viernes, 19 de junio de 2026

51 Miradas



Ofrezco mi melena para que se pose sobre su ligereza, como si fuera yo una flor recién abierta, la mariposa. Me he quitado el alfiler que sujeta mis rizos, por si la asusta. Me quedaré quieta, como un rododendro a la sombra de una pared. La crencha que me peina será su alameda. Me miraré al espejo y dejaré que los colores del día me pinten con alegría en el gesto y una suave nota de luz en mi cabeza. El día que deje de sentirme naturaleza seré como mis padres, un armario viejo que solo atrae a las polillas.