miércoles, 24 de diciembre de 2008

Un regalo de la literatura por Nochebuena: «Heridas causadas por tres rinocerontes», de Fernando Sanmartín, en Xórdica

Yorgos aún no ha cumplido cuatro años. Pasea por los corredores del hospital junto a otros niños que también arrastran portagoteros y padres heridos por tres rinocerontes. Este relato de la enfermedad que ha escrito Fernando Sanmartín, compuesto tras salvar retales y trizas no sé si de escritura o de la propia vida, tiene el humilde don de devolver el sentido primigenio a la literatura: la metamorfosis de la herida —la herida verdadera— en retrato, en experiencia, en lenguaje no usado; en obra de arte. Sanmartín no escribe para redactar bien; escribe bien para poder comprender mejor la incomprensible realidad.

domingo, 21 de diciembre de 2008

José Luis Giménez-Frontín

Suena el teléfono. A punto de ser demasiado tarde para recibir una llamada. Es un amigo. En viento helado, en oscura noche. La noticia me deja en la intemperie. Las actividades de la ACEC durante este otoño, de las que era alma y cuerpo, permanecen en la memoria como superficie recién pintada. Su sonrisa pletórica, en octubre, durante la presentación de Los años contados, en una Central donde no cabía ni una persona más. ¿Dónde están? Pensaba que en el lugar donde las encontraría con solo acercar la mano para estrechar la suya. Ha muerto un escritor de verdad extraordinario.

sábado, 20 de diciembre de 2008

De viaje

La impresión que tuve en el desierto es que el significado afectaba sólo a la palabra, no a la realidad. Quizá fuera el espejismo de quien va por primera vez. Fue en Jordania. Y me pareció que aquella ruta por las arenas del desierto no tenía nada de desierta. Por donde pasáramos veía tiendas nómadas, carreteras llenas, chiringuitos en cualquier parte—un tendido de luces de colores, unas mesas y varios trailers aparcados en hilera—, animales y gente caminando en el vacío no se sabe ni por qué ni hacia dónde. Igual que ocurre con los blogs: desiertos frecuentados.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Casavella

La deriva de noches y de literatura nos juntó en algún bar. Era la época en la que seducía con El triunfo. Yo no sabía muy bien qué era un novelista —mis amigos eran poetas— y Casavella contribuyó a darle cuerpo a mis modelos. Como haría Hemingway, invitaba a todos los presentes. Acababa de dejar su empleo en la Caixa —también inaudito— para irse a escribir a una desértica urbanización de la costa. Tenía que recorrer varios kilómetros en busca de tabaco. Y cuando se hartaba de la máquina de escribir, salía a pasear por las playas solitarias del invierno.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Cosas de la edición (tríptico)

La nueva agrupación de editores Contexto, Premio Nacional a la mejor labor editorial este año, lo celebra en su revista corporativa Contexto, que ojeo. Algunas páginas sirven como escaparate para las novedades (3 por sello) de las 7 editoriales del grupo. La revista da noticia, pues, de 21 libros, de los cuales 15 son títulos de narrativa y 6 de ensayo o biografía. 18 son traducciones y 3 han sido escritos en castellano; los 3 pertenecen al segundo tipo. Es decir, ninguna de las 7 editoriales de Contexto presenta ni siquiera una única obra narrativa escrita originariamente en español.
(2)
No se trata de que sean mejores los libros traducidos u originales, sino de que existe un desequilibrio ante el que conviene detenerse. Un 15-0, infringido por parte de las editoriales emergentes —con una distribución nacional solvente—, supone una decisión en contra de la narrativa contemporánea en una lengua que tiene consecuencias. Contexto representa el nivel intermedio del ámbito editor: entre los grandes grupos y la edición regional. Como editores independientes toman el relevo de Anagrama y Tusquets, cuyo papel fue esencial en la novela actual española. Y este protagonismo, al que renuncian los herederos, ¿quién lo cumplirá ahora?
(3)
Esta renuncia tan clara, ¿qué consecuencias tiene? Las que ya se ven. La edición actual se ha partido: por un lado los grupos, que subrayan sus estrategias comerciales; por otro, las pequeñas editoriales autonómicas. El papel que cumplió, por ejemplo, Anagrama se diluye en sus constantes desaciertos. Los editores que siguen sus pasos se desentienden. Los autores sin excesivo ánimo comercial se refugian en el margen territorial de la edición. Los autores con ese ánimo, repiten sus fórmulas exhaustas. La insatisfacción crece: sobre la mesa de la librería, títulos idénticos; y los libros maravillosos que sí se publican, nunca están.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Sin periódicos

