viernes, 23 de septiembre de 2022

Manos | Veinte



El pensamiento se desvive por determinar el ser del mundo, las manos se conforman con limpiarlo y ponerlo en orden. No suelen estas tareas considerarse de mayor valor que aquella, antes ocurre lo contrario, en general degradan a quien las realiza frente al que únicamente piensa. Es el principio de una extensa cadena de errores que se denomina civilización. Las manos palpan el mundo, lo enmiendan, lo distribuyen, lo reconocen. Al parecer eso no basta para los merecimientos. Lo acarician y lo transforman. Le dan el sentido que quien se ha sentado delante, cruzado de brazos, más tarde les atribuye.

domingo, 18 de septiembre de 2022

Manos | Diecinueve



En la rama brota, por menuda que sea, la flor. La conjunción de pétalos y colores es una manera de afirmar. Con las tijeras, por el sendero, avanza la negación para mejorar su lugar en el interior de un jarrón de porcelana. Del mismo modo una mano, después de haber afirmado, tras contemplar cómo fluye el río hasta su desembocadura, descansa, animal apaciguado. Sin haber hecho nada, ni siquiera cortado una flor. Ajena a las correcciones. Tal cual encontró el mundo, ha respetado sus sentidos. Se limita a cavar con la azada una ondulación que encauce el agua del riego.

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Manos | Dieciocho



En la continuidad de la mano no había cuerpo, es lo que recuerdo. Ninguna conexión con una manera de ver. No me miraba. Tampoco servía para lo que se utiliza una mano, que es para encontrar un punto en común desde donde trazar un compromiso. Un acuerdo, tal vez. Ni siquiera la posibilidad de un saludo. Si carecía de sus funciones, qué le da existencia, me preguntaba entonces, poco acostumbrado aún al trato entre desiguales. Eso, y el anillo. Una pieza engastada para legitimar distancias. Un hacedor de vacíos. Oía el fragor del ropaje. Nada que condujera a parte alguna.

viernes, 9 de septiembre de 2022

Manos | Diecisiete



Un emblema menor. Etiqueta arrancada de un producto retirado de la venta. Un silencio entre dos personas que se conocen poco. Así, la mano. Su condición epistolar de llegar antes de lo anunciado. De irse antes de que se consuma la partida. Un extremo donde no alcanza la red de distribución de aguas. El pedregal de frontera en el territorio del yo. Lo que siéndolo no lo parece, o pareciéndolo no lo es. Lo prescindible cuando no está. El requisito que se olvida y nadie vuelve a solicitar. Así. La locuaz silenciosa. Su indiscreción la pierde; la ansiedad la gana.

lunes, 5 de septiembre de 2022

Manos | Dieciséis



Son los objetos quienes se sujetan a la mano con sus capacidades cuando la mano los sostiene. Por miedo a no existir. De no ser así, el vaso se desliza y convierte el pavimento en un incómodo cielo nocturno. La botella vacía jamás puede sentirse llena tras resbalar aligerada por la suavidad de la piel. Una sábana, un cojín, la punta de la falda o el cuello de la camisa desconocen lo que es el cuidado si no han sentido estremecimiento o furor antes de ser extendidas o arregladas. No hay en las cosas pasividad cuando se acerca una mano.

jueves, 1 de septiembre de 2022

Manos | Quince



Donde la mano no está, continúa. El cauce horadado en el paisaje durante la sequía. El ausentarse es también una manera de permanecer. Los cúmulos de arena removida, los rimeros de cascajo, eso es el tiempo cuando el minero extrae desde dentro de la camisa el tarro diminuto donde guarda las esquirlas de oro halladas. Donde estuvo, se mantiene. Estela de la barca que navega sobre las aguas del río que ha perdido su condición de ser efímera y queda como cuajada en cemento ante quien mira los rizos de la corriente. La piel que fue acariciada retiene el halago.

domingo, 28 de agosto de 2022

Cuentos del hada jubilada (sexagésimo tercero)



Los gatos recorren la pasarela del día con la elegancia de un pase de modelos. El perro tuerce la cabeza mientras mira con la lengua fuera y parece sonreír. Una mariposa huye decepcionada con las flores del vestido, al darse cuenta de que su dulzura es de una naturaleza que desconoce. Los escarabajos caminan entre los terrones de arena con paciencia de filósofos. Una araña, diminuta y simpática, hace sus costuras artesanas en un rincón de la leña. La pareja de golondrinas que ha anidado en el tejado lo visita una y otra vez con la ilusión de padres primerizos.

