Sube alboroto de la calle después de dos horas de silencio, que he aprovechado para leer sin tener que poner música. Hoy se disputa una final de no sé qué campeonato futbolístico en la que juega uno de los equipos de la ciudad. Ni coches pasan por la calzada. Las finales televisadas tendrían que durar días. En este momento oigo ascender un rumor de voces que atraviesa la ventana. No consigo saber si son de victoria o de derrota. Enciendo la radio por conocer el resultado, pero me abruman los anuncios. La apago, deslizo la aguja en el disco.
viernes, 24 de febrero de 2023
lunes, 20 de febrero de 2023
XI / abandonos
La viruela de la humedad oscurece la antigua blancura en los muros del caserón. La lluvia traza una vertical para cada canal del tejado. La hierba verdea sobre las losas de paso. Un atrio lúgubre y hueco saluda con desgana. Una escalera se pierde hacia la oscuridad del piso alto, donde las habitaciones dibujan amorfos polígonos a medio ocupar. En invierno, el humo de la chimenea, cuyo tiro nadie limpia, esparce una niebla áspera en lugar de calor. En verano, la penumbra devuelve recuerdos de otros veranos, cuando voces infantiles callaban la sinfónica de chicharras y despreciaban los hiperbólicos crepúsculos.
jueves, 16 de febrero de 2023
X /abandonos
El arco de la puerta de entrada a la ciudad hoy es un decorado de piedra en mitad de una rotonda rodeada de edificios sin fábrica, solo balcones de punta a punta. No existe hora de cierre o de apertura. Raro es el momento en el que no giren a su alrededor vehículos. A nadie se le ocurre colocar vigilancia a uno u otro lado, porque tampoco nada señala dentro o fuera. No se levantan tiendas en sus inmediaciones para cercar la población, ni los campesinos corren a su refugio si en el horizonte se alza una columna de humo.
domingo, 12 de febrero de 2023
IX /abandonos
Junto a la carretera, en un claro con escasa fortuna, se amontonan basuras tecnológicas de la época. Imagino que un día a alguien se le ocurrió detener la furgoneta, descargar la lavadora que no funcionaba y abandonarla en aquel ensanchamiento que le había permitido aparcar durante unos minutos. A partir de aquel día, el lugar se convirtió en una referencia. Viejas cocinas desguazadas, neveras que permanecen con la boca abierta, silencios de aspirador que se quedó demasiado grande para el gusto del momento. Un amontonamiento cubista de lo que se desprecia. De vez en cuando me detengo ante mi escritura.
miércoles, 8 de febrero de 2023
VIII /abandonos
Durante mucho tiempo había creído que por ser una torre defensiva el hecho de que le cantaran las cigarras y no el pálpito de una amenaza la desacreditaba. Me lo decía al cruzar por delante en los paseos de verano, cuando sus desgastados sillares, iluminados por el oro del final de la tarde, se mostraban seductores ante la cámara. Que solo disfrute capturando imágenes que ya he fotografiado antes ignoro si es un demérito semejante a la supervivencia de la torre. Es posible que, pese a su brevedad, no sepa qué hacer con el presente. Cómo comprenderlo en sí mismo.
sábado, 4 de febrero de 2023
VII /abandonos
El lago encarna, al anochecer, al señor de las alimañas y de las estrellas. En su condición de mudo, es un papel que representa con solvencia. Un ligero temblor en la maleza, una trémula chispa en lo alto. Ambas, titilaciones que domina por el arte de lo que se repite. Es cierto que nadie le aplaude, pero hay quien se asusta con el estremecimiento. Y también quien se estremece con lo que centellea. Un público seguro, taquilla de supervivencia. Cuando las barcas que lo surcan se recogen en la dársena, el lago imparte clases de permanencia a las que asisto.
miércoles, 1 de febrero de 2023
VI /abandonos
Una lengua que al relamer sus labios de arena borra los acontecimientos de la piel. Es lo que admiro en los paseos invernales por la playa. Tras cada ola, nada queda de quien iba dejando huellas en su caminar, tampoco de lo que hubiera escrito con el bastón para que lo leyeran gaviotas y cormoranes. Lo nuevo no ocurre como novedad, sino como hábito. La desmemoria del mar tampoco actúa como un olvido, sino como la densidad del conocimiento. Una biblioteca oculta en simas que la indiferencia cobija. El oleaje prosigue su letanía. La niebla desdibuja la línea del horizonte.