Ya he vuelto de la panadería: ¿dónde está el itinerario que he seguido? En los folios que tengo sobre la mesa y en las delicados signos en rojo que de vez en cuando introduzco entre letras. Hasta olvido comprar el diario. Corrijo pruebas. No se acaba nunca de perseguir erratas, incoherencias, deslices. En la droguería no venden veneno para erratas. Se esconden bajo las palabras, salen de noche para alterar de día el orden inmutable de lo ortográfico. Cuando pase por los folios huirán a sus escondrijos y se frotarán los élitros imaginando la eternidad que les dará la imprenta.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Alcântara. (Fondo de estanque \ 7)

Polillas en la madrugada,
los tranvías regresan al hangar
de los sueños perdidos. Luz metálica,
herrajes lánguidos, lagartos,
felicidad de grasas tan antiguas
como los versos sincopados.

Te llevé un día a verlo, los dos juntos
de la mano; silencio entre cegueras.

Abierta fruta al mediodía,
la cochera recuerda una vitrina
de dioses, biblioteca de espasmos,
pinchados coleópteros azules,
reino libre de túneles e insultos,
reino apátrida, lejos de los tábanos.

Mi camino cruzaba siempre
por delante: su puerta, mi ventana.

Enigmático dial, destino, cauce,
paciente don de un trazo paralelo.
No es cierto que alcances donde dices,
Vía Muerta.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Al acabar de leer «Poética y poesía»



Jordi: En tu poética me he sentido próximo a «la lógica del texto en marcha». Más o menos también es mi manera de trabajar. Empiezo a escribir con una impresión, creo una estructura y camino hacia donde la escritura me dirija, tal como tú expones con lucidez en Poética y poesía. Tampoco concibo el pensamiento sin su partitura. No sé lo que es tener ideas si no están caligrafiadas. Desconfío de quien habla mucho y escribe poco: cuántas veces digo algo pensando que lo pienso, luego me pongo a mecanografiarlo y compruebo que es insostenible. Que no puede ser escrito.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Ríos

Desde la mitad del puente, sobre el arco de hierro, las aguas parecen seguir el impulso del destino, acaso de la necesidad. ¿Qué tendrán en común con mi movimiento, me atrevo a pensar, perpendicular, paralelo u opuesto al suyo, conforme desee? Mientras ellas sólo se dejan llevar, mi albedrío puede remontar el cauce y aun subir más alto, hasta el monte abrupto. Y de acompañar su camino, no detendrán las arenas del delta mi andadura. Una caja de fruta vacía navega con la corriente, atraviesa el arco de metal, avanza hasta la curva, desaparece. Mañana seguiré aquí mirando el río.

viernes, 5 de diciembre de 2008

«De donde no se vuelve», de Alberto García-Alix, en el Reina Sofía. Exposición visitada el jueves 27 de noviembre

Mi habitación en Barcelona. Alberto García-Alix

Cualquier acercamiento a las fotografías de García-Alix desde la perspectiva de la crónica está condenado a la trivialidad. A lo que más se parece «De donde no se vuelve» es a la obra de van Gohg. Comparten el mismo autismo artístico: los autorretratos, las estancias de la vida cotidiana y la dimensión alucinada a la que lanza lo inmediato. El paralelismo sitúa la fotografía realista en un ámbito ajeno, opuesto, contradictorio: la expresión visionaria. Las diferencias entre retratos y autorretratos casi desaparecen; la soledad transforma lo vano en metáfora; la temporalidad otorga profundidad al plano. La mirada no capta; deforma.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Un manojillo de quebrantos

