martes, 1 de abril de 2025

26 Miradas



Nada que no haya vivido. Es cuanto le digo a la pluma mientras su ombligo reposa en el tintero colmándose de palabras. Un ventanuco vierte una claridad delicada que se remansa sobre la hoja del pliego. Me aguarda su extensión vacía, lo sé porque al mirarla sueño con una escritura armoniosa, de mar en calma, diáfana para los ojos que han de leerla a través de su celosía, igual que en la mirada se conocen las intenciones que el habla silencia. Nada que no nazca de verdad, le repiten mis dedos al sujetar el cálamo con presión. Únicamente luz oscura.

viernes, 28 de marzo de 2025

El río / 7



Tantas veces como he soñado convertirme en el pilar que sostiene el arco de medio punto por donde transcurre el puente, sobre todo en días de ventisca, ninguna me ha hermanado ni un ápice con la piedra. Mejor así, me consuelo, porque de ser pilar soñaría con transformarme en transeúnte y ver qué hay más allá, en la plaza, donde me han dicho que montan puestos de alimentos en días de mercado. Es algo que podría hacer ahora, sin que me costara demasiado. Cuantos cruzan el puente no van a otra parte. El único fiel a su sueño soy yo.

lunes, 24 de marzo de 2025

El río / 6



Desde aquí no hay vistas sobre los tejados de las casas, pero los imagino ondulados, como un muchachote recién peinado por su madre. Tampoco consigo ver las chimeneas que escriben en el efímero papel de la luz durante las tardes de invierno. De todo me hago una idea, sin embargo. Es mi manera de contemplar lo que no se me muestra. Miro los álamos alineados en la ribera y presiento en su quietud la torre de la iglesia y el mirador del palacio. En realidad, qué poco importa lo que vea o deje de ver, si el contarlo es desvariar.

miércoles, 19 de marzo de 2025

El río / 5



—Hoy atraviesas un puente. 
—¿Por debajo o por encima? 
—Aquí el único que lo cruza por debajo soy yo, no trates de confundirme. 
—Has empezado tú. 
—Claro, no es mi aniversario. Vivo cruzando puentes constantemente. Pero este es solo para ti. 
—No me lo recuerdes. 
—Vaya, ¿y a dónde dices que va el camino al otro lado? 
—Al mismo sitio que tú. Al mar. 
—Te gustan las metáforas, ¿eh? 
—Esta es antigua. 
—¿Y qué? ¿Qué piensas? ¿Último puente? 
—Cuando se seque el cauce podré cruzarlo por debajo, como tú. 
—No fantasees. 
—Mientras tú fluyas, yo tranquilo, encima todo es puente.

viernes, 14 de marzo de 2025

El río / 4



La soledad de donde procedo un día me abandonó en el lecho de un humilde arroyo. Fue una tarde antigua, lo recuerdo por el estilo de las columnas que sostenían las nubes en el cielo. Me había deslizado hasta lo profundo del cauce en busca de un sentido para lo que me proponía describir. Y al encontrarlo, allí agazapado entre unas piedras que tuve que remover, inmediatamente imaginé a cuántos podría interesar mi hallazgo. Con qué sonrisa de satisfacción aquella multitud recibiría mi descubrimiento. Salí del pozo sin nada en las manos. Y no supe cómo proceder ante tanta compañía.

lunes, 10 de marzo de 2025

El río / 3



Has perdido tu color, río, te digo desde lo alto del paseo sin esperar ninguna respuesta, y tal vez por esta certidumbre, continúo echándote en cara la opacidad con la que transitan tus aguas. Las veo tan distintas al cauce donde me bañaba de niño, en una pequeña playa, muy cerca de un terreno de ribera que pertenecía a mi abuelo. Solo nos daban miedo las pozas, recodos donde la corriente se remolinaba con violencia y era capaz de tragarse un árbol. Y sin esperarla, escucho tu respuesta en cuanto me descuido: Tu cabello, entonces, era mucho más oscuro, ¿no?

miércoles, 5 de marzo de 2025

El río / 2



Junto al estrépito de las aguas bajan desde las montañas, arrastrados por la corriente, también algunos silencios. Se acodan a mi lado en la baranda donde contemplo el río. Y sin que me dé cuenta, me han despeinado. Mentiría si digo que trato de escucharlos. Sé que me rondan, se adensan o diluyen, según, no soy capaz de establecer las reglas que cumplen. Quisiera que continuaran hacia el estuario y si entonces se remansan, con quedarme en el puente y dejar que la melodía me arrulle me bastaría. Bajan con lo que se pierde, pero no dudan, se quedan conmigo.