sábado, 28 de enero de 2023
V /abandonos
Con cierto estupor compruebo, en el salón de un cinematógrafo abandonado hace años, qué escasos elementos constituían su fascinante realidad. Filas de asientos entre altas paredes desnudas. Nada más. El polvo adormece el satén de los tapizados. Grietas y cuarteados del yeso que se desconcha simulan los arduos trabajos de un pintor informalista. Los apliques extirpados de cuajo como bocados de un hambriento ser fantástico. Jirones de la vieja pantalla, descolgada a sacudidas. Nada de lo que veo consigue evocarme lo que he vivido en las tardes de cine, en otros cines. La memoria, hoy un libro con páginas arrancadas.
martes, 24 de enero de 2023
IV /abandonos
Algunos posters con la superficie abombada y esquinas que se vencen, notas informativas mal dactilografiadas, recordatorios de festividades ya pasadas, hojas volanderas con lemas elocuentes, estampas de santos de otros lugares. Me encuentro ante un sinfín de papeles fijados con chinchetas a la madera del atrio en la puerta de la iglesia que pretendía visitar. Me quedo leyéndolos, quizá por hábito, antes de entrar, pero detrás de mí acceden varios fieles que pasan sin siquiera alzar los ojos. No sé qué espero encontrar entre trípticos desplegados y folios con membrete eclesiástico. ¿La instrucción que resuelva el despropósito del tiempo? Quizá.
miércoles, 18 de enero de 2023
III /abandonos
No es cierto que los muros padezcan desmemoria. Ni en sí mismos, ni en los recuerdos que comparten con quienes se detienen a contemplarlos. Solo parecen olvidadizos los restaurados. Sus sillares impolutos y la argamasa impecable contrastan con lo que el guía turístico cuenta. Ninguna huella de violencia en su aspecto. Los muros abandonados, sin embargo, narran devenires con idéntica voracidad que la de los juglares hambrientos. Conservan las cicatrices con devoción. En cada muesca que enseñan se arracima el tiempo, ese advenedizo que nunca responde cuando se le pregunta. Igual que yo, que tampoco sé cómo interpretar mis erosiones.
sábado, 14 de enero de 2023
II /abandonos
No ha dejado el dibujo, esta tarde, ningún trazo sobre el cartón. Lápiz sin punta, tampoco la presión de la mano consigue marcas de su recorrido. Ni los dedos poseen suciedad suficiente para perpetuar un rastro. La luz crepuscular que la ventana filtra lo ha cubierto de tonos ambarinos que he admirado durante un instante. Después, al encender el flexo, he visto desparecer los matices que imaginaba como una expresión propia. Sobre la mesa, el rectángulo permanece con su terca indiferencia. Me enfrento a su blancura, como quien encara el agua de un estanque, y me miro a los ojos.
martes, 10 de enero de 2023
I /abandonos
La puerta se mantiene abierta donde ha estado siempre para permitir el paso. De quien entra. De quien ha salido y, tal vez sin saberlo, no ha de regresar. Como una alfombra de cerámica, las tejas rotas cubren el antiguo pavimento. Una techumbre precaria cuyas vigas carcomidas dejaron de sostenerla y se desplomó. Ahora las paredes están cubiertas por las ramas desabridas de una higuera que ha crecido junto a la casa. Y quien accede lo hace por un suelo de tejado. Aunque las paredes resistan, la imagen del espejo indica que nada queda dentro que recuerde una venturosa costumbre.
jueves, 5 de enero de 2023
Pequeño cuento de la noche de Reyes
Su padre había construido la casa al otro lado del río antes de que una crecida se llevara por delante el viejo puente. Desde su habitación solitaria ve cada tarde cómo sus compañeros disputan el partido en un baldío de ribera. Lo que está a un tiro de piedra le cuesta una hora a pie cauce arriba, hasta el pueblo vecino. La mañana de Reyes le despierta un jaleo en el patio. Se asoma a la ventana, pero se aparta al instante por evitar el balonazo que se estrella en el cristal. «Tu regalo», grita a coro toda su clase.