Cada sábado, sin falta. Con la misma ilusión por ganar los trescientos euros Antonietta baja los escalones de la taberna. Cuando sube al entarimado, no ha de mirar la letra en el televisor. «Antonietta, tienes la voz más hermosa de Perugia» —le gritan. Y Antonietta se ruboriza y piensa en los trescientos euros del premio semanal en el karaoke, que siempre ganan otros concursantes. «¿Por qué cambias la letra de las canciones, Antonietta? Si no lo hicieras el premio sería tuyo. ¿Por qué no dices Quel mazzolin di fiori?» Y Antonietta suspira: «Porque es más real Quel mazzolin di fratti

lunes, 1 de diciembre de 2008

Nosotros

En El baile de los silenos leo un preocupado análisis sobre la literatura en este medio: «porque un post no se relee, como, por ejemplo, el relato de Monzó». El ejemplo me desorienta: ¿es Monzó un modelo de relectura? Nunca lo hubiera dicho. Vayamos al caso. Una anotación bloguense tal vez no se relea, pero la mayoría de los libros tampoco. De hecho, ni siquiera se leen, aunque se compren. Sólo se mantiene el prestigio —el mito, la memoria, el anhelo— del Libro: una convención como otra cualquiera. El blog sabe a poco, apenas tiene aureola; pero sí lectores: nosotros.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Charcos

Llueve. Al caminar hacia la panadería el paraguas —como celestina en pista de baile— empareja mi mirada con los charcos. Nuestra intimidad crece alimentada por la lluvia. Me seduce la piel que motean círculos fugaces y también las impurezas que los charcos atesoran: hojas que amarillean y hojas secas, colillas blancas y colillas ocres, pedacitos de celofán, papelillos arrugados de diversos tamaños, plásticos nómadas, una brizna de silencio y, cuando me inclino para observar a fondo sus secretos, la imagen de mi rostro bajo el paraguas. Cada charco parece una anotación en el bloc de los sábados por la mañana.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Calle Infantas





Cómo agradecer al reloj digital que no ilumine la hora al pie del televisor cuando apague la luz, a la repisa que en el baño no permite desplegar los útiles de aseo, al patio interior demasiado estrecho que me impide ver el cielo y el campanario que contemplaba en otro hotel unas calles más allá no hace mucho. Cómo agradecérselo y a la vez rogar que en la calle Infantas descubra nuevos motivos, mínimos, de costumbre traicionada. Mientras me entretengan estas minucias, a las que doy el trato de incomodidades, conseguiré esquivarte, soledad, huésped perpetuo en los cuartos de hotel.

lunes, 24 de noviembre de 2008

El asesor

—Proclamo... (¿Puedo lanzar ahora la proclama, verdad?)
—Claro, presidente. Es el momento.
—Proclamo la necesidad de un gobierno unido junto al pueblo que lo sostiene con su clamor unánime, sin disonancias, con el espíritu único del amor al bien y a la verdad, con la armonía del obelisco.
—(Chist, presidente, presidente.)
—(¿Qué?)
—(La proclama. Que le está saliendo un poco... digamos, no demasiado democrática.)
—(¿Ha de ser más democrática, cree?)
—(Tengo la impresión.)
—(Gracias. Empiezo de nuevo). Proclamo la necesitad de un gobierno unido con el pueblo que lo sostiene con el fruto unánime de las urnas, con el voto...

viernes, 21 de noviembre de 2008

La luz coloquial, ¿qué ilumina?

Recién aterrizado el avión que me trae a Málaga, se levanta una joven —veintitantos, de tarde en la peluquería, con chaqueta de piel, marcas y esas cosas—, enciende el móvil —como todos a su alrededor— y responde a la primera llamada: «El que... el que —con la e muy larga y clara tendencia a abrirse: el queeaaa, algo así—, el que... calla, cojones». Siempre he oído decir que los escritores deben beber del habla, dejarse acunar por la luz coloquial... pero qué escribiré —me pregunto cada día cuando escucho hablar a tantos coetáneos— con esta lengua bronca, vacía.

jueves, 20 de noviembre de 2008

«Descortesía del suicida», de Carlos Vitale, en Candaya




Carlos Vitale (1953) ha creado un género propio en la frontera entre la narración y el poema; de la primera procede la materia a la que está atenta la prosa (casos de vida cotidiana, episodios históricos o culturales, memoria bonaerense), pero la intención de descubrir el trasfondo paradójico de la existencia es plenamente poética. La mitad de los relatos contiene una única frase: «¿Cómo es posible que todos los años hayan sido el peor año de mi vida?»; texto que dialoga irónicamente siempre con el título. En este caso: «Demasía». De la otra mitad, me han gustado los relatos autobiográficos.

