martes, 14 de julio de 2026

Séptimo libro de odas (4)



La ciencia llegó también un día a estos montes, próximos a la frontera, donde crecen desparejados brotes de cereal de antiguas siembras y los frutales se convierten en intrincados arbustos. Hay quien le pone número a los fallecidos y quien da cuenta de los excesos bélicos. Se atribuye el abandono de los caseríos a la dureza del clima y a la obstinación del viento. Estos parajes, tan repletos de explicaciones como de sombras, se han convertido en un hueco. Aquí he elegido vivir desde que me echaron de la fábrica. Donde descubro sus restos, mantengo extensos diálogos con los manes.