sábado, 1 de marzo de 2025

El río / 1



La corriente ata un lazo en torno al pilar del puente al pasar. Argollas que los alpinistas abandonan en la pared del pico que escalan. El flotador que olvida en la arena el niño que ha aprendido a nadar. Pienso en los círculos que la memoria no retiene. El globo que se suelta de la mano para ver cómo se aleja hacia lo alto, arrastrado por la brisa. De repente me he puesto a buscarlo, allí donde podría haber caído. Entre la maleza de algún descampado o sobre la aspereza del asfalto en cualquier avenida de salida de la ciudad.

martes, 25 de febrero de 2025

Primer libro de odas (7)



Veo ponerse el sol, cuando no hay nubes, detrás de las montañas y aunque vaya atareada, como una niña pequeña me quedo pasmada contemplándolo. Una bola de fuego que se esconde para que no la encuentre. Un lingote de metal candente que se enfría igual que la sopa que no quería comer. Sin tener sentimientos religiosos, mirarlo así detenida en mitad de la calle, con esa profusión de reflejos y colores por el cielo, quizá sea una forma de rezar. Hace siglos que el sol no es un dios, pero pienso en mis padres fallecidos y continúa siendo una metáfora.

viernes, 21 de febrero de 2025

Primer libro de odas (6)



Ahora no negaré que durante toda mi adolescencia fantaseara, desde que una novia de mi hermano mayor me pusiera al día, con el lugar propicio donde aquello tan trascendente iba a acontecer. Aunque fueran muchas las posibilidades imaginadas entonces, y que ahora habré ya olvidado, lo cierto es que nunca me detuve a soñar que ocurriera donde pasó. Habíamos quedado los dos solos a una hora determinada en el parque, junto a la vieja muralla. Llegué antes y por bromear me escondí en un recoveco que forma el muro junto a la torre. Y allí apareció él, encantado de encontrarme.

lunes, 17 de febrero de 2025

Primer libro de odas (5)



De las tardes de aquellos sábados de bonanza en el espigón prefiero no acordarme. Nos sentábamos en las sillas plegables. Las olas se aproximaban a las rocas algo tímidas, pero con constancia. A veces me asustaba que rebotaran entre dos piedras y el sonido se alzara desde algún agujero como un eco que llegaba de lejos. La caña, erguida, permanecía impasible la mayor parte del tiempo, que daba la impresión de no existir. O al menos hasta el latigazo enloquecido del carrete. Que hubieran picado era el acontecimiento. Un resorte repentino nos sacudía. Chillaba. A eso lo llamábamos ser felices.

jueves, 13 de febrero de 2025

Primer libro de odas (4)



Al pueblo solo de vez en cuando se acercaba algún automóvil. El autobús de línea y el camión de reparto venían a su hora el día que tocaba. Desde el mirador no costaba adivinar cada una de las visitas por la polvareda que levantaban en el camino de ascenso. La de los vehículos más veloces, aunque fueran más pequeños, era mayor que la de los grandes. La llegada de algún forastero despertaba la intriga de los vecinos y en el desconocimiento prendían las conjeturas. Las de los demás. Las mías se desataban cuando la arena permanecía intacta en el suelo.

domingo, 9 de febrero de 2025

Primer libro de odas (3)



Pintor paisajista, el río se sienta en la silla de tijera de su cauce, la paleta en una mano y el pincel en la otra, a retratar cuanto permanece inmóvil a su alrededor. La arboleda, el puente de piedra, las nubes ociosas en los días de sol. Elige los colores en el repertorio de la primavera. Los unta con cuidado y al extenderlos sobre el lienzo jaspeado de su corriente le colma la búsqueda de plenitud. Hay quien piensa que es un espejismo, una forma de engañarse. Que siempre algo acaba por irse. O él o el día. Yo no.

miércoles, 5 de febrero de 2025

Primer libro de odas (2)