martes, 18 de noviembre de 2008

Uma responde

Con la mirada busca algo, a alguien, pero tropieza con un bloque de pisos: papel cuadriculado. «Hace demasiado calor», contesta al fin Uma. Nélida, que le ha preguntado cómo se vive en su país, se queda contemplando la respuesta como si se tratara de un globo que asciende. «¿Cómo es el país donde te han llevado?», le preguntó la abuela meses atrás, cuando la visitaron. Recordaba el gesto de buscar algo con la mirada mientras la vaca chapoteaba en el barro. «Hace demasiado frío, abuela», dijo. Y la abuela acogió sus palabras con un abrazo y una pizquita de compasión.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Sobre «El futuro de la literatura»

Tras leer con entusiasmo la anotación de Germán Gullón en su blog, que es mío ya de cabecera, quería escribir algo diciendo lo lúcida que me parecía esa visión del mundo académico... iba a teclear una frase tópica: «cada vez más fosilizado», pero de repente he pensado que no era cierto; los fósiles son pequeñas maravillas donde la vida ha quedado prendida a su propia huella. Como la literatura. De hecho los verdaderos fósiles son los libros, que dejan para siempre grabado lo que no se puede grabar: el instante. El mundo académico no fosiliza; como dice Gullón: sólo «aburre».

sábado, 15 de noviembre de 2008

Soledad

SOLEDAD: nada más.
En ti me reencuentro y verifico;
Tú, mi veracidad.
Luis Feria
Muchos hablantes creen que su lengua es más rica cuanto más precisa: un perpetuo congreso de médicos o, mejor, de especialistas en ciencias sociales será su utopía. Soledad es una de las pocas palabras que se salvan de este malentendido y conserva la polisemia que enriquece: sus tonos brillan o se oscurecen al ser pronunciada, no en el diccionario. Es término que emparienta con la muerte; como ésta es destino y aprendizaje del mundo: saberse solo ayuda a comprender esas realidades elípticas que denominamos amor y amistad, que no son sus opuestos, sino sus complementarios. Desde la soledad se ama.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

De librerías

Me paso el día desechando ideas para novelas porque las considero meras ocurrencias. Por ejemplo, la de esta mañana: imagino una conjura de todas las parroquias del país para anunciar al mismo tiempo el Apocalipsis. Las campanas —en una combinación nueva de lo tétrico con lo espectral— sonarían incesantes hasta que se divulgara la impresión de que la muerte había llegado al fin para todos. Entro en una librería y ojeo el argumento de unas cuantas novedades. Me doy cuenta de lo equivocado que ando: lo que he de desechar son mis ideas. La literatura se nutre sólo de ocurrencias.

lunes, 10 de noviembre de 2008

A los 20 años

Leo en el blog de Liu una anotación que me da qué pensar: «les fastidia que no eches de menos esos tiempos en que lo único que tenías era 20 años». Tampoco yo los echo de menos. A los 20 años estaba tan vacío como esos estudiantes cuyos profesores dicen que no saben nada y una mañana de domingo, en el mercado de libros viejos, Antonio Rabinad me dijo: «lo único que se gana con los años es la capacidad de acabar cuanto empiezas». Y resultó cierto. Fastidiosa edad en la que no es posible ya dejar ningún proyecto inacabado.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Las ligas escolares

Descubro, tras modificar la ruta a la panadería, ciertos habitantes de la mañana que caminan hacia las instalaciones deportivas en pantalón corto y chándal. Son niños que participan en las ligas escolares. Junto a ellos va un padre o madre, con más sueño en los ojos que resignación. Me asomo al recinto y los veo calentar lanzando a canasta en ruedas perfectamente ordenadas. El entrenador da órdenes sin papar. El árbitro va vestido de árbitro. Todos juegan a ser mayores, a actuar frente a un público, cámaras, periodistas. En el patio, donde no hay nadie. Aprenden a creer en ficciones.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

«Infiel a los disfraces», de Fernando Sanmartín, col. Castillo del Inglés, 28



Fernando Sanmartín (1959) es un escritor secreto. Creo que los mejores escritores actuales comparten condición con él: escriben y publican en la provincia, fuera de ella nadie (quiero decir: casi nadie) se da por enterado, en un gesto que tiñe de mediocridad y aun diría de otras cosas peores a la crítica, en general (quiero decir: casi todos) a sueldo no de la literatura sino de unas cuantas editoriales. Su libro, que acaba con un poema final espléndido sobre su ciudad, le de título no a esta época, desgraciadamente, sino a aquellos que la época oculta: Infiel a los disfraces.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Hipertexto intercultural

