Mostrando entradas con la etiqueta Teatrillo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Teatrillo. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de enero de 2026

LOS SUEÑOS DE GUERAU 09



¿Endecasílabos o alejandrinos?
                                        G. de L.
  
-Lo que se dice una aventura.
-Diría sin dudarlo que épica.
-¿Épica? ¿Por qué?
-Sí, una gran aventura épica.
-Ni se me había ocurrido. Aunque pensándolo bien, mejor lírica.
-En absoluto. Lo que me has contado carece de lirismo.
-¿Nada?
-Sustancialmente nada.
-¿Hay más épica?
-Desde luego.
-Pues no recuerdo haberlo vivido así, épicamente.
-Estoy convencido.
-¿Cómo puedes estar seguro, si no fuiste tú quien la vivió?
-Pero me la has explicado.
-¿Épica?
-Sin duda.
-Pues, ¿sabes qué? Te la conté mal. En algo debí de equivocarme.
-Claro: en vivirla.
-¿Yo?
-Que te pasara a ti es echarla a perder.

miércoles, 19 de marzo de 2025

El río / 5



—Hoy atraviesas un puente. 
—¿Por debajo o por encima? 
—Aquí el único que lo cruza por debajo soy yo, no trates de confundirme. 
—Has empezado tú. 
—Claro, no es mi aniversario. Vivo cruzando puentes constantemente. Pero este es solo para ti. 
—No me lo recuerdes. 
—Vaya, ¿y a dónde dices que va el camino al otro lado? 
—Al mismo sitio que tú. Al mar. 
—Te gustan las metáforas, ¿eh? 
—Esta es antigua. 
—¿Y qué? ¿Qué piensas? ¿Último puente? 
—Cuando se seque el cauce podré cruzarlo por debajo, como tú. 
—No fantasees. 
—Mientras tú fluyas, yo tranquilo, encima todo es puente.

viernes, 5 de enero de 2024

Teatrillo de la noche de Reyes



—¿Qué le has pedido a los Reyes? 
—Un libro. 
 —Anda ya, un libro. Esas cosas no son de pedir a los Reyes. 
—Ya. 
—Una muñeca. Eso sí. Y un cochecillo para pasearla. 
—Pero es que. 
—O se les pide alguna ropita. Un conjunto mono. Una chaquetilla guay. Ahora hay cosas preciosas. 
—Sí, es cierto. 
 —De acuerdo, volvamos a empezar. ¿Qué les pides a los Reyes este año? 
—Un libro. 
—¿Solo? ¿O también alguna cosilla más? 
—No es poca cosa. 
—Bueno, hay libros y libros, ¿y de qué autor lo quieres? 
—Mío. 
—¿Tuyo? 
—Sí, les pido que me ayuden a escribirlo.

lunes, 1 de enero de 2024

Teatrillo de Año Nuevo



—¿Empezamos? 
—Cuando quieras. 
—Bueno, si lo prefieres no empezamos todavía. 
—Ah, ¿es que podemos no empezar? 
—Creo que no. 
—¿Entonces? 
—Empecemos. ¿Te va bien? 
—Bien, bien, no del todo. 
—¿Cómo? Explícate. 
—Lo dejaría para más adelante. 
—¿El qué? 
—Nada, el empezar. 
—Ah. Vale. Lo tengo en cuenta. Pero lo cierto es que no sé si es posible. 
—¿No? 
—Lo tendría que preguntar. 
—¿A quién? 
—Ese es el caso, que no sé a quién puedo dirigirme. ¿Tú tienes alguna idea? 
—En absoluto. 
—¿Entonces? 
—¿Entonces qué? 
 —Pues que no nos va a quedar más remedio. 
—¿Más remedio de qué? 
—Pues de empezar.

miércoles, 1 de enero de 2020

Teatrillo de Año Nuevo



—¿Nuevo? ¿Qué quiere decir nuevo?
—Ya sabe, que el papel aún huela a tinta.
—Tiene que ir a otra liberaría, aquí solo se venden libros viejos.
—¿Viejos?
—Usados. Bueno, si quiere tengo la primera edición. Aquí está.
—La cifra que aparece en la página, ¿es el precio?
—De cortesía. Correcto.
—¿Precio de cortesía lo llama? Si vale diez veces más caro que nuevo.
—No, página. Página de cortesía.
—¿Y la primera no se considera nueva a este precio?
—En su tiempo lo fue.
—Ah, entonces ¿vale usted más de viejo que de joven?
—Yo no, pero mi primera decisión sí.

