sábado, 20 de diciembre de 2008
De viaje
jueves, 18 de diciembre de 2008
Casavella
lunes, 15 de diciembre de 2008
Cosas de la edición (tríptico)
(2)
No se trata de que sean mejores los libros traducidos u originales, sino de que existe un desequilibrio ante el que conviene detenerse. Un 15-0, infringido por parte de las editoriales emergentes —con una distribución nacional solvente—, supone una decisión en contra de la narrativa contemporánea en una lengua que tiene consecuencias. Contexto representa el nivel intermedio del ámbito editor: entre los grandes grupos y la edición regional. Como editores independientes toman el relevo de Anagrama y Tusquets, cuyo papel fue esencial en la novela actual española. Y este protagonismo, al que renuncian los herederos, ¿quién lo cumplirá ahora?
(3)
Esta renuncia tan clara, ¿qué consecuencias tiene? Las que ya se ven. La edición actual se ha partido: por un lado los grupos, que subrayan sus estrategias comerciales; por otro, las pequeñas editoriales autonómicas. El papel que cumplió, por ejemplo, Anagrama se diluye en sus constantes desaciertos. Los editores que siguen sus pasos se desentienden. Los autores sin excesivo ánimo comercial se refugian en el margen territorial de la edición. Los autores con ese ánimo, repiten sus fórmulas exhaustas. La insatisfacción crece: sobre la mesa de la librería, títulos idénticos; y los libros maravillosos que sí se publican, nunca están.
sábado, 13 de diciembre de 2008
Sin periódicos
jueves, 11 de diciembre de 2008
Alcântara. (Fondo de estanque \ 7)
los tranvías regresan al hangar
de los sueños perdidos. Luz metálica,
herrajes lánguidos, lagartos,
felicidad de grasas tan antiguas
como los versos sincopados.
Te llevé un día a verlo, los dos juntos
de la mano; silencio entre cegueras.
Abierta fruta al mediodía,
la cochera recuerda una vitrina
de dioses, biblioteca de espasmos,
pinchados coleópteros azules,
reino libre de túneles e insultos,
reino apátrida, lejos de los tábanos.
Mi camino cruzaba siempre
por delante: su puerta, mi ventana.
Enigmático dial, destino, cauce,
paciente don de un trazo paralelo.
No es cierto que alcances donde dices,
Vía Muerta.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Al acabar de leer «Poética y poesía»

lunes, 8 de diciembre de 2008
Ríos
o al suyo, conforme desee? Mientras ellas sólo se dejan llevar, mi albedrío puede remontar el cauce y aun subir más alto, hasta el monte abrupto. Y de acompañar su camino, no detendrán las arenas del delta mi andadura. Una caja de fruta vacía navega con la corriente, atraviesa el arco de metal, avanza hasta la curva, desaparece. Mañana seguiré aquí mirando el río.viernes, 5 de diciembre de 2008
«De donde no se vuelve», de Alberto García-Alix, en el Reina Sofía. Exposición visitada el jueves 27 de noviembre
Mi habitación en Barcelona. Alberto García-Alixmiércoles, 3 de diciembre de 2008
Un manojillo de quebrantos
lunes, 1 de diciembre de 2008
Nosotros
sábado, 29 de noviembre de 2008
Charcos
Llueve. Al caminar hacia la panadería el paraguas —como celestina en pista de baile— empareja mi mirada con los charcos. Nuestra intimidad crece alimentada por la lluvia. Me seduce la piel que motean círculos fugaces y también las impurezas que los charcos atesoran: hojas que amarillean y hojas secas, colillas blancas y colillas ocres, pedacitos de celofán, papelillos arrugados de diversos tamaños, plásticos nómadas, una brizna de silencio y, cuando me inclino para observar a fondo sus secretos, la imagen de mi rostro bajo el paraguas. Cada charco parece una anotación en el bloc de los sábados por la mañana.
jueves, 27 de noviembre de 2008
Calle Infantas