Los nombres de aquellos que un día se marcharon solos al amanecer, con un hatillo al hombro y poca comida dentro, los seguimos recordando, pronunciándolos en cualquier conversación, hasta que empiezan a desgastarse, igual que ocurre con sus rostros, o se confunden con los de quienes habían partido antes y ya no conseguíamos distinguir unos de otros. Pero algo en la memoria los mantiene ahí, a pesar de los años, y si un día, en una calle, alguien se cruza con un mozalbete de ciudad y le mira a los ojos, sabe quién es el padre y cuándo se fue.

sábado, 1 de febrero de 2025

Primer libro de odas (1)



Ah el tiempo en el que los cuerpos iban envueltos en túnicas que el viento alborotaba y las canciones expandían los secretos. Para ir al teatro bastaba con calzarse las sandalias y atar su lazo en lo alto de la pantorrilla. La escuela era un patio con un olivo y una fuente que administraba los silencios. Lo que valía la pena ser leído se enroscaba y era fácil transportarlo en una mano si la tarde era benigna. La playa era un lugar solitario donde al oscurecer, entre las dunas, la vegetación exhalaba suspiros. Una oda era el compendio del mundo.

lunes, 27 de enero de 2025

Cita *****



No hay pesetas que basten para sufragar una trova que alcanza el corazón y se aloja en la memoria junto al acto penitencial, el credo, el padrenuestro o la plegaria eucarística. Pero qué feo sería pagar por unos versos por sentirse poseedor de la belleza. Si algún día lograra escribirlos yo, con mi torpeza habitual para todo lo que se considere estudios, difícilmente existiría otra razón para hacerme tan feliz. En ocasiones, mientras arreglo con las manos un desajuste mecánico o engarzo las piezas de un engranaje, me quedo pensativo. Ah, si aquellos metales sueltos fueran palabras en una frase.

jueves, 23 de enero de 2025

Cita ****



Qué difícil resulta destrenzar el silencio que emana de la pared y de los muros. Ni siquiera un furtivo dibujo consigue moldear un pensamiento diferente. Y, sin embargo, con qué sencillez se impone el lodo de la rutina y hasta parece que dé lo mismo un grito que una canción. La que cantábamos en el coro, de niños, los domingos. Repeinados, aromas de colonia a granel, corbatas con elástico, mano quieta sobre una mancha de helado en la chaqueta para que no lo viera el coadjutor que lo dirige. Qué oscuridad en medio del claro día que la mirada contempla.

sábado, 18 de enero de 2025

Cita ***



Nada hay que tema más el extraño que una citación. Conoce la lengua que se habla, pero nunca consigue entender qué le dicen las frases que lee. Le recuerda los crípticos mensajes del evangelio, una cadena de parábolas que solo comprende el oficiante, aunque luego, al explicarlo en la homilía, tampoco aclare nada. Esta incertidumbre lo convierte, sin embargo, en más atento a cuanto ocurre a su alrededor y en más despierto ante las singularidades del lugar que dice que le acoge, no porque le acoja, sino porque no le queda más remedio que engañarse continuamente para evitar los requerimientos.

martes, 14 de enero de 2025

Cita **



No hay peor error que el de confundir una cita con una historia. Ni se parece a un capítulo. Tampoco posee la arrogancia de un fragmento. Es un contenido que no implica nada. Sin compromiso el amor actúa como un rito sin creencia. Mejor practicarlo al modo de los hombres de mi familia, que nada más salir el cura, se deslizaban hacia la puerta de la iglesia y enseguida encendían un cigarrillo. Quizá de este modo se excusaban ante lo invisible. Es lo mismo que practican las palabras en una cita, salen a fumar cuando se les exige un significado.

viernes, 10 de enero de 2025

Cita *



Cada maceta en el patio es una cita del jardín que no existe en la ciudad. Un breviario idéntico al que el viejo párroco tenía a mano para resolver cualquier disputa de fe. También la belleza ejerce su doctrina en las miradas y los campos silvestres, allí donde no los cultivan, su metafísica. Así, del gran poema épico solo permanece, con suerte, un par de versos en la memoria, que repiten quienes nunca los leyeron en el original. Cualquier flor o fruta evoca el vergel donde se sueña la vida, sin creérselo del todo, solo como quien entona una canción.