martes, 20 de agosto de 2019

04 | Tumba de Juan Ramón Jiménez


—¿No te gustaría llamarte Juan Ramón?
—¿Para qué? Ya tengo nombre.
—Es elegante. Sonoro. Te pega.
—Ah, ya. Para que tú te llamaras Zenobia.
—Quita. Qué nombre más feo.
—Regular.
—Suena a zanahoria.
—También es elegante.
—¿La zanahoria?
—Cuando quieres, te vuelves imposible.
—Si tú te llamaras Juan Ramón y yo Zenobia…
—¿No habíamos quedado que no te gustaba?
—Ay, déjame acabar… podríamos estar aquí…
—Ya lo estamos, ¿o no? Y con nuestros nombres.
—…para siempre.
—¿Ahí debajo? ¿Igual que esos?
—Para siempre. Juntos. ¿No suena bien?
—No estoy convencido.
—¿No querrás que te entierren a mi lado?
—Claro. ¡Solos!

martes, 2 de abril de 2019

1927 (díptico)


Berenice Abbot, fotógrafa veinteañera, retrata a Eugène Atget, 
fotógrafo septuagenario, en el que será su último invierno.

1
—¿Podría colocarse perpendicular a la cámara, monsieur Atget?
—¿De perfil lo prefiere, miss Abbott?
—Puede llamarme Berenice.
—Claro, como desee, miss Abbott.
—Sí, le haré una fotografía de perfil.
—¿Y por qué de perfil?
—No sabría decirle, monsieur Atget, ¿por pudor?
—No me haga reír, un fotógrafo tímido es un como un lanzador de jabalina manco.
—Bueno, no va a creerme si le digo que es para que no me vea hacerle la foto, pero puedo encontrar otro argumento.
—Inténtelo, miss Abbott.
—Quiero contemplarle mientras está mirando.
—¿Cómo si estuviera yo haciendo una foto, miss Abbott? 
—Berenice.
—Disculpe, miss Abbott.

2
—¿Busco una cámara, miss Abbott?
—No hace falta, eso sería retórico.
—Es cierto.
—Aunque creo que la razón es otra, y usted ya la sabe.
—La luz sobre la manga del abrigo.
—¿Cómo ha sido capaz de adivinarlo?
—Hay, miss Abbott, quien me dice: Conozco esa calle, la recorría a diario con un ramillete de gardenias, ahí tuve una novia, por sus fotos parece que uno pueda volver a meterse en el portal.
—Otros ven realidad donde usted, monsieur Atget, solo ve luz, líneas, volúmenes, sombras, ángulos y texturas, ¿no es cierto?
—¿Por qué no me llama Eugène, miss Abbott?

viernes, 29 de diciembre de 2017

Bye, bye 2017



—¿Te acordarás de mí?
—Claro. Siempre. Has sido un año inolvidable.
—¿De verdad?
—Claro, muchacho. Un año, no sé, fantástico.
—Gracias. Me enorgullece eso que dices.
—Un año, buf, impresionante.
—¿He sido diferente?
—Claro, una pasada de diferente. Un montón. Un año chanchipiruli.
—¿Y te acordarás de mi nombre?
—Claro, colega. ¿Cómo voy a olvidarte con lo que has sido para mí, para todos? Qué pasada.
—Cómo me alegra lo que dices.
—De corazón, tío.
—Es que ya ves. Me voy.
—Claro, de eso va. De irse y volver.
—Dudo que vuelva.
—Pues mejor, para lo que hay que ver.

sábado, 21 de octubre de 2017

2004 - «Paradoja del interventor»



—Billetes, por favor… ¿Me muestra el suyo, joven?
—Me llamo Gonzalo.
—Me parece perfecto. ¿Y su bono?
—Antes deberíamos presentarnos.
—El interventor, un placer. ¿Y ahora, su boleto?
—Ah, ya lo veo en su placa: Bernhard T. ¿Qué es T.?
—¿Título de Transporte, tal vez?
—Lo dudo, nadie se llama así.
—Tampoco nadie viaja sin billete en mi tren.
—Bueno… Claro… Verá…
—Veo.
—El caso es que no quería ir a ninguna parte, pero tampoco quería quedarme en cualquier sitio. No sabían qué billete venderme.
—Ya.
—Solo me sienta bien ir de un lado al otro, en su tren, Thomas.

miércoles, 10 de mayo de 2017

1990-«Los amores imposibles»


—¡Sereno!
—Ya va, ya va, impaciente. A tu edad toda espera es falta. Dice Kabir: ¿cuál es tu nombre?
—Jesús. Y ya tarda.
—Si vuelves a tu hora, pasas sin conocerme. Dice Kabir: La joven, ¿qué nombre tiene?
—Lucía. No, Lucero. O quizá Lucy. No me acuerdo, estaba muy oscuro.
—La luz que no ilumina, eclipsa. Dice Kabir: ¿Para volver ahora tienes permiso?
—Si no hace mucho ruido al abrir, mejor.
—Los juegos entretienen al niño. Dice Kabir: ¿Dónde voy a leer lo que no has visto?
—¿En un poema? Buenas noches.
—Las doce y muy sereno. Lo dice Kabir.