domingo, 1 de enero de 2023
Qué tal, 2023
Si la característica de lo antiguo es lo inverosímil de una permanencia, la novedad de lo nuevo radica en la repetición. Aquello que los convierte en opuestos es solo apariencia. Y gusto por lo que se muestra de modo intermitente. La reiteración de lo reciente se fundamenta, paradójicamente, en una continuidad más sólida que la persistencia de lo antiguo. De donde se deriva que aquello que se acaba para volver a empezar resulta más atractivo para el ser humano que lo que mantiene su vigencia. Aunque se pelee con el tiempo, imita a pies juntillas su afición a dar vueltas.
viernes, 30 de diciembre de 2022
Bye bye 2022
Te has ido —dice ella nada más verlo. Bueno —responde él—, no del todo, si aún estoy aquí y puedes decirme que me he ido es que aún no me he marchado. Andas en la cuerda floja de la lengua haciendo malabarismos —aduce ella irritada. Pero a ver, explícamelo —se justifica él con mímica de niño mimado—, qué juegos hago si sigo aquí, a tu lado, como siempre, como todos los días este año. Embaucador —grita ella fuera de sí—, mentiroso, ya te has ido y ni siquiera quieres confesarlo. Si fuera por mí —admite él—, me quedaría otro año.
sábado, 24 de diciembre de 2022
Pequeño cuento de Navidad
De pequeño no comprendía esta celebración del nacimiento del mismo niño. Parecía extraño que cada año naciera de nuevo quien había nacido el diciembre anterior. Como la realidad estaba llena de anomalías, me fui acostumbrando. De mayor padezco las mismas contrariedades de la infancia, con la diferencia de que ahora sé resolverlas. Entiendo esta fecha como un renacimiento. No del niño que renace, sino de uno mismo. Y tampoco del presente, que ya tiene muchos días de presencia durante el año, sino del futuro. Es decir, de lo que no existe, pero se puede modelar —un día— con el deseo.
martes, 20 de diciembre de 2022
Cuentos del hada jubilada (sexagésimo sexto)
En sus estantes, los libros de la sala ciertos días parecen pájaros erguidos sobre las ramas de los árboles. Miro sus colores y creo incluso escuchar el gorjeo de alguno. Las estanterías se convierten, entonces, en un bosque y yo en una peregrina desorientada. O tal vez en una naturalista que refunfuña ante los hábitos de sus contemporáneos. Las posibilidades son diversas. Dejo que vayan sucediéndose. Es lo que me han enseñado los pájaros. Llegan, revuelven, desconfían y se van. Los libros, ahora lo veo más claro, no son así. Llegan, confían y aunque nadie los abra, aquí se quedan.
jueves, 15 de diciembre de 2022
Cuentos del hada jubilada (sexagésimo quinto)
Por megafonía anuncian el final del viaje. La última parada. No puedo decir que no lo haya oído. Tampoco que no tuviera ganas de que acabara. El trayecto ha sido largo. Ha habido incluso una incidencia. Una leve invasión de humo y mal olor, al parecer el efecto de una chispa en la catenaria se ha colado en el circuito del aire acondicionado. Por fin el tren ha llegado, con algún retraso, a la estación término. Todos los viajeros han abandonado el vagón, en general con rapidez, menos yo, que continúo sentada cuando ya no queda posibilidad de viaje, desafiándola.
sábado, 10 de diciembre de 2022
Cuentos del hada jubilada (sexagésimo cuarto)
En un libro antiguo trufado con láminas de naturaleza, sentada en el balcón, contemplo la imagen de un colibrí. El papel amarillo oscurece sus colores, que entre árboles exóticos de países lejanos seguro que brillan con mayor intensidad. El dibujo tampoco es exacto, lo que no resulta un impedimento para admirar lo insólito de este pajarillo del tamaño de una caja de cerillas capaz de hacerle cosquillas al incógnito corazón de las flores. Su pico, tan fino y largo, parece un incordio para la vida cotidiana. A mí, creo, me resultaría incómodo para tomar una taza de té con pastas.
lunes, 5 de diciembre de 2022
Escrituras del barro / 7
Del televisor conozco la extensión geométrica de su negritud. Un rectángulo vacío. Con solo apretar un botón, incluso a distancia, se desbarata la percepción con un baile de formas y colores de la que es difícil huir, incluso cara a una pared, porque las imágenes llegan acompañadas por la fanfarria entera de los sonidos. Con imprimir una leve presión sobre una protuberancia mínima salta por los aires lo que existía. Los pensamientos, si asomaban, de inmediato desaparecen, diluidos en el torbellino que se fragua sobre la antigua oscuridad tibia. Se diría que su incesante despliegue solo pretende silenciar el silencio.