domingo, 5 de enero de 2025

Carta a los Reyes Magos



Queridos Reyes Magos: Os escribo para pediros que este año ni se os ocurra traerme nada. Pero nada de nada. Ni siquiera carbón. No deseo ningún regalo en 2025. Ninguno, ¿lo tenéis claro? Ni pondré zapatos en la ventana, ni platillo con pistachos, ni agua para los camellos. Os pido que paséis de largo. Que paséis de mí. Este año estoy enfadado. Muy enfadado. Con un mal humor insoportable. Y por nada del mundo querría que un regalo vuestro, cualquiera que fuera, apareciese delante de mí y me provocara en el rostro una sonrisa de felicidad. Por nada del mundo.

miércoles, 1 de enero de 2025

Relatillo de Año Nuevo



Feliz Año Nuevo, me dijo. Como lo oyes. No me había dirigido la palabra nunca. En la vida. Y no será que no lo hubiera esperado. Desde niña. Ni me miraba al cruzarse conmigo. Como si no existiera. Para él ni siquiera vivía. Era capaz de agacharse a acariciar la cabeza de un perro y juguetear con sus orejas erguidas o restregarle el hocico. Pero si me veía, desviaba la mirada hacia otra parte. Y aquel día, ¿tú lo entiendes?, se dirigió a mí mientras me sonreía, amabilísimo. Era, no lo he olvidado nunca, un dieciocho de octubre: ¿Año Nuevo?

domingo, 29 de diciembre de 2024

Bye bye 2024



Ni sé cómo llegamos a aquella conversación precisamente el día en el que nos conocimos. Ocurrió por casualidad. No tenía previsto entrar en la cafetería, pero al pasar por delante sentí una urgencia súbita, aumentada por la posibilidad de saciarla solo con girar el cuerpo y acceder. Pedí un café en la barra y fui directo a los servicios. Al volver, el café humeaba donde lo había pedido, pero alguien bebía el suyo delante. No sabía si enfadarme o ser cortés. El caso es que nos pusimos a hablar, y de inmediato, sobre el secreto encanto de lo que acaba.

martes, 24 de diciembre de 2024

Pequeño cuento de Navidad



Calles nocturnas sumergidas en niebla, farolas que apenas alcanzan a iluminar un círculo de humedad a su alrededor. Edificios desaparecidos. Paisaje de un cuento gótico que nadie está contando. Ambientación de película de miedo, fantasmagóricas calles de suburbio londinense, pero ninguna cámara. Solo pasos por el empedrado de quien convoca recuerdos literarios al avanzar por la solitaria medianoche del día ya de Navidad. Y camina risueño como el niño que acaba de encontrar un juguete perdido hace tiempo. Cuando celebraba en la casa familiar las fiestas, la niebla solo era algo que le fascinaba al otro lado de la ventana.

jueves, 19 de diciembre de 2024

25 Miradas



Crece. Pero no como la tormenta sobre la cresta de la montaña alta. Tampoco como el arroyo cuando las aguas desbordan el cauce durante el aguacero. Crece con mayor lentitud. Un árbol que todavía es un retoño entre las piedras. Una flor aún por abrir, camuflada con las matas. Le veo crecer día a día como todo lo que emerge de la tierra, y me siento tierra, hondura cuyos secretos ni yo misma conozco. Me basta con verlo cada vez un poco más alto, las palabras algo mejor pronunciadas. La voz más suya. El silencio de arena húmeda, más mío.

sábado, 14 de diciembre de 2024

24 Miradas



Que no soporte el silencio en la expresión de mi rostro deberías comprenderlo, igual que no te sorprende que pase por la calle alguien discutiendo sin nadie a su lado. O esos pesados que pierden el tiempo tarareando las melodías más infames. Utilizo este término a propósito, porque hay quien me lo aplica, sin saber nada de mí, sin siquiera preguntarse por qué razón ando gritando a todas horas con las intervenciones que le hago a mi piel y a mis órganos. Por qué me produce tanta repugnancia el vacío con el que me miran los asustadizos de gesto redundante.

lunes, 9 de diciembre de 2024

23 Miradas



Estaba seguro de que algo mío quedaría en mi retrato. Ya lo había probado casi todo y en diversas combinaciones, desde las confesiones de un desmemoriado hasta los autorretratos de un desconocido. Es lo que caracteriza la literatura si no se la toma en serio. Permite ir pasando de juego en juego. Pero cuando uno se ha cansado de divertirse y se sienta en verano bajo el toldo de un bar a tomar un refresco, algo ha de permanecer a flote en la conciencia para no verse desaparecer como las burbujas de una bebida efervescente abandonada antes de ser consumida.

