martes, 25 de agosto de 2015

El pabellón dorado [23]


Eso no puedes saberlo.
Madre, ¿por qué? ¿Porque no lo veo?
No, no es eso. Tampoco es tan importante verlo.
¿Entonces?
Nada, no puedes saberlo. Confórmate.
¿Conformarme?
No todo el mundo ha de saberlo todo.
Son ideas muy extrañas, madre.
No, son las ideas, nada más.
Creo que eso sí puedo saberlo.
Podrías, claro.
¿Entonces?
Nada, tampoco vale la pena que lo sepas. No es nada.
Si no es nada, ¿por qué no saberlo?
Me estás enredando.
La que ves el cordel eres tú.
Yo no veo ningún cordel.
¿Entonces con qué te enredo?
Solo sabes decir entonces, entonces.
¿Entonces?