Benito Estrella (1946) es un
poeta al mismo tiempo intimista y pensador. Construye una filosofía muy tenue
alrededor de los momentos pasados consigo mismo. Sus lecciones son lo opuesto a
la pretenciosidad. La seguridad con la que escribe se sostiene en una
incertidumbre esencial, de ahí que pregunte tanto y que cada pregunta sea una
respuesta. Destacan los poemas ambientados en su jardín, hay uno espléndido,
«Instantánea», aunque todos sus diálogos con las flores resultan reveladores
tanto de su zozobra como de las certezas en las que se asienta. Un libro
clásico, escrito al margen de cualquier aspiración al clasicismo.