All you need is love: sólo leer esta frase, uno ya la tararea. En la misma época, Philip Larkin cerraba The Whitsun WeddingsLas bodas de Pentecostés— (1964) con un verso que parece sacado del estribillo de una canción de los Beatles: What will survive of us is love —«lo que nos trasciende es el amor»—. En el último número de Mercurio veo una entrevista a Francisco Brines donde explica que «El amor representa la mejor inserción del hombre en el tiempo». Y en un bar del Albaycín descubro este cartel. ¿Alta y baja cultura en el mismo hipertexto?

sábado, 1 de noviembre de 2008

FGL díptico y elegía

Lorca pintado en albornoz por Gregorio Toledo y
su hermana Isabel tocando el piano. Los pianos de la familia: el grande en la Huerta de San Vicente, uno de pared en Fuentevaqueros. Una casa de labradores con tierra, ésta, que guarda la cama donde nació y la cuna con pies de balancín donde se crió, enseres de familia salvados de lo que no salvó al poeta. Hoy las dimensiones de cualquier casa de Fuentevaqueros la empobrecen, pero el gusto que firman los arquitectos ensalza el saber y la elegancia de los viejos maestros de obra.
Lorca… cuando subía esta escalera.
(2)
Hay en Lorca una paradoja que pasa desapercibida. Se piensa, y se presenta, como un poeta de caracterización densa, única, rotunda. Y sin embargo su obra poética es el fruto de varios autores —tan diferentes entre sí como lo fueron los heterónimos— que se repartieron el curso de la vida de Lorca, y en lugar de firmar cada uno con su nombre, como hizo Pessoa, se empeñaron todos, aunque resulte difícil de creer la convergencia de universos literarios tan diversos —andalucista, neoyorquino, tradicional, surrealista, sonetista, arabista…—, con un mismo emblema: Federico García Lorca. Su manera de interpretar la despersonalización vanguardista.

viernes, 31 de octubre de 2008

Vistas contemporáneas



La habitación en el piso catorce presenta unas inmejorables vistas sobre el piso catorce del bloque de enfrente. Es una mole piramidal inquietante. Hay una ventana tapiada. Por la noche apenas se ilumina algún apartamento. Por la mañana una viejecita baudelairiana renquea en la terraza y trata de abrir, desde fuera, una ventana de la galería. Empuja la hoja, ésta no cede. Quisiera echarle una mano desde mi cuarto de hotel, tan cerca y con un abismo en medio. Se me ocurre imaginar su leyenda en cien palabras —baudelairiano ahora yo—, pero la ausencia de azoteas estanca la imaginación.

viernes, 24 de octubre de 2008

En el Café, junto al Templo sin mercaderes

Sé que es viernes porque muchos empleados entran en los edificios de oficinas como si accedieran a un avión: arrastrando una maletita. En el Zúrich conozco a Germán Gullón. Cuando llego está hablando con Toni Montesinos sobre Galdós. Al rato de escucharle florece en mi interior la más antipática de las nostalgias: la de lo que no ha ocurrido. Gullón es el profesor de literatura que nunca tuve y que siempre quise tener. Qué pocas frases bastan para compartir un destino. Mis profesores de literatura eran una suerte de aburridos empleados de banca (ni siquiera arrastraban una maleta los viernes).

jueves, 23 de octubre de 2008

Un proyecto

Está bien la propuesta de reflexionar sobre el silencio. Pero me parece contradictorio que se excluya la memoria del debate. El silencio es la memoria. Recuerdo los días que pasamos en aquel hostal solitario junto al Atlántico. Uno se sentaba en el murete y miraba el mar y su mirada adentraba aquella grandiosidad en silencio; pero el silencio no era más que una actividad intelectual —como la de la memoria— porque allí reinaba un estruendo casi ensordecedor. El mar es uno de los artefactos más ruidosos de la naturaleza. El silencio es nuestra manera de absorberlo, adentrándolo concienzudamente alterado, idealizado.

martes, 21 de octubre de 2008

Влюблённый

Es capaz de destrozar frases con los zarpazos gramaticales de su ruso. Nikita —le dicen— di tal palabra, y la repite para que se rían. Después sale corriendo y enlaza una pelota a sus pies. Cuando chuta los defensas rivales se tiran al suelo para evitar encuentros desafortunados. El portero, una vez adivinada la trayectoria del cañonazo, se estira fotogénicamente hacia el lado opuesto. Eres un crac, Nikita. Todos, incluso él mismo, creían que su vitalidad no tenía fin hasta que alguien le susurró: Oye, que Paola se ha enamorado de ti. Le alcanzó la melancolía; los defensas rivales respiraron.

