lunes, 5 de octubre de 2026

55 Miradas



Suelo decir, por resumir, que la vega entera es mía y que siempre lo ha sido. En verdad solo repito palabras del abuelo cuando, siendo muy niño yo, me alzaba hasta los asientos de la calesa y encendía un puro mientras el cochero ajustaba las cinchas de los caballos. Me aburrían aquellos paseos, donde solo oía contar que tal tierra fue de su padre, aquella de su madre, la otra la compró con ahorros que hizo prescindiendo de ir a las ferias. De ahí lo absurdo que resulta que digan ahora que son suyas por haberlas trabajado toda una vida.

jueves, 1 de octubre de 2026

54 Miradas



Si me encaramo desde el alféizar, en el piso, consigo ver el trazo del camino hasta la ribera. Los alisos negros, luego, lo ocultan. Los sonidos dependen del viento. Cuando sopla del este trae el rumor de la corriente y me acaricia el rostro su humedad. Si viene del oeste trae el hedor de los espartos y a veces arena que seca la boca y se clava en la garganta. Dentro de la casa, no sé por dónde ha de regresar ni cuándo. Tampoco fuera tengo certeza alguna, pero en el momento que ocurra, más breve habrá sido la espera.

lunes, 28 de septiembre de 2026

Inocencias | | | | | | |



Calle arriba, tras salir del telar, a nuestra hora, regresamos al barrio las tres del brazo. Soltamos de golpe los improperios que no nos hemos atrevido a decirle en la cara a la encargada y entre una imprecación y otra nos morimos, las tres, de la risa. Nos conocemos desde mozas y no existe entre nosotras ningún secreto. Todo nos lo contamos. Cuando una tiene un compromiso familiar, le prestamos la ropa que necesite. Se diría que tenemos un único traje de gala repartido entre las tres, y que a las tres nos sirve. Y siempre callamos que éramos cuatro.

viernes, 25 de septiembre de 2026

Inocencias | | | | | |



Nunca se ha sentado en el banquillo el otoño, acusado de ser cómplice del invierno. La tarde en la que cierro la ventana de la cabaña y ajusto sus remaches tras meses siempre abierta, lo pienso. Un juicio al tiempo de los vientos gélidos, de las iracundas tormentas, de los cielos avaros en luz. Lo emprendería, si lo que estoy contemplando en las macetas vacías y en los parterres cubiertos de hojas secas no me prometiera volver a disfrutar del aroma de las flores y del canto de los pájaros. Sin dejarme pensar que un día no los veré llegar.

lunes, 21 de septiembre de 2026

Inocencias | | | | |



Es como la picadura de un insecto, el tedio. El cuerpo se resume en el punto donde la hinchazón escuece y así el alma deja de mirar lo que no sea su propia enfermedad. He detenido mi paseo en esta plazuela simpática, donde unos niños juegan a pelota y tratan de marcar goles acertando en el hueco de los bancos de madera. Y, sin embargo, me veo a mí mismo contemplando una anodina azotea, sin otro propósito que la tarde acabe cuanto antes. Como una mordedura de serpiente en el camino. Deja de existir el campo, su belleza resulta indiferente.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Inocencias | | | |



Dora la mañana la punta más alta en la copa de los árboles. También acaricia las almenas de la torre al pasar ante el viejo monasterio. Los guijarros del camino bostezan cuando avanzo, aún somnolientos. No alcanza la luz a mi sombrero, aunque oscile con los vaivenes, ni a los troncos que acarreo montaña abajo. Son los últimos que cortaron ayer los leñadores, mientras se les echaba la noche encima. Al partir, todavía duermen. No son como los pájaros. Cuando regrese, ya habrá otra pila esperándome. El sol no se descompasa, ya baña por entero los árboles y los prados.

viernes, 11 de septiembre de 2026

Inocencias | | |



El saco de grano que cargo a mis espaldas, ¿qué pensará de mí? La azada con la que lo esparzo, ¿qué espera de la vida? El gato que sale corriendo tras el amago de perseguirlo, cuando se tumbe a dormir en su rincón, ¿qué sueño no considerará satisfecho? La pareja de golondrinas que alimenta sus polluelos sobre la puerta del granero, ¿qué previsión tiene para su viaje de regreso en otoño? Al pedrusco que sujeta la cobertura del pozo, ¿qué recuerdos le atormentan cuando cae la noche? Quizá cavile demasiado y, tal como hago yo, nada se preocupe de nada.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Inocencias | |



