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domingo, 24 de diciembre de 2023

Pequeño cuento de Navidad



De la vela cuya mecha apenas consigue mantener la llama sobre los chorreones secos de la cera consumida solo se espera que sea capaz de prender la nueva que, enhiesta, anhela sustituirla en breve. Su intensidad revivirá la luz sobre el presente. A este paso hay quien lo denomina rito y celebra, con el tránsito, una creencia: la certeza de que es posible la permanencia. Y, de hecho, lo es. Aunque quien incline la antigua vela sobre la incólume no logre que esta se encienda mientras la primera se apaga. Aun quemándose los dedos en la operación, tampoco nada significará.

jueves, 10 de agosto de 2023

Cuentos del hada jubilada (septuagésimo séptimo)



Pudo haber sido el día perfecto, incluso desmesurado. Una fecha que señalada desde hace tiempo en rojo sobre el calendario de pared por fin llega. Y antes de amanecer los ojos ya la buscan. La ropa por estrenar también se impacienta. Y luego, un recorrido de horas completo. Una actuación de secundarios impecable. Los protagonistas, sublimes. El plató donde todo ocurre incluso excede lo que se espera de la realidad. En fin, ningún estropicio, nada a destiempo, cero arrepentimientos. Pudo haber sido así, como si un mago lo hubiese urdido. Pero en un momento cualquiera, sin esperarla, irrumpe la noche.

domingo, 6 de agosto de 2023

Cuentos del hada jubilada (septuagésimo sexto)



Hay asuntos que una desarrolla y persigue a lo largo del tiempo, en cumplimiento de su oficio de hada, y otros que se cuelan en sus meditaciones sin que nadie los haya invitado. Así es la vida, un tratado que no se ha escrito sobre las sombras. Un mito inútil, el del hombre que perdió la suya. A ciertas edades meridianas nadie la tiene. Es el crepúsculo el que la va estirando en el camino, el que la dibuja entre las flores, quien la vierte desde una barrica de oscuro vino que deja con el grifo abierto todo el tiempo.

martes, 1 de agosto de 2023

Cuentos del hada jubilada (septuagésimo quinto)



Pajarillo casi japonés, de cola anaranjada, que has aprovechado mi semana de vacaciones para construir tu nido en el patio, perdona mi repentina intromisión en tu mundo. Al verme te has asustado como me amedrento yo si alguien se acerca con impertinencias, y al huir volando has tropezado con la marquesina y seguro que te ha dolido el roce. Además de la usurpación. Al poco te veo regresar y observarme desconfiado desde lejos. Me encierro dentro sin saber qué hacer. Creo que no voy a poder prescindir del patio y tú no vas a consentir compartirlo. Qué complicado es todo.

miércoles, 3 de mayo de 2023

Biblioteca de huecos | 08



Colecciono fechas. Mías, de los demás, de nadie. Como etiquetas que cuelgan de un hilo de la prenda con el precio en los comercios, en el pensamiento anudo a cada experiencia, conocido, lectura, acontecimiento un día, un mes, un año. A veces, incluso una hora. Con el dato la defino. Manejar el volumen de este diccionario es, para mí, pensar. Huyo de cronologías. En lo que fue antes o después, me pierdo. Es como un baile donde un catorce de enero saca a bailar a un veintiséis de mayo. Unas se entienden entre ellas, otras no se pueden ni ver.

jueves, 27 de abril de 2023

Biblioteca de huecos | 07



Una tarde de mi infancia habíamos vuelto de compras en metro. Se abandonaba la estación por un estrecho corredor que flanqueaba el andén vallado y una pared de ladrillo. Contra ese muro aplastó un empujón a mi madre cuando procuraba sujetarme la mano con más fuerza. Los dos oímos un temible chasquido en la bolsa donde transportaba un jarrón enorme por el que mi madre había quedado fascinada. En casa comprobamos un costado astillado, que dio en agujero. Lo colocó de cara al lado opuesto y ahí lució durante años, aunque cada vez que lo miraba veía la invisible rotura.

domingo, 12 de febrero de 2023

IX /abandonos



Junto a la carretera, en un claro con escasa fortuna, se amontonan basuras tecnológicas de la época. Imagino que un día a alguien se le ocurrió detener la furgoneta, descargar la lavadora que no funcionaba y abandonarla en aquel ensanchamiento que le había permitido aparcar durante unos minutos. A partir de aquel día, el lugar se convirtió en una referencia. Viejas cocinas desguazadas, neveras que permanecen con la boca abierta, silencios de aspirador que se quedó demasiado grande para el gusto del momento. Un amontonamiento cubista de lo que se desprecia. De vez en cuando me detengo ante mi escritura.