lunes, 20 de octubre de 2008

«Adiós, Gongtan», de Jordi Pérez Colomé



Subo al AVE y empiezo Adiós, Gongtan, el viaje por la China central de Jordi Pérez Colomé, tan opuesto al mío: frente a esperas, fideos fríos, dudas, traqueteos, incomodidades y alojamientos imposibles, un viajero del AVE siente que la civilización le está ocultando algo; algo se está perdiendo cuando recorre en dos horas una distancia para la que el autor invierte tres o cuatro días. ¿A costa de qué todo va tan rápido? ¿Se vive más, o menos? Leyendo saltan respuestas: mi viaje no dejará en mí, cuando salga del tren, poso alguno… No dará para escribir ni cien palabras.

sábado, 18 de octubre de 2008

¿A dónde va la memoria de los huéspedas cuando el hotel desaparece? (Seguido de un paréntesis)


A Rafael Pérez Estrada


A nadie que haya lanzado un barquito de papel al agua le preocupa que se lo lleve la corriente río abajo para no verlo más. El Hotel Suecia ya sólo tiene un huésped: ha atado banderines de colores en la persiana ante el tabique mal nivelado que ciega su puerta. Acumula en el exiguo umbral unas pertenencias oscuras que desprenden un olor agrio. Duerme cubierto por una manta. En la fachada la suciedad escribe sobre el mármol el nombre que tuvo plateada tipografía. Como lanzar el barquito a un charco: la imaginería fluvial no resuelve el sinsentido de la ausencia.
(2)


(Tan impresionado me dejó la tapia de ladrillo en la entrada del Suecia —en agosto el precio era un aliciente— que olvidé hacerle una foto a su abandono. Busco en Internet si existe alguna, y descubro que el hotel sigue en el escaparate con toda la bisutería de votaciones, comentarios y valoraciones. Tal vez eso explique la estancia de su único huésped: el mendigo que duerme en la puerta llegaría una noche con una reserva de Internet y no supo descubrir dónde estaba el error, si en la red o en la realidad. Justo como me ocurre a mí ahora).

jueves, 16 de octubre de 2008

Machado de Assis en Covarrubias esquina Sagasta




Si de pronto Ulises, que regenta pensión en la periferia (emergente), amaneciera en este cuarto del Gran Hotel Versalles, traído por la pluma de Machado de Assis, haría lo mismo: encender el televisor de plasma de 32’ y recorrer los veintitantos canales como quien ve dar vueltas al tiovivo en la feria. A diferencia de entonces, ahora se asciende de la pensión al hotel y se regresa al origen al poco. Las clases se ocultan en el simulacro de las clases. Todo hospedaje es un desclasamiento fortuito al que uno se entrega para que le ate manos, ojos y palabras.

lunes, 13 de octubre de 2008

Aniversario

En el teatro-sala de baile de un pueblecito ampurdanés, desaparecido entre la niebla, Fernando celebra su fiesta. Unos bailan, otros hablamos, y cuando se apagan las bombillas para que luzca un pastel tamaño colosal, las velas prenden en un cinco y un cero. Luego los altavoces se callan y suena un dúo de violines que tararean casi con voz humana. Si no fuera porque nadie ha aparecido con sus discos bajo el brazo —la música está dentro de un ordenador— se diría que cumplimos veinte años. Entonces estaba todo por hacer en la vida: y ahora también. Somos un desastre.

viernes, 10 de octubre de 2008

Aziz

«Jeeessiiica95, con tres es y tres íes y noventa y cinco; Jeee —tres es— ss —dos eses— iii —tres íes— noventa y cinco; Jeee…». La tres monedas de euro que acaba de sacar de debajo del armario tintinean en el bolsillo de Aziz. Baja la calle dando saltos y recitando de memoria: «Uve doble, uve doble, uve doble, fotolog punto com, barra. Jeee —tres es—…» Lo hace para que no se le olvide la dirección antes de llegar al Cíber de la plaza, como le ocurrió la vez anterior que en clase pudo captarla al vuelo. «Fotolog… Jeeessiiica95 —tres…»

jueves, 9 de octubre de 2008

Metablog: ¿qué dije ayer en la presentación del «Visir» dentro de las Jornadas Poéticas de la ACEC?