miércoles, 24 de agosto de 2022

Cuentos del hada jubilada (sexagésimo segundo)



En el momento de regresar desde los campos y fincas de labranza, por los caminos de arena hacia la población, hay quien la abandona. La tarde se pone sobre el horizonte, como los créditos de una película en un cine de la capital, para nadie. Para el proyeccionista, quizá, que desde el ventanuco del fondo en la sala admira lo que ha mostrado. Y también para quien a esa hora olvida las calles, ya bulliciosas, y avanza de cara a poniente, escuchando el crujir de los guijarros bajo sus pasos y el temblor en la maleza que producen las alimañas.

jueves, 18 de agosto de 2022

Microlecturas | 22 | Evitar la niebla



Evitar la niebla tiene más de la personalidad de su autor que de lo que este le deba, por quedar bien, a la poesía. Se trata de un estilo personal encarnándose, ahora, en versos. Una escritura, la de Fernando Sanmartín, cuya escenificación en género —sea poesía, novela, diario o artículo— se convierte en algo secundario. Lo que importa es la efervescencia del pensamiento mientras entrevera el juicio de la cotidianidad con el uso popular de citas cultas, la prosopopeya más completa con la verdad íntima del diario personal, la sonrisa humorística con la flecha que rasga las defensas del lector.

domingo, 14 de agosto de 2022

Microlecturas | 21 | E eu era a casa



Esta primera reunión de versos escritos por la fotógrafa lisboeta M Céu Costa es un libro íntimo («Son cosas que necesitas saber»), delicado («Lo dijiste a mi lado»), profundo («Derivando hacia las grietas los barcos que tiene la vida»), lúcido («Y yo era la casa / La música del mar») y luminoso («En el amanecer del loto»). Son poemas que hablan con la misma voz que lo hacen sus fotografías, formando parte de una misma mirada creativa que encarna, sea con la luz o con las palabras, la fascinación ante los significados enigmáticos: «Fíjate / Cómo trabaja la lluvia sobre la tierra».

miércoles, 10 de agosto de 2022

Microlecturas | 20 | La poesía como caída



Caer es una forma de abandonar el equilibrio. A la poesía se le supone, desde el equilibrio, el movimiento de ascenso, como a los globos aerostáticos. Jesús Aguado revisa la historia de los poetas para refutar esta convención y sugerir la opuesta: la forma de la poesía es el desequilibrio en estado de pureza. Su única manera de ascender ha de ser, por lo tanto, caer. Al agua desde la barca, ebrio, por abrazar la luna Li Bai; desde el avión el niño constante Saint-Exupéry. A la tierra, desde el cielo, el río Ganges. Para salpicar brillos sobre los versos.

viernes, 5 de agosto de 2022

Microlecturas | 19 | La aventura



La inestabilidad del ser, viene a decir Agamben en sus investigaciones con arranque filológico, estaba ahí desde el origen. La incerteza del yo animaba lo más certero de la conciencia medieval, pero solo ahora, cuando se le ha rasurado al lenguaje su capacidad de encarnar (y la aventura agoniza en la trivialidad de sí misma), se comprende. El hilo cada vez más fino de las palabras con las que acontece el presente apenas es capaz de sujetarlo, es decir, de implicar al sujeto. De donde resulta la sangrante paradoja de que solo en el espejo de lo antiguo se vea.

lunes, 1 de agosto de 2022

Microlecturas | 18 | Una senda en la penumbra



Un aliento japonés recorre este diario con estructura estacional, que empieza en primavera y concluye, después del arduo invierno, en primavera. En una anotación, María Ángeles Robles declara haber dejado que otros libros hablaran por ella. Es lo que afirmaría cualquier buen lector, y la autora lo era antes de iniciar su diario —en el que hay más evocaciones y atmósferas que tiempo transcurriendo—, ahora, una vez escrito, merece el reconocimiento de maestra en el arte de la sutileza. Don ejercido entre paisajes de sierra y de costa, que entrega a la memoria el protagonismo de erguir el presente.