jueves, 5 de diciembre de 2024

22 Miradas



No me voy. Tampoco tengo interés en despreciarte. No sé de quién eres súbdito, a quién rindes tributo. De ti no sé nada. Desconozco tus razones, los motivos para situarte donde te has colocado para hacerme hablar. No tengo por qué encaminarme a otro lugar. Este ha sido mi sitio durante mucho tiempo. Le tengo aprecio a esta plaza. Al frío que hace en invierno. A los gritos que se profieren en las madrugadas de julio. Es lo que ha quedado y estoy conforme con su nada. Ni se me ocurre emprender la conquista de otra memoria. A mi edad.

domingo, 1 de diciembre de 2024

21 Miradas



Ay del día que nieve en Córdoba. Una nevada alpina, rotunda, glacial, inapelable. La aguardo desde hace siglos, como un devoto. Incluso me da igual la muchacha o el muchacho, su pericia o sus ganas de hacer reír, que quiera subirse sobre los hombros de otro, que lo alce, que sitúe sus brazos a la altura de esta ausencia que padezco. Tenga entonces la destreza que sepa, obre con esmero sobre el muñón de nieve fresca, moldee los ojos que tuve, la boca que supo decir lo que ahora solo pienso y la nariz de la que tantos se carcajearon.

miércoles, 27 de noviembre de 2024

Aforismos del unicornio | 5



Los animales que no existen heredan de los que existen todas sus carencias simbólicas. Son sus insuficiencias las que conforman el atractivo de su morfología. Su animalidad olvidada cifra el mensaje inteligente que nunca ha creado la naturaleza. Su zoología traza el camino del abandono hacia los campos de la religión y de la filosofía. Son los animales que no existen indemnes a la evolución y al maltrato. Brillan en el cielo de la tarde desde lo alto de los obeliscos. Iluminan la mirada de quienes malviven insatisfechos por las carencias. Rubrican un sueño que, de existir, perdería su magia.

sábado, 23 de noviembre de 2024

Aforismos del unicornio | 4



Lo existente naufraga continuamente en el sinsentido que lo sustenta. La condena a la desaparición impide que fructifique una idea sobre lo que acontece. Resulta demasiado frágil, por su entrega al tiempo, ante cualquier propósito. La inexistencia, sin embargo, proporciona un orden y un significado a lo que existe. Un fin, si es eso lo que se persigue; una razón, si se necesitan razones; una trascendencia, en suma, que anule la deflagración constante de lo que acontece. Las nociones sobre lo que existe se construyen encima de inexistencias capaces de dotar de sólido sentido a lo que no lo tiene.

lunes, 18 de noviembre de 2024

Aforismos del unicornio | 3



Una de las virtudes de lo inexistente es la falta de contradicciones en su esencia. El no haber acontecido nunca le libra de la imposible posibilidad de una repetición. Puede ser convocada innumerables ocasiones, y siempre se vivirá de la misma forma aunque siempre parezca diferente. Al no ocurrir, permanece inalterada como potencia. Tampoco le afectan los olvidos, ni las recreaciones, ni las dudas que contraen o extienden todo aquello que tuvo realidad. Por no haber existido mantienen vírgenes sus opciones de duración. Sus cualidades simbólicas, a diferencia de lo que perece, exhiben ingenuas su firme candidatura a lo eterno.

jueves, 14 de noviembre de 2024

Aforismos del unicornio | 2



Cuanto ha ocurrido se conserva atravesado por una lacerante contradicción, difícil de desentrañar. Por una parte, cualquier suceso, feliz o adverso, por el hecho de haber existido ya puede repetirse en otro presente. Pero al mismo tiempo se ve sometido a una estricta ley que impide de modo absoluto su repetición. Así, en el caso de una guerra, los errores que desembocaron en el conflicto amenazan con reiterarse, pero los muertos nunca serán los mismos que en las contiendas anteriores. Para el caso de un hecho cuya repetición se desee, la vivencia será diferente a la recordada. Incluso, quizá, opuesta.