miércoles, 8 de febrero de 2023

VIII /abandonos



Durante mucho tiempo había creído que por ser una torre defensiva el hecho de que le cantaran las cigarras y no el pálpito de una amenaza la desacreditaba. Me lo decía al cruzar por delante en los paseos de verano, cuando sus desgastados sillares, iluminados por el oro del final de la tarde, se mostraban seductores ante la cámara. Que solo disfrute capturando imágenes que ya he fotografiado antes ignoro si es un demérito semejante a la supervivencia de la torre. Es posible que, pese a su brevedad, no sepa qué hacer con el presente. Cómo comprenderlo en sí mismo.

miércoles, 1 de febrero de 2023

VI /abandonos



Una lengua que al relamer sus labios de arena borra los acontecimientos de la piel. Es lo que admiro en los paseos invernales por la playa. Tras cada ola, nada queda de quien iba dejando huellas en su caminar, tampoco de lo que hubiera escrito con el bastón para que lo leyeran gaviotas y cormoranes. Lo nuevo no ocurre como novedad, sino como hábito. La desmemoria del mar tampoco actúa como un olvido, sino como la densidad del conocimiento. Una biblioteca oculta en simas que la indiferencia cobija. El oleaje prosigue su letanía. La niebla desdibuja la línea del horizonte.

martes, 24 de enero de 2023

IV /abandonos



Algunos posters con la superficie abombada y esquinas que se vencen, notas informativas mal dactilografiadas, recordatorios de festividades ya pasadas, hojas volanderas con lemas elocuentes, estampas de santos de otros lugares. Me encuentro ante un sinfín de papeles fijados con chinchetas a la madera del atrio en la puerta de la iglesia que pretendía visitar. Me quedo leyéndolos, quizá por hábito, antes de entrar, pero detrás de mí acceden varios fieles que pasan sin siquiera alzar los ojos. No sé qué espero encontrar entre trípticos desplegados y folios con membrete eclesiástico. ¿La instrucción que resuelva el despropósito del tiempo? Quizá.

miércoles, 18 de enero de 2023

III /abandonos



No es cierto que los muros padezcan desmemoria. Ni en sí mismos, ni en los recuerdos que comparten con quienes se detienen a contemplarlos. Solo parecen olvidadizos los restaurados. Sus sillares impolutos y la argamasa impecable contrastan con lo que el guía turístico cuenta. Ninguna huella de violencia en su aspecto. Los muros abandonados, sin embargo, narran devenires con idéntica voracidad que la de los juglares hambrientos. Conservan las cicatrices con devoción. En cada muesca que enseñan se arracima el tiempo, ese advenedizo que nunca responde cuando se le pregunta. Igual que yo, que tampoco sé cómo interpretar mis erosiones.

sábado, 14 de enero de 2023

II /abandonos



No ha dejado el dibujo, esta tarde, ningún trazo sobre el cartón. Lápiz sin punta, tampoco la presión de la mano consigue marcas de su recorrido. Ni los dedos poseen suciedad suficiente para perpetuar un rastro. La luz crepuscular que la ventana filtra lo ha cubierto de tonos ambarinos que he admirado durante un instante. Después, al encender el flexo, he visto desparecer los matices que imaginaba como una expresión propia. Sobre la mesa, el rectángulo permanece con su terca indiferencia. Me enfrento a su blancura, como quien encara el agua de un estanque, y me miro a los ojos.

domingo, 1 de enero de 2023

Qué tal, 2023



Si la característica de lo antiguo es lo inverosímil de una permanencia, la novedad de lo nuevo radica en la repetición. Aquello que los convierte en opuestos es solo apariencia. Y  gusto por lo que se muestra de modo intermitente. La reiteración de lo reciente se fundamenta, paradójicamente, en una continuidad más sólida que la persistencia de lo antiguo. De donde se deriva que aquello que se acaba para volver a empezar resulta más atractivo para el ser humano que lo que mantiene su vigencia. Aunque se pelee con el tiempo, imita a pies juntillas su afición a dar vueltas.