miércoles, 27 de julio de 2022

Manos | Catorce



Quisiera Apolo compadecerse por algún rechazo amoroso, pero las chicas ya no reparten calabazas o a él no se las dan. Exige poco, una primera cita, dos. Tiene sueldo de analista de producto en una empresa solvente, viste con elegancia, es simpático. Al salir suele entrar en un café, con compañeros, a tomar algo. En un rincón ve leer a una muchacha insulsa que nunca levanta los ojos para mirarle. Por eso se fija en ella. Un día decide acercarse. Dafne se asusta. Su mano desaparece dentro del libro, estira el brazo, mira hacia la calle. Si pudiera, saldría corriendo.

sábado, 23 de julio de 2022

Manos | Trece



Cuando le traté ya lo había superado. O eso decía. De niño, su padre inglés le ataba las manos, herencia de una madre italiana, al brazo de la butaca desde donde respondía a sus preguntas. Fue como volver a aprender a hablar de nuevo, explicaba. De ahí nace su teoría de que las manos no solo son las que enseñan a la persona a expresarse, sino también a comprender lo que ocurre alrededor. El adiestramiento paterno tal vez mejorara sus modales, pero retrasó una década, afirmaba, su desarrollo cognitivo. Daba gusto oírle, aunque no acabara de pronunciar enteras las frases.

martes, 19 de julio de 2022

Manos | Doce



Sobre el teclado, es como si sus manos quisieran renacer en otra vida para la que se perfeccionan con una paciencia que no ha existido en otros ámbitos. Anhelan convertirse en el doble de las manos que han ideado la música que interpretan. Realiza los ejercicios como un purgatorio de sí mismo, para olvidarse de lo que las suyas han tocado, para tocar lo que otras han imaginado. Lo contemplo a cierta distancia, la que separa dos habitaciones. Una duda no me abandona, cuando se levante del piano para acariciarme, ¿lo hará con sus dedos o con los del compositor?

jueves, 14 de julio de 2022

Manos | Once



Cierra los ojos en la librería antes de comprar la lectura para sus próximos días. Jamás memoriza nombres. No por demasiados, ni siquiera por inútiles, sino por evitar interferencias. Hay quien lee un libro si le cae bien el autor, o porque ha tenido una vida así o asá, o por el color de sus ojos en las fotografías retocadas por el editor. Pamplinas. Tampoco se fija en los títulos, que le parecen lemas comerciales. Cierra los ojos. Palpa el volumen, desliza los dedos por el papel, lo abre y atiende a cómo se ubica en las manos. Luego, elige.

domingo, 10 de julio de 2022

Manos | Diez



Enrabietado adolescente que golpea la puerta tras la que le han encerrado unos padres asustados por las transformaciones, la primavera, hoy exhausta, se ha abandonado sobre la cama y adormilada se olvida de berrear contra los cristales de las ventanas. Así describes la calma de la tarde para que sonría, y sonrío, aunque el sillón de mimbre del jardín se me clave un poco en las nalgas y sospeche que las ropas de verano que he elegido acaben por ser inadecuadas. Sigues entrelazando metáforas e ironías para que siga sonriendo, y lo hago pese a la amenaza de un abejorro.

martes, 5 de julio de 2022

Manos | Nueve



Solo el pensamiento lo es cuando ha pasado por estos dedos. Aquel baúl en el desván donde la familia acumulaba cuanto se rompía o había dejado de servir, lo antiguo con lo reciente, lo valioso con lo inútil que da pena tirar, eso eras antes. Después, pulcritud y orden. Línea a línea, convierte mi mano lo imaginado en caligrafía igual que el escultor en el bloque informe de mármol sabe encontrar el gesto hermoso. Serpentea con la pluma, sin que parezca que está haciendo algo crucial, para que vaya cobrando sentido lo que ni yo mismo sé que he pensado.

sábado, 2 de julio de 2022

Manos | Ocho



Después de estirar el brazo, sigo sin alcanzar el hombro, el cuello, las mejillas, los ojos. Cuanto se anhela para reconocer al ausente. Tanteo el aire, como si fuera piel, su delicadeza y su calor, sin ser más que aire. Tras alargarlo en vano más allá de donde pueda ver, construyo un cuerpo con la nada de haber partido o, quizá, de nunca haber llegado a este lugar. Tiendo el gesto para que se vea propicio al abrazo o dispuesto a la reconciliación, no sé, me sobran argumentos para darle un significado a la mano que se aprieta al vacío.