sábado, 9 de noviembre de 2024

Aforismos del unicornio | 1



Las razones de la existencia de lo que no existe emanan de la propia experiencia del tiempo y de la condena a la inexistencia, antes o después, de cuanto ha existido. A partir de esta evidencia es posible distinguir algunas pautas extrañas con las que el pensamiento ordena la realidad de un modo diferente a como había acontecido. La primera es la intrincada frontera, en cualquier hecho pasado, entre lo que ocurrió y lo que nunca pasó de tal modo. En consecuencia, la proyección hacia el presente de lo que ha existido se mezcla con lo que no tuvo existencia.

martes, 5 de noviembre de 2024

Fugas / 14



Preocupa en el Sindicato del Crimen la fatal paradoja que ha conducido ante el juez a muchos de sus mejores integrantes mientras el nivel general de sus miembros desciende constantemente, y sin que medie una mayor actividad policial. Se da el caso de que quienes son capaces de preparar el golpe más audaz, en el que se cumplen los pasos previstos con perfección, el día en el que un eslabón se suelta resultan incapaces de improvisar una huida. Y, por el contrario, aquellos que realizan trabajos chapuceros, improvisados, desastrosos consiguen, tras sus estropicios, convertirse en experimentados artistas de la fuga.

viernes, 1 de noviembre de 2024

Fugas / 13



Entre los autores de haikus existe la convicción de que una actitud pedagógica resulta conveniente en la escritura poética. Creen que sin ella el lector de sus textos podría sentirse timado por la escasísima inversión en sílabas con la que están resueltos. Es necesario mostrar que la abundancia no es lo único que aguarda el plato del lector cuando vacío se extiende hambriento frente al puchero. Hay que enseñar desde la infancia que el pensamiento no tiene por qué exigir los mamotretos que suelen adscribir a su nombre los filósofos. Ahora bien, cuando olvidan este propósito, escriben los mejores poemas.

lunes, 28 de octubre de 2024

Fugas / 12



Los mingitorios de aeropuerto muestran una ciega vocación de servicio no siempre comprendida. Se trata de una ceguera que no se vincula al emisor, pues desde la vocación hiperrealista de los grandes espejos hasta el mecanismo pendular del cierre en las puertas, todo está pensado para facilitar el uso, bien sea de los urinarios, inodoros, pilas, grifos, recipientes de jabón o secadora de manos, en el momento previo a surcar los cielos. Los que no lo advierten cuando acceden son los usuarios. Pese al alto número de visitantes, la posibilidad de que el servicio sea recordado alguna vez resulta nula.

jueves, 24 de octubre de 2024

Fugas / 11



No dice gran cosa sobre su naturaleza la palabra «mancha» con la que se designa la pérdida de armonía cromática de un objeto o de una prenda. La mancha misma, en sí, resulta más explícita. Indica actividades, por ejemplo, incluso los ingredientes de una comida. También aporta información sobre las circunstancias climáticas de un lugar o sobre su orografía. Nada de ello, sin embargo, se especifica con la palabra, que por otra parte incluye todos los matices posibles, ya sea en el exterior y visible, o en la de recia textura mal disimulada entre el montón de la ropa sucia.

sábado, 19 de octubre de 2024

Fugas / 10



La mayor destreza del revisor en una línea ferroviaria es descubrir desde el andén al viajero que accede sin billete. Quizá por el escaso nerviosismo y la poca prisa con los que sube, mientras el resto se apresura con movimientos inconexos y precipitados. O porque no se asegura de la portezuela echándole un vistazo a un trozo de cartón que se sujeta entre los dedos como si fuera la clave de salida del laberinto. Y al contrario, mantiene la vista alta tratando de reconocer a quien le ha detectado ya para evitar pedirle que muestre el pasaje que no tiene.

martes, 15 de octubre de 2024

Fugas / 09



Cuando alza la persiana del taller el mecánico y de repente la luz de la calle lo inunda, el color de las legañosas paredes hace esfuerzos por mostrarse con una apariencia que sea digna de su nombre. Hay tuercas por el suelo, una columna de neumáticos usados, restos desperdigados de paños blancos rebozados en grasa negra y un brillo amargo en el pequeño charco de aceite donde se ha hundido el pavimento de indefinidas baldosas. Enciende a continuación un cigarrillo y tras unas caladas rápidas lo deja caer y lo aplasta, con prisas porque en ese instante empieza el cántico.