sábado, 4 de abril de 2026

Sexto libro de odas (2)



Hay un momento de la larga tarde del verano en el que la luz entristece. Aunque, por mi parte, me alegro. La mula, que ha pasado el rato rebañando hierbas entre arena reseca, comparte sentimientos con la claridad del aire. El carro, quieto bajo una sombra, sin embargo, está a punto de confirmar mis impresiones. Engancho el animal y solo con sus movimientos de ajuste los cascabeles empiezan a cantar. El camino de regreso a la aldea desoye cualquier pensamiento. Por más honda que asome la noche tras los montes por donde el sol se oculta, nada queda por decir.