miércoles, 19 de agosto de 2026

Microlecturas | 70 | Taller de relojería



Los tratados antiguos hubieran definido las artes de relojero a las que aspira Alejandro Céspedes (1958) como «juicio del mundo». Y el primer acierto del libro es dividirlo en dos partes: la del mundo en sí, y la del mundo dentro de uno mismo. Arranca con el alegato contra las guerras que el poeta emprendió iniciada la de Ucrania, y desde entonces no ha dejado de acrecentar actualidad. Más impactante resulta la segunda parte, «El relojero del ser», el escalofriante retrato de una enfermedad neurodegenerativa, contada por quien asiste a su avance y lo acompaña: «Ella es solo un murmullo».