cierto es que nunca bajo los soportales oscuros —las bombillas fueron apedreadas hace mucho tiempo— he escuchado al pasar la melodía amable de una flauta, por más que tenga siempre la sensación de que lo voy a oír de un momento a otro. Unas notas tiernas, angelicales, embriagadas de sosiego. En su lugar atraviesa mis oídos la impericia de un taconeo de zapatos cuya altura resulta difícil dominar. Conozco también las frases con las que empiezan las sucintas conversaciones. No me dejo llevar por ellas. Espero, un día, distinguir aquellas notas como quien por el piar nombra al pájaro.

miércoles, 13 de septiembre de 2023

Chimeneas JV / 4



Retrata mi gesto a carboncillo en un santiamén. No le da tiempo a detenerse en detalles, pero veo cómo capta la impresión que deja un rostro en aquel con quien se cruza casualmente, levísima impresión que un soplo deshace. Ese no quedar nada de mí es lo que me impresiona del dibujo, que me enseña desde el taburete, en mitad del paseo y con un sombrero vuelto del revés en el suelo. Ahí es donde dejo caer unas monedas. Arranca la hoja del cuaderno y me la entrega. «¿Sin firmar?», le pregunto. «Tú eres nadie, igual que yo, fírmalo tú».