lunes, 27 de abril de 2026

Sexto libro de odas (7)



Es quien deja la pelliza sobre el respaldo de la primera silla que encuentra al entrar, se despreocupa y corre a sentarse en la mesa que hay al fondo. Sonríe y baraja los naipes con la vista alzada mientras encara el rostro de quienes aún permanecen en pie, a su lado, dudando. Una lámpara industrial, que cuelga desde el techo hasta situarse justo encima del tapete verde, ilumina sus manos diestras y ágiles al mezclar las cartas, el resto de la habitación permanece en penumbra, no existe. La realidad se va reduciendo a una sola dimensión y un único instante.