martes, 21 de marzo de 2017

1986-«El otoño de las rosas»


—Agente... Azorín.
—Muchacho, ¿por qué lloras?
—Recurro a usted, hip, porque se está cometiendo una injusticia.
—¿Cómo te llamas, chaval?
—Paco. El de Elca.
—Conozco a tu familia. Buena gente. Veamos, ¿qué te atormenta?
—La noche. Está a punto de caer.
—Sí. Es verdad. Noviembre es siempre así. Un mes oscuro.
—Contemplaba los campos. Su belleza desolada.
—¿Y por qué no estás jugando a pelota con los otros chicos?
—Porque me gusta ver cómo florecen los pensamientos y el hibisco.
—Extraño entretenimiento.
—La noche se cierne.
—Una amenaza no es un delito.
—La noche lo devorará todo.
—Algo siempre permanece.

martes, 14 de marzo de 2017

1983-«Fado alejandrino»


—¿Sargento Hemingway?
—¿Quién pregunta?
—Yo, mi sargento.
—¿Recluta Antunes?
—Yo, mi sargento.
—¿Y sabes decir algo además de yo mi sargento?
—Sí, mi sargento.
—Me alegro.
—Gracias, mi sargento.
—De nada. Nos vemos.
—¿Sargento?
—¿Querías algo?
—Sí, mi sargento.
—¿Ahora?
—Sí, mi sargento.
—¿Y sabes decir algo además de sí mi sargento?
— Mi sargento, sí.
—Fantástico. Felicidades.
—Gracias, mi sargento.
—De nada. Pásalo bien.
—Una pregunta, sargento.
—¿Quieres que pierda toda la mañana contigo?
—No, mi sargento.
—¿Así que hay algo que no entiendes?
—No, mi sargento; digo, sí mi sargento.
—¿Te aclaras?
—Sí mi sargento; digo, no mi sargento.

martes, 14 de febrero de 2017

1977- «La hora de la estrella»


—Servicios de Lampistería Kafka, le habla Frank. ¿En qué puedo ayudarle?
—Aquí Clarice. Verá. Es urgente. Tengo un problema.
—¿Un escape?
—Exacto. Muy perspicaz.
—Bien. ¿Se trata de un personaje?
—Sí y no. ¿Cómo explicárselo?
—Con palabras, señora.
—Claro. Es un personaje, pero no es un personaje. Es el narrador.
—¿Usted no, verdad?
—En absoluto. Es un hombre. Ha de morir con su personaje, pero no es un personaje.
—Lo entiendo.
—Fantástico.
—¿Y se ha escapado?
—Claro, tras fallecer el personaje. No sé cómo acabar la novela.
—¿Ha guardado sus datos?
—¿De un simple narrador? Ni siquiera sé el nombre.

jueves, 2 de febrero de 2017

1974-«El mono gramático»


—Guillaume Apollinaire, comandante de vuelo. ¿Deseaba algo, joven? 
—Encantado de conocerle. Octavio Paz, poeta y diplomático. Solo quería felicitarle por la travesía. 
—¿Viaja a menudo? 
—Es mi primera singladura hacia Oriente. Nada parecido, ¿verdad?, con su perpetua aventura. 
—Bueno, hoy volamos a Delhi, pero mañana dormiré en mi apartamento de París. 
—Y al día siguiente, de nuevo las alturas. El resplandor de las alturas. 
—Sí, otra vez despegamos rumbo a Delhi. 
—¡Delhi, qué profusión de maravillas! 
—Bueno, usted ya llevará dos días. 
—Lo decisivo es el espíritu errabundo. 
—Y que no me olvide de la reunión de propietarios al volver.

jueves, 5 de enero de 2017

Pequeño Auto de la noche de Reyes


—¡Que envoltorio más bonito!
—¿Para quién es, mamá?
—¡Y qué grande! ¿No es un poco demasiado grande este paquete?
—Sí, sí. Pero ¿qué pone en la tarjeta?
—A ver, a ver…
—Seguro que no es para mí.
—Aquí hay un nombre…
—¡Qué nervios!
—Aquí hay escrito un nombre, es verdad.
—Dilo ya, mami, porfa.
—Aquí pone… chan, chan… ¡Luisito!
—¡Es para mí!
—De parte de tu tío Jorge, pone en la tarjeta.
—¡Qué bien, qué bien!
—Tranquilo. No lo rompas todo.
—Mami… es… un monopatín.
—Sí, es muy chulo.
—Ya.
—Es muy… nuevo.
—Sí, pero ya tengo uno. Mi monopatín.

