viernes, 26 de junio de 2026

53 Miradas



La primera vez se me cayó al suelo. Salió del dedo disparado cuando, nerviosa, me di cuenta de que era él quien se había detenido al pie de la ventana. Le reconocí por su sombra, que no tuvo problemas para colarse entre los barrotes y posarse en el alféizar. Al oír el ruido, se quedó tenso, y luego se relajó. Ahora cada vez que aparece, mi dedal rueda por las baldosas y a veces hasta me pincho, porque sigo cosiendo, pero atenta solo a los sinuosos movimientos que percibo al otro lado y sé que me cuentan silencios que comprendo.

martes, 23 de junio de 2026

52 Miradas



La primera vez que oí el leve estrépito de un objeto metálico chocando contra las baldosas me alarmé. Pronto supe identificarlo. Es el dedal que usaba si cosía. Cada noche lo deja caer en cuanto sitúo mi sombra en el interior de la reja que custodia su ventana. Su saludo y el mío. A partir de él, aprendo a distinguir el crujido de los patrones, el rumor de las telas al desplegarse, el chasquido de las tijeras, el silbido al rasgarlas, el susurro de la aguja en el pespunte. Me habla cada uno de los sonidos que conforman su silencio.

viernes, 19 de junio de 2026

51 Miradas



Ofrezco mi melena para que se pose sobre su ligereza, como si fuera yo una flor recién abierta, la mariposa. Me he quitado el alfiler que sujeta mis rizos, por si la asusta. Me quedaré quieta, como un rododendro a la sombra de una pared. La crencha que me peina será su alameda. Me miraré al espejo y dejaré que los colores del día me pinten con alegría en el gesto y una suave nota de luz en mi cabeza. El día que deje de sentirme naturaleza seré como mis padres, un armario viejo que solo atrae a las polillas.

lunes, 15 de junio de 2026

50 Miradas



No hay noches más hermosas que las de Vélez. Desde la costa llega la brisa salobre y desde la sierra desciende la fragancia de los sueños. Cuando mis dedos aprietan el lápiz y empiezan a garabatear palabras, siempre tengo doce años. Acabo de romper el celofán que envolvía el mundo y lo real brilla como un juguete nuevo. Como el agua de una fuente que brota en mitad de la montaña. Como la luz del verano cuando se tiende en el patio por las tardes a dormitar, un perro a los pies del limonero. Aunque esté lejos. Aunque sienta tristezas.

miércoles, 10 de junio de 2026

49 Miradas



Pintora de nocturnos, la laguna refleja con exactitud el cielo en los días benignos del verano. Los montañeros se acercan hasta la orilla, pasean y desde aquí oigo cómo crujen los guijarros que van pisando. De vez en cuando alguno fuma y entre sus sombras con la mirada sigo un punto incandescente. Como una estrella que se hubiera escapado del lienzo. A veces me preguntan por parientes o amigos que han pernoctado en el refugio y siempre les digo que les pregunten a ellos por mí, que será más fácil. Se ríen y dan media vuelta para encarar el sendero.

viernes, 5 de junio de 2026

48 Miradas



Traqueteo con el bastón sobre los tablones y hasta los peces, por debajo, se asustan. También los pájaros que se esconden entre los árboles de la alameda, en la otra orilla, echan a volar por centenas cuando me oyen llegar. En casa me advierten que no cruce el puente, que no tengo edad, y a mí me repampinfla lo que me digan. La edad está en la cabeza, no en las piernas. Y ahora tengo tres puntos de apoyo, ¿de qué se quejan? He visto el río bajar con el cauce lamiendo las viguetas, ¿no voy a atravesarlo casi seco?

lunes, 1 de junio de 2026

47 Miradas



En ocasiones el viento arranca un pétalo a la flor más débil de la rama, y mientras el resto permanece en la corola, sujeto al círculo primordial, la ráfaga de repente lo eleva por encima de la planta y lo empuja para que recorra velozmente el espacio que dejan los frutales entre sí, y salte después sin ningún esfuerzo la empalizada del huerto y se aleje por senderos y campos aledaños que nunca había visto, hasta que la ventolera disminuye y el pétalo invierte su dirección y el aire lo deja caer, despacio, en dirección a las aguas del río.