Cómo agradecer al reloj digital que no ilumine la hora al pie del televisor cuando apague la luz, a la repisa que en el baño no permite desplegar los útiles de aseo, al patio interior demasiado estrecho que me impide ver el cielo y el campanario que contemplaba en otro hotel unas calles más allá no hace mucho. Cómo agradecérselo y a la vez rogar que en la calle Infantas descubra nuevos motivos, mínimos, de costumbre traicionada. Mientras me entretengan estas minucias, a las que doy el trato de incomodidades, conseguiré esquivarte, soledad, huésped perpetuo en los cuartos de hotel.
lunes, 24 de noviembre de 2008
El asesor
—Claro, presidente. Es el momento.
—Proclamo la necesidad de un gobierno unido junto al pueblo que lo sostiene con su clamor unánime, sin disonancias, con el espíritu único del amor al bien y a la verdad, con la armonía del obelisco.
—(Chist, presidente, presidente.)
—(¿Qué?)
—(La proclama. Que le está saliendo un poco... digamos, no demasiado democrática.)
—(¿Ha de ser más democrática, cree?)
—(Tengo la impresión.)
—(Gracias. Empiezo de nuevo). Proclamo la necesitad de un gobierno unido con el pueblo que lo sostiene con el fruto unánime de las urnas, con el voto...
viernes, 21 de noviembre de 2008
La luz coloquial, ¿qué ilumina?
Recién aterrizado el avión que me trae a Málaga, se levanta una joven —veintitantos, de tarde en la peluquería, con chaqueta de piel, marcas y esas cosas—, enciende el móvil —como todos a su alrededor— y responde a la primera llamada: «El que... el que —con la e muy larga y clara tendencia a abrirse: el queeaaa, algo así—, el que... calla, cojones». Siempre he oído decir que los escritores deben beber del habla, dejarse acunar por la luz coloquial... pero qué escribiré —me pregunto cada día cuando escucho hablar a tantos coetáneos— con esta lengua bronca, vacía.
jueves, 20 de noviembre de 2008
«Descortesía del suicida», de Carlos Vitale, en Candaya

martes, 18 de noviembre de 2008
Uma responde
lunes, 17 de noviembre de 2008
Sobre «El futuro de la literatura»
sábado, 15 de noviembre de 2008
Soledad
En ti me reencuentro y verifico;
Tú, mi veracidad.
Luis Feria
miércoles, 12 de noviembre de 2008
De librerías
lunes, 10 de noviembre de 2008
A los 20 años
sábado, 8 de noviembre de 2008
Las ligas escolares
miércoles, 5 de noviembre de 2008
«Infiel a los disfraces», de Fernando Sanmartín, col. Castillo del Inglés, 28

lunes, 3 de noviembre de 2008
Hipertexto intercultural
sábado, 1 de noviembre de 2008
FGL díptico y elegía
Lorca pintado en albornoz por Gregorio Toledo ysu hermana Isabel tocando el piano. Los pianos de la familia: el grande en la Huerta de San Vicente, uno de pared en Fuentevaqueros. Una casa de labradores con tierra, ésta, que guarda la cama donde nació y la cuna con pies de balancín donde se crió, enseres de familia salvados de lo que no salvó al poeta. Hoy las dimensiones de cualquier casa de Fuentevaqueros la empobrecen, pero el gusto que firman los arquitectos ensalza el saber y la elegancia de los viejos maestros de obra.
(2)
Hay en Lorca una paradoja que pasa desapercibida. Se piensa, y se presenta, como un poeta de caracterización densa, única, rotunda. Y sin embargo su obra poética es el fruto de varios autores —tan diferentes entre sí como lo fueron los heterónimos— que se repartieron el curso de la vida de Lorca, y en lugar de firmar cada uno con su nombre, como hizo Pessoa, se empeñaron todos, aunque resulte difícil de creer la convergencia de universos literarios tan diversos —andalucista, neoyorquino, tradicional, surrealista, sonetista, arabista…—, con un mismo emblema: Federico García Lorca. Su manera de interpretar la despersonalización vanguardista. viernes, 31 de octubre de 2008
Vistas contemporáneas

viernes, 24 de octubre de 2008
En el Café, junto al Templo sin mercaderes
jueves, 23 de octubre de 2008
Un proyecto
martes, 21 de octubre de 2008
Влюблённый
lunes, 20 de octubre de 2008
«Adiós, Gongtan», de Jordi Pérez Colomé

sábado, 18 de octubre de 2008
¿A dónde va la memoria de los huéspedas cuando el hotel desaparece? (Seguido de un paréntesis)

