sábado, 29 de marzo de 2008
En lo que voy pensando camino de la panadería
jueves, 27 de marzo de 2008
«Trabaja desde tu propio lado de la literatura & la obsesión por las habitaciones, no desde los de la industria editorial» Jack Kerouac

De mi juventud recuerdo frases cuya hipérbole se justifica por la edad: «Soy el primero que en Barcelona ha leído el libro de Bataille». Cuando me embelesaba alguna maravilla descubierta en el mercado dominical de libros viejos, en Sant Antoni, sentía siempre la satisfacción añadida de pensar que seguramente era la única persona en el planeta que estaba leyendo ese día aquel libro. Por eso no entiendo que en el metro los lectores del mismo libro (inútil para el verano, por cierto) se ufanen exhibiendo la misma cubierta. Otro mundo, éste, donde el lector ha dejado de ser un solitario.
martes, 25 de marzo de 2008
Diálogo del diálogo
—Es verdad. El diálogo es conveniente.
—Siempre hay que hablar.
—Opino lo mismo. Soy un hombre dialogante. Soy un político dialogante. Un diputado electo dialogante. Soy un diputado. Soy.
—Hemos de hablar, sí.
—Perfecto. Tengo talante dialogante. Tengo acta de diputado. Y talante. Y dialogante.
—Esta vez hablaremos claro.
—Claro que hablaremos. Dialogaremos. Con talante, claro que sí.
—Esta vez no dejaremos nada por hablar.
—Ni dejaremos nada por dejar. Ni hablaremos nada por hablar.
—En esta ocasión.
—Nada hay mejor que ser dialogante. Con talante, sin enfado. Con acta de diputado.
—Hablaremos claro.
—Claro, hablaremos.
lunes, 24 de marzo de 2008
El afinador de pianos
sábado, 22 de marzo de 2008
Las hojas
jueves, 20 de marzo de 2008
Aniversario

sábado, 15 de marzo de 2008
El hígado de Piacenza
Cuando el arúspice seccionaba un hígado de oveja para realizar sus presagios, lo que esperaba encontrar en el dibujo sanguinolento de la entraña era el retrato del cielo. Un célebre bronce etrusco —«El hígado de Piacenza»— muestra el mapa de los astros como quien traza el plano de su ciudad. De hecho, el arúspice no conocía interrupción o hiato entre la entraña, la ciudad y el universo. Todo formaba parte de una única concepción de la vida. Hoy las vísceras las tratan los veterinarios, la ciudad la programan los modernos eremitas y el cielo es una palabra de aspecto desmejorado.jueves, 13 de marzo de 2008
De un correo a MP
lunes, 10 de marzo de 2008
Carta a F sobre poéticas
sábado, 8 de marzo de 2008
En Nápoles, esquina Rosellón
miércoles, 5 de marzo de 2008
JULIETA: Aún no he oído cien palabras tuyas / y ya conozco el eco de tu voz (Shakespeare)
martes, 4 de marzo de 2008
Antes de ir a pasar la tarde al Versalhes
domingo, 2 de marzo de 2008
Tríptico ZM (1)
(2)
En 1947 Zoran Music pinta acuarelas con paisajes venecianos. Son estampas coloristas, con perspectiva cerrada, torpes, desenfocadas. Elige los mismos lugares. Los títulos se repiten, como si resultara más urgente ponerse a pintar cualquier cosa que seleccionar un motivo. El color está subido de tono, como en los reclamos de las atracciones de feria que han de animar a los visitantes. Alrededor del papel traza un punteado de colorines a modo de cenefa. Lo que impresiona de estas acuarelas —hasta el estremecimiento— es lo que no pinta: lo que ha vivido meses antes en el campo de concentración de Duchau.
(3)
Entre los cuadros de la exposición, contemplo uno titulado «Ciudad». Muestra unas vistas nocturnas. En el centro se alza, en sombra, una torre. A su pie la masa informe de las calles y edificios iluminados. El cielo permanece oscuro, se diría que indiferente a los esfuerzos enmarañados de la luz. La luz se amontona sobre la superficie de la ciudad como una montaña de sal a las puertas de la mina. O un montón de escombros donde estuvo la casa. La luz se acumula en el suelo de la noche como desperdicios en el vertedero. Como cadáveres en el campo.
Zoran Music, Nosotros no somos los últimossábado, 1 de marzo de 2008
Vertedero de novelistas

