El día del estreno ni siquiera llovió. Una tarde apacible. Daba gusto ir paseando por el parque. Tránsito escaso, entonces aquello me pareció buen augurio; cielo estrellado. Las luces sobre las cuatro puertas abiertas componían mi nombre, y en el rótulo brillaba: Astro desterrado. «Qué buen título», me dijo el empresario un día que le saludé de pasada. «Augura éxito», remató y se dio la vuelta. Es posible que estuviera riéndose de mí. A la hora, un día con el teatro cerrado hay más personas sentadas en la escalinata. Los cuatro gatos que fueron aplaudieron, pero no hubo segunda función.
viernes, 1 de mayo de 2026
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