lunes, 27 de junio de 2022

Manos | Siete



Cada vez que anudo sobre tobillo y empeine la zapatilla, deslizo después la mano por el satén, con suavidad, como para darle calor y fuerza al pie que, ahí encerrado, ha de sostener la danza de todo el cuerpo. Las manos me parecen, entonces, un hermano mayor que cuida del menor y no solo por edad lo mima, sino también porque necesita el apoyo y su potencia para poder volar más alto en cada salto en el que el gesto de los dedos culmina el esfuerzo de todos los miembros. Pero eso será luego, cuando haya silencio en la platea.

jueves, 23 de junio de 2022

Manos | Seis



Tenemos una pequeña imprenta. Es un juguete de una época cuyos niños son adultos hace tiempo. Con las pinzas colocamos las letras de goma en una forma de plástico, la humedecemos en una almohadilla de tinta y la presionamos contra folios de colores a fin de que aparezca, como por arte de magia, el poema que escribimos a dos manos el día anterior, en el porche, mientras el día se alejaba despacio con una belleza profunda y antigua. Es un poema breve, tenemos pocas letras en la caja tipográfica, pero realizamos varias impresiones para regalárselo a los invitados del domingo.

sábado, 18 de junio de 2022

Manos | Cinco



Desde la butaca que ocupo, en un extremo de las primeras filas, puedo verlas. No tengo en las mías un oboe ni el arco de una viola. Un violín parece excesivo para mis ensoñaciones. Antes de que empiece el concierto disfruto observando cómo trajinan en el cuaderno de la partitura, pasan páginas sin pasarlas, cerciorándose de que están todas, ninguna ha desaparecido. Cuando el director mire a los músicos, casi pasando lista, ensayarán el hieratismo perfecto. El ejemplo de que nada se va a mover en el escenario hasta que no se alcen y arranque, con su movimiento, la música.

martes, 14 de junio de 2022

Manos | Cuatro



Dos hermanas gemelas en un camino. Quien con ellas se cruza no aclara a cuál mirar. Si habla a una piensa en la otra, pero no distingue la que le ha devuelto el saludo. Que vistan igual o distinto tampoco importa. Solo las diferencian sus hábitos, cuando los practican. Una sostiene el libro, otra pasa la página. Una, el cazo; otra, el cucharón. Una pasa el peine; otra estira el rizo. Y mientras una escribe, la otra dormita. De ahí su fama de soñadora. La que al andar prefiere ir enfundada en un bolsillo. Dos hermanas que solo rezan juntas.

miércoles, 8 de junio de 2022

Manos | Tres



Desde un banco del parque, allí donde no corretean criaturas, observo cómo un mirlo avanza desconfiado al amparo de los árboles. Ni pestañeo, para que no se vaya. Se me ocurre pensar que sus alas quizá sean el equivalente de las manos, como las mías, también pegadas ahora al cuerpo para evitar movimientos. Pronto me doy cuenta de que las manos del mirlo son su pico, que aparta lo que no le interesa, revuelve y atrapa cuanto desea. Pero mis manos no son su pico, sé extenderlas como alas y emprender el mismo vuelo, cuando se marcha, hacia lo incierto.

sábado, 4 de junio de 2022

Manos | Dos



No era visible su mano izquierda, cuyo brazo desaparecía, como si fuera un efecto óptico, a partir del codo. La talidomida está en el epicentro de una generación cuyos mayores habían cerrado los ojos ante el progreso y la ambición. No podía verla, pero la ausente mano izquierda estaba ahí, de eso estoy convencido, en cualquiera de sus movimientos. Amontonaba libros, repartía folios, recogía exámenes. Por nada del mundo hubiera querido que me descubriera mientras me fijaba en cómo lo hacía, pero al mismo tiempo no lograba contener la inexplicable necesidad de desvelar la existencia de lo que no existía.

miércoles, 1 de junio de 2022

Manos | Una



Percibí la cautela con la que se iba a acercar antes incluso de que la desenfundara del bolsillo donde, por precaución, la llevaba. Vi tamborilear los dedos, luego, sobre la superficie de zinc. Pensé que sería impaciencia, pero enseguida comprendí que quizá fuera incertidumbre. Avanzaba lo mismo que retrocedía. Tanto pensar en su mano me había olvidado de la mía, que continuaba sobre el bolso, aferrada. La dejé fluir. Quiso descender primero por mi pierna y luego la vi ascender y posarse en la barra. Iba a tamborilear, pero me reprimí. Nada más extenderla noté la suya sobre la mía.