lunes, 25 de febrero de 2008
El círculo mágico del fragmento
domingo, 24 de febrero de 2008
Ah, el amor, el amor.
—Son unos canallas.
—Era tan bonita. Me acuerdo de la cena donde tomaron esta foto, tan puñeteramente bonita, estaba preciosa con ese vestido, tan jodidamente bonita.
—No le dé más vueltas, senador.
—Tan…
—Ya tiene listo el comunicado.
—Tanto. Nos divertíamos tanto. ¿El comunicado? Y por la noche en el hotel.
—Su mujer y sus hijos preparan otro en su apoyo.
—Su piel, tan blanca… ¿comunicado?
—Dejará claro que no mantuvieron relaciones sexuales.
—Su boca… su cuerpo: un delfín entrando en el agua, mi cuerpo ¿sexuales? ¡Jamás!
sábado, 23 de febrero de 2008
Escatología
jueves, 21 de febrero de 2008
¿Son sonetos o abetos?
lunes, 18 de febrero de 2008
Luz de la tarde

Repaso las páginas escritas con cierto alborozo. Nunca antes había sido capaz de pronunciar el nombre de Shā Yú, tantos años guardado en líquido biliar. Sé que puedo hablar de él finalmente sin rencor. No sé si ahora, en este momento, hoy. En el curso de la narración, que ha de llegar hasta esta herida en la frente y hasta este vertedero, habré de pasar por su recuerdo como he evocado el de Kông Què, cuyos cerezos secos me proporcionan amparo. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que empecé a escribir? El sol parece haberse contagiado del cansancio de mi brazo.
sábado, 16 de febrero de 2008
A veces no es tan sencillo como comprar un periódico
viernes, 15 de febrero de 2008
Imagen en febrero
martes, 12 de febrero de 2008
«Diario de un acercamiento», de Vicente Valero, en Pre-Textos

domingo, 10 de febrero de 2008
«Lo desiscado», de Eugenio Padorno (Anroart Ediciones)

sábado, 9 de febrero de 2008
La paseante
viernes, 8 de febrero de 2008
A propósito del libro
miércoles, 6 de febrero de 2008
Palabras para Akira
sábado, 2 de febrero de 2008
Nómadas
viernes, 1 de febrero de 2008
«Dinero», de Pablo García Casado

martes, 29 de enero de 2008
Uruk

viernes, 25 de enero de 2008
Pequeña odisea
—¿Quién es el autor? —pregunta el joven dependiente con naturalidad.
—Homero.
—Homero… —repite y se inclina servicial sobre el ordenador. Teclea. Medita. Vuelve a teclear. Se rasca la cabeza. Levanta la vista de la pantalla— Pero, ¿ese nombre va con hache o sin hache?
—¿Homero? Va con hache.
—Ajá, ¡aquí está! —exclama con júbilo, se da la vuelta encarando el otro extremo de la librería y vocea a grito pelado— Julia, guapa, búscame el libro de un tal Homero, que está por tu sección. Se escribe con hache.
jueves, 24 de enero de 2008
Guillermo Carnero recita en la Biblioteca Regional de Murcia
lunes, 21 de enero de 2008
Cosas de la administración educativa
viernes, 18 de enero de 2008
La escritura
Village at the Water’s Edge, de Roger de La Fresnaye (1910)jueves, 17 de enero de 2008
Otoño en Carlisle / 5
[Sala de espera del Philadelphia International Airport PHL]
Para Nat Gaete
Los abrazos y adioses son pasado.
Los abrazos de bienvenida son
un deseo en los rostros que no expresan
deseo. Pienso sólo tonterías
que escribo en un papel cualquiera: éste,
con sello del aeropuerto. El margen
da para describir los huecos, ruinas,
un tiempo sin la cualidad del tiempo.
Tampoco cuando entre en el avión
ha de empezar mi viaje. Un viaje
requiere movimiento, luz, paisaje.
Creeré que regreso cuando nunca
he salido de mí mismo. O quizá
no haya un mí mismo donde volver.
martes, 15 de enero de 2008
Historia de un cuaderno
domingo, 13 de enero de 2008
Días de playa (el poema del 13 de enero)

Para M.