Inicio una partida de ajedrez contra mí mismo. El farol de la calle dibuja un bulto sobre la silla vacía donde ubico a mi contrincante. Las ranas cantan en la alberca. La noche todavía no ha acabado de poseerlo todo. Es el tiempo de regresar a casa. Algunas veces a esta hora cerraba las cortinas que ahora permanecen abiertas. Muevo las piezas con fidelidad académica, sigo las pautas de la salida que practico. Me defiendo, desde el lado opuesto, junto a la ventana, como si desconociera mi propia estrategia. Mientras se suceden los movimientos, decido qué sombra deseo encarnar hoy.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Inocencias |



Por las noches dejo la guitarra tumbada en el sofá. Y cuando apago las luces, de madrugada, después de haber ensayado durante horas complicados arpegios, sé que la arropa el silencio que a mí me cierra los ojos. Mis amigos se ríen de mí cuando me ven conversar con ella. Dicen, ingenuos, que hablo solo. No hay día en el que entre en el sueño sin haber escuchado cómo sus cuerdas, rozadas quizá por una corriente de la casa, trazan algunas notas al azar. Aquellas desde las que, a la mañana siguiente, parto en la canción que empiezo a escribir.

lunes, 31 de agosto de 2026

Microlecturas | 74 | Apología del margen



El aforismo tiene dos genealogías. La principal deriva de la escritura sapiencial. Pero existe otra que emparienta con los textos casi disueltos de presocráticos y poetas antiguos: frases, versos sueltos, fragmentos. Esta entrecortada tradición, más gesto que dicción, más impresión que significado es la que alienta la escritura aforística de Juan Manuel Uría (1976), cuyo libro es apertura constante, serpentear del pensamiento, oleaje de las sensaciones: «Es la mar la depositaria de gran parte de mi mirada. En cada ola se cifra una respuesta a una cuestión que no logro concretar, que solo sé que existe en mí porque respiro». 


viernes, 28 de agosto de 2026

Microlecturas | 73 | Seda torcida



Los poemas de Seda torcida se visten con la delicadeza de las canciones medievales. Los versos parece que se deshagan. En la lectura cobra cuerpo la seda de su título, no solo la resiliencia cuando se la retuerce, sino también pervive su sutilidad original. Evanescencia que al mismo tiempo que se diluye resiste. Igual que en un cancionero, hay poemas vivaces y poemas que meditan. Unos van trazando el tema; otros, ofrecen el contrapunto. En los primeros vibra el espacio, en los segundos resuena con hondura el tiempo. Unos y otros se trenzan en un libro que, sobre todo, acompaña.

 


martes, 25 de agosto de 2026

Microlecturas | 72 | De algún metal en llamas



De algún metal en llamas es un libro diurno, hay en él una vocación indisimulada de abordar una poesía abierta, luminosa y leída en voz alta, que va en busca de los nexos compartidos. Se distinguen dos fuentes temáticas. Una parte sigue conectada con los asuntos de los títulos anteriores publicados por su autor, Juan Pablo Roa (1967). Evoca también un mundo americano seductor, intenso y vital, aunque ahora con un estilo más abierto. Por otra parte, surge un poeta que desea intervenir en la realidad que le rodea. No solo pensándola, sino también juzgándola con versos valientes, activos, directos.


sábado, 22 de agosto de 2026

Microlecturas | 71 | A morte é um som insuportável



Siete secciones, con siete poemas cada una, más un poema final conforman este volumen que, de traducirse al español, se titularía La muerte es un sonido insoportable. Esta estructura en bloques y la escritura de los textos como fragmentos in media res que permanecieran en la memoria de un antiguo poema épico crean un oleaje verbal que arrastra en la lectura hacia el interior del libro: un feroz entramado de asuntos alrededor de la angustia: «me he habituado enfermizamente a mi dolor». Aunque más que desarrollos, la poesía de Eduardo Quina ofrece encarnaciones temáticas. Recorrido que cierra una estremecedora elegía.


miércoles, 19 de agosto de 2026

Microlecturas | 70 | Taller de relojería



Los tratados antiguos hubieran definido las artes de relojero a las que aspira Alejandro Céspedes (1958) como «juicio del mundo». Y el primer acierto del libro es dividirlo en dos partes: la del mundo en sí, y la del mundo dentro de uno mismo. Arranca con el alegato contra las guerras que el poeta emprendió iniciada la de Ucrania, y desde entonces no ha dejado de acrecentar actualidad. Más impactante resulta la segunda parte, «El relojero del ser», el escalofriante retrato de una enfermedad neurodegenerativa, contada por quien asiste a su avance y lo acompaña: «Ella es solo un murmullo».