viernes, 27 de mayo de 2022

Cuentos del hada jubilada (sexagésimo primero)



Preparo una obra de teatro. Soy autora, directora, actriz, taquillera, acomodadora y público. El comedor es escenario y platea. Mi sola presencia solventa todos los papeles. Primero escribo la obra. Es un diálogo con dos protagonistas, una pareja. Luego dirijo el ensayo, y lo ensayo. Hago de mujer y hago de hombre. Me disfrazo para actuar. El personaje masculino viste de mujer y el femenino de varón. A un vecino le pido una corbata. Memorizo el texto. Decoro la sala para la actuación. Enciendo el televisor, sin sonido, para tener al público delante. Y tiemblo de nervios antes del estreno.

lunes, 23 de mayo de 2022

Cuentos del hada jubilada (sexagésimo)



La verdad del encuentro está en la indagación. La identidad germina en su cauce. Lo que se pretende es lo que define. No aclara el fin, sino el camino. Lo que cada cual lleva le acompaña, pero lo que desee ser solo se adivina en el bosquejo del anhelo. Intensa, constante, interminable; la búsqueda es el argumento. Lo que, sin aparecer, absorbe el protagonismo. No es el blanco, es el instante previo al lanzamiento. Es la plenitud del vacío como sueño de plenitud. El reconocimiento, lo real de una identidad. El encuentro, a menudo, es solo la víspera del olvido.

miércoles, 18 de mayo de 2022

Cuentos del hada jubilada (quincuagésimo noveno)



El arte del consuelo es el más antiguo. Se diría que es aquello que en la mitología convierte en humanos a los humanos. En el Gilgameš, la muerte de Enkidu, el amigo, solo halla alivio al emprender el viaje al país de los ausentes. En la Biblia, la expulsión del paraíso inicia la unión que reconforta. Las pinceladas con las que actúa el consuelo son las más humildes y, al mismo tiempo, las más profundas acciones humanas: el susurro, la caricia, el abrazo. Es, en el silencio de la noche, la caligrafía con la que se va escribiendo la vida.

sábado, 14 de mayo de 2022

POÉTICA ///////////



Nada hay tan ajeno a la poesía como considerarla un género literario, ni tan extraño como la simetría en la concepción del signo lingüístico: una forma que se corresponde con un significado. Si lo primero es una suerte de obituario, lo segundo es directamente un veneno. Pero no quiere decir que en la poesía la forma no sea su esencia ni que el significado sea su propósito. Cuanto más asimétrica sea la división, más cómodo el poema, cuya forma exige al mismo tiempo una vecindad con el vacío (no con la nada), y un haz —si mayor, mejor— de significados.

martes, 10 de mayo de 2022

POÉTICA //////////



Espíritu y materia, en el cuerpo que piensa, son divisibles para razonamientos que pretenden dar sentido a lo que entienden. Los giros de los derviches, la levitación de los místicos les contradicen. Significado y significante no conviven solos en el signo lingüístico, o únicamente en el ideal de la computación. El conocimiento de la poesía precede a estas categorizaciones filosóficas o científicas. O, dicho de otro modo, las divisiones analíticas trabajan con la comprensibilidad del mundo para proporcionar significados certeros por un tiempo, pero no es la voluntad poética, que solo consigue desarrollar su propósito en contacto con lo incomprensible.

jueves, 5 de mayo de 2022

POÉTICA /////////



Afirma también Alain Badiou: «los poetas son aquellos que tratan de hacer que un lenguaje diga lo que parece incapaz de decir». Si se intercambian los sujetos de esta frase, quizá se obtenga una poética más exacta: la poesía es aquel lenguaje que trata de conseguir que un poeta diga lo que parece incapaz de decir. De modo que aquello que el poeta exprese desde el dominio absoluto de lo que pretende decir podrá ser prosa excelente, pero no el balbuceo de significados que apenas se consiguen vislumbrar que exige la poesía para hablar de sí misma desde una definición.