A nadie que haya lanzado un barquito de papel al agua le preocupa que se lo lleve la corriente río abajo para no verlo más. El Hotel Suecia ya sólo tiene un huésped: ha atado banderines de colores en la persiana ante el tabique mal nivelado que ciega su puerta. Acumula en el exiguo umbral unas pertenencias oscuras que desprenden un olor agrio. Duerme cubierto por una manta. En la fachada la suciedad escribe sobre el mármol el nombre que tuvo plateada tipografía. Como lanzar el barquito a un charco: la imaginería fluvial no resuelve el sinsentido de la ausencia.

jueves, 16 de octubre de 2008
Machado de Assis en Covarrubias esquina Sagasta

lunes, 13 de octubre de 2008
Aniversario
viernes, 10 de octubre de 2008
Aziz
jueves, 9 de octubre de 2008
Metablog: ¿qué dije ayer en la presentación del «Visir» dentro de las Jornadas Poéticas de la ACEC?
martes, 7 de octubre de 2008
Metablog: ¿qué diré mañana en la presentación del «Visir» dentro de las Jornadas Poéticas de la ACEC? Díptico.
sábado, 4 de octubre de 2008
La máxima aspiración del azar es la vida en pareja
viernes, 3 de octubre de 2008
Fábula pasada de moda
—Eres tan bonita, Galatea, también cuando te enfadas. Pero si lo miras con calma verás que lo único pertinente es rendirte a mis brazos.
—¿Tus brazos llenos de pelos tiesos como los de un jabalí junto mi piel blanquísima? Son incompatibles.
—Te quiero, Galatea.
—Tu ojo lloriqueando sobre mis cabelles me repugna.
—Te adoro, Galatea. A diferencia de tu piel y de tus cabellos, que el viento arrastrará en breve, mi sentimiento será lo único eterno que la vida te ofrezca.
miércoles, 1 de octubre de 2008
哑巴
sábado, 27 de septiembre de 2008
Una tomadura de pelo (más)
jueves, 25 de septiembre de 2008
Tríptico sobre el no manifiesto LA EXIGENCIA ESTÉTICA COMO EXIGENCIA ÉTICA de A. T.
(2)
los lectores. O mejor, los compradores de libros, que es una categoría más influyente que la de los lectores (los lectores de biblioteca, por ejemplo, no crean líneas editoriales; los compradores, sí). Son los compradores quienes se empeñan en modelos literarios que comprenden y les satisfacen. Ante esta situación, un escritor sabe que, si se adecua —con mayor o menor gracia, estilo, inteligencia, dignidad...— a lo que los compradores quieren, la sociedad le premia considerándolo un escritor. Dándole un salario de escritor. Si un escritor investiga, rompe, indaga... en el camino no sólo cada vez se ve más solitario, sino
(3)
que además nadie le considera escritor. No creo que esta cuestión sea comparable a las vanguardias, por ejemplo. Entonces los grupos minoritarios vanguardistas fueron quienes se arrogaron el papel de dispensadores de títulos de escritor. Eran pocos, pero eran un grupo con intervención directa en la sociedad. Hoy la sociedad es la vanguardia (todos lo dicen) y apartarse de ella es sano para la literatura pero insano para la autoestima del escritor. Pero vale la pena que avises a los que se tuercen con tanta facilidad sin que nadie les dé nada a cambio, sólo por la esperanza de recibirlo.