lunes, 5 de diciembre de 2022

Escrituras del barro / 7



Del televisor conozco la extensión geométrica de su negritud. Un rectángulo vacío. Con solo apretar un botón, incluso a distancia, se desbarata la percepción con un baile de formas y colores de la que es difícil huir, incluso cara a una pared, porque las imágenes llegan acompañadas por la fanfarria entera de los sonidos. Con imprimir una leve presión sobre una protuberancia mínima salta por los aires lo que existía. Los pensamientos, si asomaban, de inmediato desaparecen, diluidos en el torbellino que se fragua sobre la antigua oscuridad tibia. Se diría que su incesante despliegue solo pretende silenciar el silencio.

jueves, 1 de diciembre de 2022

Escrituras del barro / 6



Mis estrategias a la hora de desplazarme en metro se limitan a elegir los vagones centrales, donde es más fácil encontrar asientos libres. Me gusta sentarme solo para leer. Por trayecto no suelo avanzar más de dos o tres páginas. Hay libros enteros que he completado así. Generalmente editados en octavo, de modo que pueda llevarlos en el bolsillo. Hay colecciones a las que estoy atento para reponer con otro título el concluido. La lectura tiene múltiples funciones y, entre tantas, esta me gusta especialmente: la capacidad de abstraer al lector de las circunstancias concretas del momento. Mandarlo de viaje.

lunes, 28 de noviembre de 2022

Escrituras del barro / 5



En las afueras de la población, en un extremo del cementerio, han construido el recinto para las incineraciones. Las paredes de cristal permiten ver la cinta que transporta los ataúdes desde un extremo, donde los dejan los empleados, hasta el horno. Cuando las puertas se abren, el féretro desaparece, y al cerrarse se inicia la cremación. Las familias llegan en coche y se arremolinan frente a la cristalera. Siguen la mecánica del proceso en silencio. Con brotes de emoción. Paso a veces por delante, pero solo miro hacia la chimenea del edificio, donde contemplo desescribirse en el aire una vida.

jueves, 24 de noviembre de 2022

Escrituras del barro / 4



De la vida en los bares he conocido el exterior. Lo poco que traslucen las cristaleras saturadas de pegatinas y carteles. No es algo ajeno a mí mismo, porque en todas las imágenes que capto de los interiores me veo a mí en medio, reflejado en el vidrio. Algo que no le ocurre a nadie entre los asiduos al local. No me miro al pasar, compruebo solo que me encuentro allí donde no estoy. Con esta satisfacción continúo mi paseo hasta el siguiente bar. No necesito entrar en ninguno para saber qué ocurre. La taxonomía es un conocimiento con límites.

sábado, 5 de noviembre de 2022

Modelo /9



Donde no he estado nunca, no solo también me veo, sino que en ese encierro permanezco. Lo compruebo ante mi sombra, que salta en cuanto puede para impregnar, como suyos, los espacios que me son ajenos. Ni yéndome se va, la elástica y la sutil. Se desprende de las transparencias de mi memoria y por sí sola reconstruye quien hubiera sido de haberse cruzado por delante un día que no viví. Y me provoca con el disfrute de su abandono. Qué desazón el no saber, dentro de un instante, si sigue siendo mío o ha regresado quien no quise ser.

martes, 18 de octubre de 2022

Modelo /5



En la Modelo, edificio de la antigua prisión de la ciudad cuyo cometido ha caducado y en su lugar alberga hoy un recorrido histórico que puede ser transitado, las rejas que se alzan en las bocas de cada una de sus seis galerías radiales, y que obviamente aislaban en su sector a los reclusos que se alojaban, en este momento imposibilitan el acceso de los visitantes a las zonas que no admiten visitas. Barrotes que impedían salir, ahora impiden entrar. Contrariado por la disposición, contemplo las galerías clausuradas desde el centro panóptico como carcelero que vigilara el vacío ahí prisionero.

viernes, 14 de octubre de 2022

Modelo /4



Pertenecer al lugar al que no se pertenece no exime de nada, porque la «pertenencia» no es asunto que tenga que ver con la naturaleza, ni siquiera con la vida material. Es una idea que se entrega en el mismo envoltorio que aquello que puede ser descrito, en interesada confusión. Y como los productos pasados de fecha o sometidos a una temperatura inadecuada, cuando se abren han perdido forma y consistencia. No pertenecer al lugar al que cree uno que pertenece expide el aroma de la tristeza en cada mirada no reconocida. El pensamiento acaba por confundirse con sus miedos.