¿En qué tradición se inscribe este blog? ¿Qué género literario lo ampara? Cuanto inspira «El visir de Abisinia» —su prosa sin voluntad de «hilo argumental», su carácter fragmentario, su gratuidad, su brevedad— pertenece, en efecto, a una tradición: el poema en prosa. El primero de los Pequeños poemas en prosa de Baudelaire, «El extranjero», es un diálogo sin acotaciones de 85 palabras. El segundo, un relato breve —«La desesperación de la vieja»— de 121 palabras. El tercero, una reflexión artística. Luego, una crónica urbana. El quinto… Baudelaire quería publicar cien Pequeños poemas en prosa. Escribió 50, y uno en verso.

martes, 7 de octubre de 2008

Metablog: ¿qué diré mañana en la presentación del «Visir» dentro de las Jornadas Poéticas de la ACEC? Díptico.

El hecho de que este blog aparezca ordenado por géneros y no por temas es una prevención: se suele otorgar un valor privilegiado al tema que se aborda y una atención menor al modo literario de abordarlo. La inercia a dar importancia desmesurada a temas y nombres conduce a una fragmentación de la necesaria continuidad de un panorama literario. Lo divide en mundos desconectados: temas y nombres sobrevalorados, y el resto, preterido. Desaparecen continuidad y matices que sólo el género asegura. En el cajón que pone «poesía» existen todas las gradaciones, matices, edades y generaciones. Donde figura un tema, no.
(2)
De hecho, percibo que el deterioro del concepto de género literario es tal que si ahora dijera una frase así: «en este texto veo un problema con el género», nadie pensará que hablo —por ejemplo— de Ramón Gómez de la Serna o de Rafael Pérez Estrada; se interpretaría que me refiero a que alguien ha solucionado mal lo que los políticos resuelven diciendo «miembros y miembras». Es cierto que uno tiene que matar el género como antes se aconsejaba que se debía de matar al padre, pero si uno es huérfano, eso ya no es una indagación, sino una desgracia.

sábado, 4 de octubre de 2008

La máxima aspiración del azar es la vida en pareja

Ayer nomás hablaba de Polifemo y esta mañana —qué añil purísimo en el cielo, tiñéndolo todo— lo descubro en mitad de la calzada, en cuclillas; aún así gigantesco y monocular. Me entretengo en contemplar cómo el operario calza la enorme grúa al asfalto. Siendo desmesurados los miembros de Polifemo, la maniobra de anclaje se realiza con precisión de relojero. Continúo mi camino hacia la panadería como una Galatea desdeñada. Alzo la mirada, por reconfortarme, pero la tristeza de la altiva humillada me ha invadido. Sólo ante una imagen se identifica: la bicicleta sujeta a un poste con la rueda pinchada.

viernes, 3 de octubre de 2008

Fábula pasada de moda

—No te entiendo, Polifemo, tu fealdad me produce náuseas. ¿Cómo te atreves a insinuar que lo inteligente es amarte?
—Eres tan bonita, Galatea, también cuando te enfadas. Pero si lo miras con calma verás que lo único pertinente es rendirte a mis brazos.
—¿Tus brazos llenos de pelos tiesos como los de un jabalí junto mi piel blanquísima? Son incompatibles.
—Te quiero, Galatea.
—Tu ojo lloriqueando sobre mis cabelles me repugna.
—Te adoro, Galatea. A diferencia de tu piel y de tus cabellos, que el viento arrastrará en breve, mi sentimiento será lo único eterno que la vida te ofrezca.

miércoles, 1 de octubre de 2008

哑巴

«¿Qué es eso?», preguntan a coro los tres compañeros del grupo ante la impenetrable grafía. Yâ Bā —— escribe debajo, en castellano, «poema». «Profe, Llabá ha escrito un poema». «Y ha escrito la palabra poema», se fija la profesora cuando pasa a su lado. «Llabá es un poeta». «Por eso nunca habla». «Y mira tan triste». «Llabá, ¿de qué es el poema?» Yâ Bā tuerce un poco los ojos y se esfuerza por no fijarlos en ningún lugar, pero no dice nada. Raquel sigue preguntando. Betty le pide la hoja del cuaderno. Yâ Bā la arranca. Se la entrega.