miércoles, 26 de febrero de 2020

Unterschleissheim



Sí, no me queda más remedio que reconocerlo. Me he enamorado. Dicen que el amor no es pragmático, pues se equivocan. No he llegado tarde ni una sola mañana a la oficina, como tenía por costumbre hasta el día en el que alcancé de milagro el de las 8:29. Entré cuando las puertas se cerraban. Y la descubrí allí, mirando el móvil, indemne al gentío. A veces sonreía ella sola, como si le hubiera enviado yo un mensaje desde otro mundo. Me sitúo cerca, pero discreto. He meditado decirle algo, pero temo que el mínimo mohín de rechazo me desenamore.