jueves, 1 de diciembre de 2022
Escrituras del barro / 6
Mis estrategias a la hora de desplazarme en metro se limitan a elegir los vagones centrales, donde es más fácil encontrar asientos libres. Me gusta sentarme solo para leer. Por trayecto no suelo avanzar más de dos o tres páginas. Hay libros enteros que he completado así. Generalmente editados en octavo, de modo que pueda llevarlos en el bolsillo. Hay colecciones a las que estoy atento para reponer con otro título el concluido. La lectura tiene múltiples funciones y, entre tantas, esta me gusta especialmente: la capacidad de abstraer al lector de las circunstancias concretas del momento. Mandarlo de viaje.
lunes, 28 de noviembre de 2022
Escrituras del barro / 5
En las afueras de la población, en un extremo del cementerio, han construido el recinto para las incineraciones. Las paredes de cristal permiten ver la cinta que transporta los ataúdes desde un extremo, donde los dejan los empleados, hasta el horno. Cuando las puertas se abren, el féretro desaparece, y al cerrarse se inicia la cremación. Las familias llegan en coche y se arremolinan frente a la cristalera. Siguen la mecánica del proceso en silencio. Con brotes de emoción. Paso a veces por delante, pero solo miro hacia la chimenea del edificio, donde contemplo desescribirse en el aire una vida.
jueves, 24 de noviembre de 2022
Escrituras del barro / 4
De la vida en los bares he conocido el exterior. Lo poco que traslucen las cristaleras saturadas de pegatinas y carteles. No es algo ajeno a mí mismo, porque en todas las imágenes que capto de los interiores me veo a mí en medio, reflejado en el vidrio. Algo que no le ocurre a nadie entre los asiduos al local. No me miro al pasar, compruebo solo que me encuentro allí donde no estoy. Con esta satisfacción continúo mi paseo hasta el siguiente bar. No necesito entrar en ninguno para saber qué ocurre. La taxonomía es un conocimiento con límites.
domingo, 20 de noviembre de 2022
Escrituras del barro / 3
Dentro del tren de cercanías dominan los grises. El suelo gris, los plafones grises, el tintado de las ventanas gris. A veces los asientos son rojos, pero se perciben, por simpatía, también grises. Entre una parada y otra el mundo parece echarse a la carrera. El mundo es para algunos filósofos lo que manifiesta un sentido, y para otros lo visible de cuanto se ve. Nunca se ponen de acuerdo. Es una sensación estúpida ver perder el mundo. Luego, en las paradas se recupera. Hay casi tantos viajeros que entran como los que salen. Nadie parece conforme con su destino.
martes, 15 de noviembre de 2022
Escrituras del barro / 2
Las aceras no han vuelto a hablar conmigo desde que gasto calzado deportivo. Y de no oírlas me acostumbro a no transitar por las calles cuando camino. Avanzo como si lo hiciera absorto en el interior de los pensamientos, que, por otra parte, no soy consciente de tener. Debería llamar nubes a las calzadas que no se inmutan y vuelo a los desplazamientos, pero tal vez entonces no lograría expresarme con la claridad que siempre he subrayado como una virtud de la escritura. Y tampoco es cierto que sea de raíz ascética mi desaparición, quizá solo me afecte la sordera.
jueves, 10 de noviembre de 2022
Escrituras del barro / 1
Cuando se han quedado vacías las butacas y el murmullo ambiental de quienes se levantan con pereza y frases entrecortadas en la boca se ha trasladado, por el corredor de acceso, a otros espacios que ya no están en la oscuridad del lugar que es otros lugares, entonces, solo entonces siento la voluntad de contemplar lo que aún no he visto. Y si tuviera una cámara, fotografiarlo. El suelo, con restos de palomitas y envoltorios. Las cortinas, deslucidas a la luz. El silencio, ahora carente de significados. El vacío, un recipiente que se lanza, conmigo dentro, al cubo de basura.