domingo, 1 de mayo de 2022

POÉTICA ////////



Alain Badiou aconseja a las artes acercarse a la poesía «Porque el centro hoy de la búsqueda de una excepción está del lado de la poesía, porque es la búsqueda de la excepción de la posibilidad del lenguaje, de crear en el lenguaje algo como una excepción de lo que el lenguaje es capaz de decir». El poema, en efecto, empieza siempre a ser escrito a partir de lo que el lenguaje aún no ha pronunciado, aunque una lectura superficial de este principio posiblemente conduzca a una escritura del disparate. Cabría matizar: de lo que nunca quien escribe ha leído.

miércoles, 27 de abril de 2022

POÉTICA ///////


El modo de significar de la poesía es espacial. Arraiga en las visiones del lugar. Ante una panorámica, lo convencional es contemplarla. Es lo que se desentraña en ese espacio. Pero un adolescente observa una lagartija sobre el pretil; y un joven se da la vuelta para contemplar la muchacha que vende refrescos detrás. La poesía es el significado que admite cualquier asimetría: un grado codificado, como el temporal (la panorámica); un interés específico (la lagartija), una mirada opuesta (la muchacha), y aún una cuarta opción, la de quien cierra los ojos. Sin que exista jerarquía ni orientación entre visiones.

sábado, 23 de abril de 2022

POÉTICA //////


El modelo de la prosa concibe el significado como un acompañamiento de las formas unidireccional. Igual que el tiempo pauta la vida: con precisión (eran las 14:23), imprecisión (era mediodía), de modo genérico (durante el día) o como falsedad (eran las 15:23). El significado de la poesía —que ha seguido este modelo en muchas épocas históricas, fiando su esencia a las formas, y en concreto, a las rimas— se funda, sobre todo, en el espacio. Tiempo y espacio caminaron siempre de la mano en las civilizaciones antiguas, pero desde Cicerón aquel adquirió consistencia de tema, este se convirtió en circunstancia.

martes, 19 de abril de 2022

POÉTICA /////


Tras reconocer la dificultad que tiene el significado para ser capturado en una red de pesca académica; el poético se puede definir, sin excesiva convicción de acierto, como la asimetría de expectativas entre quien escribe y quien lo lee, que parte de una asimetría previa en el autor entre lo que anhela significar y los medios que utiliza para conseguirlo. Cabría advertir que la simetría entre deseo y escritura, y entre autor y lector, es decir, el modelo de escritura convencional más extendido, alienta la mayor parte de subgéneros que se redactan en prosa, desde una crónica hasta un tratado.

viernes, 15 de abril de 2022

POÉTICA ////


La forma, sea convencional, innovadora o personal, en contra de lo que suele pensarse, no define lo poético. Su papel es el de permitir que aparezca; es decir, que brote de su cultivo un significado. La forma, por sí misma, no legitima la poesía, aunque sin ella no existe la posibilidad de que surja un pensamiento poético. O solo de una manera devaluada. Una forma débil suele complacerse con significados débiles, y ambos forman parte de una decoración verbal, que es una suerte de sedimento que deja el paso de la poesía por el tiempo. La repetición es solo ornamento.

domingo, 10 de abril de 2022

POÉTICA ///


Que la poesía requiere una forma es una obviedad que deja de serlo conforme se perciba su desmedida exigencia. Como los esqueletos que sostienen las especies animales, los hay externos e internos. Un soneto convencional posee exoesqueleto, igual que un texto en verso libre, porque los hay óseos y cartilaginosos. Para que un poema muestre una constitución interna necesita un hallazgo formal, sea un soneto o sea escritura contemporánea. Exige un descubrimiento en la manera de sostener la dicción. Una identidad, o su contrario, una impropiedad. Aquello que sea capaz de imponer mayor tensión entre las palabras que se anudan.

martes, 5 de abril de 2022

POÉTICA //


Los juegos de palabras no son la poesía. La frase ingeniosa, los sonidos entrelazados, la comparación extravagante, el orden inverosímil, el calambre irónico tampoco. No constituyen poesía los buenos sentimientos, la aflicción menos llevadera, las ideas más apasionadas, ni siquiera las apasionantes. La verdad no es su esencia, la emoción no forma parte de sus propósitos. Ni el lenguaje suntuario ni el coloquialismo la caracterizan. No le es necesaria la perfección, no persigue una práctica espiritual, no ha de servir como ejemplo. Entonces, ¿qué es poesía? Quizá lo que quede en la página después de olvidar lo que no es.