sábado, 13 de julio de 2013

1881

Sir Justo Horacio Perry consuela a Carolina Coronado en Lisboa 

Cabecita de poetisa, sí. Conservas su belleza y también su locura, mi dulce esposa. Decir que las paredes de Mitra no hablan tu idioma. Qué ocurrencia. Sencillamente no hablan, ni a ti, cariño, ni a nadie. Aunque tal vez lo que necesiten para comunicarse por telégrafo sea un cable que las conecte (ríe). Mira estos dibujos sobre los ladrillos azulejos de la escalera. Hablan de historias antiguas que ignoramos, pero algún día, en un futuro palacio, los artesanos copiarán nuestros retratos junto al trazado del cable que cruza el océano. Convéncete, esta inversión será nuestra Gran Obra para la Humanidad.