sábado, 5 de noviembre de 2022
Modelo /9
Donde no he estado nunca, no solo también me veo, sino que en ese encierro permanezco. Lo compruebo ante mi sombra, que salta en cuanto puede para impregnar, como suyos, los espacios que me son ajenos. Ni yéndome se va, la elástica y la sutil. Se desprende de las transparencias de mi memoria y por sí sola reconstruye quien hubiera sido de haberse cruzado por delante un día que no viví. Y me provoca con el disfrute de su abandono. Qué desazón el no saber, dentro de un instante, si sigue siendo mío o ha regresado quien no quise ser.
martes, 1 de noviembre de 2022
Modelo /8
Desde el enlucido en la pared, llena de torpezas. El vacío del hueco vacío que le corresponde. El óxido del camastro por cubrir. La suciedad del cristal en la ventana, que la luz reproduce sobre las baldosas del suelo. Desde la nada se construyen los días. Se sienta en el suelo por demostrarse sumido en el abatimiento. Cómo desentenderse de aquello que no ve cuando mira es un primer no saber. Hay otros. Si se acostumbrará a los rostros que intimidan por desconocidos. A las sombras que provoca la iluminación eléctrica. A la ausencia de discurso cuando busque hablar consigo.
viernes, 28 de octubre de 2022
Modelo /7
Nada queda en silencio cuando callan las puertas, los corredores, las ventanas, los enrejados. Nada permanece en quietud cuando se apagan las bombillas, los focos, las linternas, los días. Nada revierte en una nada, un utópico no oír, no ver, no alentar pesadillas. En el aire pesa el resuello de las respiraciones. Por el suelo se derrama el resplandor que cuela desde su altura el ventanuco. Se mantiene, un manantial que no conoce sequía, el caudal de movimiento más pernicioso, ese parloteo insolente y enloquecido del pensamiento. La noche se transforma en predicador que actúa al contrario de cuanto sermonea.
sábado, 22 de octubre de 2022
Modelo /6
Hay algo obsceno en una cerradura exterior. No es su literalidad de cierre, que —por cierto— solo inspira satisfacción cuando se abre. Es la idea de que una persona deje encerrada a otra que a su vez carece de modo de salida. Lo obsceno parece el dominio sobre las vidas ajenas. Hay una institución creada para justificarlo que se denomina «justicia», pero sus designios son conceptuales y no alcanzan a las cerraduras que los concretan, aquellas que solo permiten abrir desde el mundo. Hay algo obsceno en una cerradura que no se puede subvertir: convierte los sueños en algo inverosímil.
martes, 18 de octubre de 2022
Modelo /5
En la Modelo, edificio de la antigua prisión de la ciudad cuyo cometido ha caducado y en su lugar alberga hoy un recorrido histórico que puede ser transitado, las rejas que se alzan en las bocas de cada una de sus seis galerías radiales, y que obviamente aislaban en su sector a los reclusos que se alojaban, en este momento imposibilitan el acceso de los visitantes a las zonas que no admiten visitas. Barrotes que impedían salir, ahora impiden entrar. Contrariado por la disposición, contemplo las galerías clausuradas desde el centro panóptico como carcelero que vigilara el vacío ahí prisionero.
viernes, 14 de octubre de 2022
Modelo /4
Pertenecer al lugar al que no se pertenece no exime de nada, porque la «pertenencia» no es asunto que tenga que ver con la naturaleza, ni siquiera con la vida material. Es una idea que se entrega en el mismo envoltorio que aquello que puede ser descrito, en interesada confusión. Y como los productos pasados de fecha o sometidos a una temperatura inadecuada, cuando se abren han perdido forma y consistencia. No pertenecer al lugar al que cree uno que pertenece expide el aroma de la tristeza en cada mirada no reconocida. El pensamiento acaba por confundirse con sus miedos.
lunes, 10 de octubre de 2022
Modelo /3
Líneas que cruzan otras líneas en hermético trazo perpendicular. Es la imagen de la escritura del tiempo, personaje ya adulto y con tendencia al desorden que así redacta sus designios en un cuaderno escolar. Se leen también en el diario de cuanto no quisiera tener que decir y me veo impelido a hacer en disposición tan paralela como lo son los días. Una frase bajo la anterior, encajadas en la horma de la página con el mismo martillo que usa el herrero para construir impedimentos. Las sombras rectas sobre el lomo de las palabras. Nada que escape a los trazados.