domingo, 16 de agosto de 2026

Microlecturas | 69 | Sueños: la puerta oscura



Como «autobiografía desde lo onírico» define Jesús Aguado en el prólogo este libro —Sueños: la puerta oscura— donde Jaime D. Parra ha ido consignando cada mañana, en forma de poemas, los sueños de durmiente. Acompañados siempre por una o por varias citas de sus autores de referencia que trazan la estructura intelectual con la que juega la imaginación onírica. Igual que ocurre con los sueños, los poemas de Parra no anhelan la consistencia de un significado, sino la evanescencia de la evocación, un ir desapareciendo en la propia lectura que convierte las referencias concretas en inaprensibles —extrañas— notas musicales.


jueves, 13 de agosto de 2026

Microlecturas | 68 | Conjunción de las aguas



En Conjunción de las aguas Goya Gutiérrez (1954) elabora una métrica personal amparada no por las sílabas, sino por golpes de voz, sucesión de sintagmas que envuelven con melodía de oleaje el avance del poema. Versos extensos y súbitas separaciones imprimen el ritmo. La madurez expresiva, por otra parte, acierta con el tono poético, la precisión léxica y una dicción diáfana y certera. Todo ello acompaña un desarrollo temático que se amplía hacia el juicio del mundo o se restringe a imágenes líricas muy concretas en un dinámico vaivén que sostiene el tono en la altura a la que aspira.


lunes, 10 de agosto de 2026

Microlecturas | 67 | Fragmentos de un espejo roto



Benito Estrella (1946) es un poeta al mismo tiempo intimista y pensador. Construye una filosofía muy tenue alrededor de los momentos pasados consigo mismo. Sus lecciones son lo opuesto a la pretenciosidad. La seguridad con la que escribe se sostiene en una incertidumbre esencial, de ahí que pregunte tanto y que cada pregunta sea una respuesta. Destacan los poemas ambientados en su jardín, hay uno espléndido, «Instantánea», aunque todos sus diálogos con las flores resultan reveladores tanto de su zozobra como de las certezas en las que se asienta. Un libro clásico, escrito al margen de cualquier aspiración al clasicismo.


viernes, 7 de agosto de 2026

Microlecturas | 66 | Clinamen



Àngels Moreno (1993) rescata un término de Lucrecio, Clinamen —inclinación—, para nombrar el desvío que, sobre el curso de la vida, ejerce el suicidio. Aunque los poemas amplían su ámbito camino a un torcimiento mayor: la condición mortal. El libro arranca con una serie de descripciones de cuerpos inertes que primero sobrecoge («aprens el seu cos / tot un forat tapiat de llum» —memorizas su cuerpo / agujero tapiado por la luz—), para después condicionar el pensamiento y extender la reflexión poética sobre las postrimerías hacia las esencias de la vida —la escritura, la belleza, el amor—.


martes, 4 de agosto de 2026

Microlecturas | 65 | El libro blanco


A partir de la idea de que el silencio no interrumpe ninguna comunicación, sino que acaso la revitaliza, Vicente Luis Mora ha organizado en forma de alfabeto de signos silenciosos todo cuando provoca, sugiere o se ha dicho sobre este asunto.  Escrito como un antiguo libro sapiencial, incluido el hermoso relato de su descubrimiento, El libro blanco convoca cuanto se puede sentir, pensar, saber o afirmar sobre el silencio. Cada ideograma de su lenguaje callado convoca siete sugerencias (a veces cinco, a veces más) que abren puertas. Una exhaustiva colección de enunciados, casuísticas, aforismos, citas… que lejos de abrumar, encandilan.


sábado, 1 de agosto de 2026

Microlecturas | 64 | Dulce fruta que nace al borde de un abismo



Si los títulos de los libros nombran, Dulce fruta que nace al borde de un abismo despliega todas las aperturas semánticas del «abismo». El primero que asalta, el amoroso. Donde el discurso se transforma en acopio, vehemencia y exaltación que reconstruyen, no describen, la experiencia erótica. El «abismo» del tiempo se cruza en los «Epitafios romanos» con ayuda de la ironía. El «abismo» de la identidad se enfrenta en una segunda serie que incluye los poemas indios. Los «abismos» de la expresión y del conocimiento protagonizan las dos partes siguientes. Libro poliédrico, intenso, innovador, como cada obra de Jesús Aguado.