viernes, 13 de febrero de 2026

Quinto libro de odas (4)



Me apetece bajar a la playa. El pueblo se construyó en la ladera por miedo a los piratas que infectaban la costa. Y ahí se ha quedado. Lo malo de tomar un vino en el chiringuito no es ir, sino volver. Se sale con una alegría que ignora el regreso. Pero choco de repente con la barra cegada por tablones y una cadena brillando en el atardecer. Solo me queda sentarme en la arena y tirar piedrecitas a las olas. Sin bebida, sin conversación, lanzo deseos al mar con la esperanza de quitármelos de encima para luego enfrentar la cuesta.