domingo, 1 de enero de 2017

Año (dicen) Nuevo


—Bueno.
—Sí… bueno.
—Ya está.
—Sí, está.
—Aquí. Ya está aquí.
—Sí, aquí.
—Ya hemos llegado.
—Sí, hemos llegado.
—Ya podemos decir que hemos llegado.
— Sí señor. Hemos llegado. Aquí.
—Bueno.
—Sí, qué bueno.
—Bueno… mi «bueno» no era ese. No era «qué bueno». Era: «bueno».
—Ah. Sí… bueno.
—No era qué bueno.
—Era… bueno.
—Exacto. Ahora sí. Ya hemos llegado.
—Sí, hemos llegado.
—Bueno.
—No es qué bueno.
—No.
—Ah, ¿no estás contento?
—No puedo saberlo.
—No puedes saberlo.
—Exacto. Por eso digo «bueno». Bueno, ¿y ahora qué?
—Pensé que estabas contento.
—No.
—Pensé qué bueno que habíamos llegado.

jueves, 20 de octubre de 2016

1968-«Poemas póstumos»


—¿Mr. Eliot? 
—¿Nos conocemos? 
—Todavía no, la plaquita… 
—Ah, la placa. Si tiene la amabilidad de esperar, no es mi turno. De hecho, acabo de finalizarlo. En breve aparecerá el revisor pertinente. 
—Solo una consulta. 
—Dígame, ¿señor…? 
—Jaime, sí, James. No estoy seguro de si este tren se detiene en la estación en la que voy a querer bajar. 
—Mr. James. Aunque no me corresponda a mí informarle del recorrido, puedo indicarle que donde desee usted descender con seguridad el tren no va a detenerse. 
—¿Está seguro? 
—Salvo que haya elegido como destino el destino final. 
—¿Entonces? 
—Disfrute del viaje.

martes, 6 de septiembre de 2016

1963-«Los timadores»



—Me gustan tus historias, Sófocles. 
—Gracias, muchacho. 
—Pero me intriga una cosa. ¿Por qué tratan siempre de padres e hijos? 
—¿Cómo te llamas, chaval? 
—Jim. Me llamo Jim. 
—Bueno, Jim. ¿Qué hay en este mundo que no pueda ocurrir entre padres, madres, hijos e hijas? 
—Si lo planteas así. 
—¿Qué pasión existe que no pueda reflejar un padre frente a un hijo o un hijo frente a un padre? 
—¿Sabes qué?, me gustan tanto tus historias que te daría un pavo. 
—Vale. 
—Pero solo tengo un billete de diez. 
 —¿Ese tan doblado? Te devolveré nueve. 
—Sigue hablando Sófocles… mientras cuentas.

jueves, 31 de diciembre de 2015

Pequeño cuento de Nochevieja


—Bueno, al fin.
—Al fin, qué.
—Ya se acaba.
—Pero si enseguida vuelve a comenzar.
—Pero se habrá acabado.
—Si no da tiempo a pensarlo. Y ya ha empezado.
—Será distinto.
—El número.
—Habrá algo diferente, digo yo.
—El número.
—No solo.
—¿Qué?
—No sé. Algo.
—Qué va. Todo lo que había continúa.
—¿Todo?
—Y, lo peor, todo lo que faltaba seguirá faltando.
—¿Y entonces?
—Un espejismo.
—¿No acaba?
—Solo lo parece.
—Yo creía que al fin había un final.
—Iluso.
—Yo creía que al inicio había un principio.
—Botarate.
—Tampoco es eso.
—Ni lo contrario.
—A mí me parecía.


jueves, 24 de diciembre de 2015

Pequeño cuento de Nochebuena


—Siempre me ha parecido una tomadura de pelo. 
—¿La navidad? 
—Claro. Verás: ¿cómo es posible que dé a luz todos los años siempre el mismo día? 
—La práctica. 
—Debe de tener el calendario por la mano. 
—A quien no se le ve el pelo es a ti. ¿Qué haces por estos barrios?
—Cada año vengo. 
 —Eso, de año en año. También tienes práctica en aparecer. 
—No, solo vengo a por una carta. 
—¿Aquí? 
—Sí, me la guardan, donde vivía antes. 
—¿Una carta? 
—Un colega de la mili. Me felicita las Pascuas, ¡desde hace cuarenta años! 
 —Y tú, ¿le contestas? 
—Nunca.