miércoles, 5 de octubre de 2022
Modelo / 2
El graznido de las ocas navega río abajo ante la indiferencia de la superficie. El piar matutino de los vencejos provoca destellos en los cristales cuyo significado nadie parece comprender. El ladrido de los perros al caer la noche, cuando los árboles saltan a sus sombras. El croar de las ranas en las inmediaciones de la charca sobre la que transitan las nubes. El zumbido de las abejas ante el que las flores dejan traslucir embeleso. Todo lo que ha quedado fuera del cubículo de las palabras se expande sin su compromiso, que tampoco pueden suscribir manos, labios ni respiración.
sábado, 1 de octubre de 2022
Modelo / 1
Quien levanta la vista para no ver el suelo cuando se ata el cordón del zapato no soy yo, aunque los signos que anudo en cada frase lo simulen. He de confesar, antes, que soy quien ha franqueado la puerta y, porque conoce los cielos, camina con los ojos fijos en las baldosas del corredor principal. En sus grietas y erosiones trata de descifrar vestigios del tiempo. Quien ha de volver a cruzar la doble puerta, en camino inverso, cuando haya concluido la visita. Pero en este momento soy quien con la mirada busca sondear lo que encierra un paréntesis.
martes, 27 de septiembre de 2022
Manos | Veintiuno
Ante un espejo logran calmar el ansia. Las cámaras fotográficas hacen trampa y las presentan como un lago de alta montaña en un día despejado y sin viento, pero no siempre estaban sosegadas en el momento de la captura. Únicamente el reflejo, donde las manos se ven actuar, relaja la oportunidad de un movimiento nuevo. De esta experiencia se concluye que solo cuando se contemplan desde fuera adquieren conciencia de sí mismas. Las desbocadas con vida propia. Las que se acercan ante lo que requiere alejamiento. Las que aciertan sin que se lo pidan, y si existe petición, entonces fracasan.
viernes, 23 de septiembre de 2022
Manos | Veinte
El pensamiento se desvive por determinar el ser del mundo, las manos se conforman con limpiarlo y ponerlo en orden. No suelen estas tareas considerarse de mayor valor que aquella, antes ocurre lo contrario, en general degradan a quien las realiza frente al que únicamente piensa. Es el principio de una extensa cadena de errores que se denomina civilización. Las manos palpan el mundo, lo enmiendan, lo distribuyen, lo reconocen. Al parecer eso no basta para los merecimientos. Lo acarician y lo transforman. Le dan el sentido que quien se ha sentado delante, cruzado de brazos, más tarde les atribuye.
domingo, 18 de septiembre de 2022
Manos | Diecinueve
En la rama brota, por menuda que sea, la flor. La conjunción de pétalos y colores es una manera de afirmar. Con las tijeras, por el sendero, avanza la negación para mejorar su lugar en el interior de un jarrón de porcelana. Del mismo modo una mano, después de haber afirmado, tras contemplar cómo fluye el río hasta su desembocadura, descansa, animal apaciguado. Sin haber hecho nada, ni siquiera cortado una flor. Ajena a las correcciones. Tal cual encontró el mundo, ha respetado sus sentidos. Se limita a cavar con la azada una ondulación que encauce el agua del riego.
miércoles, 14 de septiembre de 2022
Manos | Dieciocho
En la continuidad de la mano no había cuerpo, es lo que recuerdo. Ninguna conexión con una manera de ver. No me miraba. Tampoco servía para lo que se utiliza una mano, que es para encontrar un punto en común desde donde trazar un compromiso. Un acuerdo, tal vez. Ni siquiera la posibilidad de un saludo. Si carecía de sus funciones, qué le da existencia, me preguntaba entonces, poco acostumbrado aún al trato entre desiguales. Eso, y el anillo. Una pieza engastada para legitimar distancias. Un hacedor de vacíos. Oía el fragor del ropaje. Nada que condujera a parte alguna.
viernes, 9 de septiembre de 2022
Manos | Diecisiete
Un emblema menor. Etiqueta arrancada de un producto retirado de la venta. Un silencio entre dos personas que se conocen poco. Así, la mano. Su condición epistolar de llegar antes de lo anunciado. De irse antes de que se consuma la partida. Un extremo donde no alcanza la red de distribución de aguas. El pedregal de frontera en el territorio del yo. Lo que siéndolo no lo parece, o pareciéndolo no lo es. Lo prescindible cuando no está. El requisito que se olvida y nadie vuelve a solicitar. Así. La locuaz silenciosa. Su indiscreción la pierde; la ansiedad la gana.
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