lunes, 27 de junio de 2022

Manos | Siete



Cada vez que anudo sobre tobillo y empeine la zapatilla, deslizo después la mano por el satén, con suavidad, como para darle calor y fuerza al pie que, ahí encerrado, ha de sostener la danza de todo el cuerpo. Las manos me parecen, entonces, un hermano mayor que cuida del menor y no solo por edad lo mima, sino también porque necesita el apoyo y su potencia para poder volar más alto en cada salto en el que el gesto de los dedos culmina el esfuerzo de todos los miembros. Pero eso será luego, cuando haya silencio en la platea.

jueves, 23 de junio de 2022

Manos | Seis



Tenemos una pequeña imprenta. Es un juguete de una época cuyos niños son adultos hace tiempo. Con las pinzas colocamos las letras de goma en una forma de plástico, la humedecemos en una almohadilla de tinta y la presionamos contra folios de colores a fin de que aparezca, como por arte de magia, el poema que escribimos a dos manos el día anterior, en el porche, mientras el día se alejaba despacio con una belleza profunda y antigua. Es un poema breve, tenemos pocas letras en la caja tipográfica, pero realizamos varias impresiones para regalárselo a los invitados del domingo.

sábado, 18 de junio de 2022

Manos | Cinco



Desde la butaca que ocupo, en un extremo de las primeras filas, puedo verlas. No tengo en las mías un oboe ni el arco de una viola. Un violín parece excesivo para mis ensoñaciones. Antes de que empiece el concierto disfruto observando cómo trajinan en el cuaderno de la partitura, pasan páginas sin pasarlas, cerciorándose de que están todas, ninguna ha desaparecido. Cuando el director mire a los músicos, casi pasando lista, ensayarán el hieratismo perfecto. El ejemplo de que nada se va a mover en el escenario hasta que no se alcen y arranque, con su movimiento, la música.

martes, 14 de junio de 2022

Manos | Cuatro



Dos hermanas gemelas en un camino. Quien con ellas se cruza no aclara a cuál mirar. Si habla a una piensa en la otra, pero no distingue la que le ha devuelto el saludo. Que vistan igual o distinto tampoco importa. Solo las diferencian sus hábitos, cuando los practican. Una sostiene el libro, otra pasa la página. Una, el cazo; otra, el cucharón. Una pasa el peine; otra estira el rizo. Y mientras una escribe, la otra dormita. De ahí su fama de soñadora. La que al andar prefiere ir enfundada en un bolsillo. Dos hermanas que solo rezan juntas.

miércoles, 8 de junio de 2022

Manos | Tres



Desde un banco del parque, allí donde no corretean criaturas, observo cómo un mirlo avanza desconfiado al amparo de los árboles. Ni pestañeo, para que no se vaya. Se me ocurre pensar que sus alas quizá sean el equivalente de las manos, como las mías, también pegadas ahora al cuerpo para evitar movimientos. Pronto me doy cuenta de que las manos del mirlo son su pico, que aparta lo que no le interesa, revuelve y atrapa cuanto desea. Pero mis manos no son su pico, sé extenderlas como alas y emprender el mismo vuelo, cuando se marcha, hacia lo incierto.

sábado, 4 de junio de 2022

Manos | Dos



No era visible su mano izquierda, cuyo brazo desaparecía, como si fuera un efecto óptico, a partir del codo. La talidomida está en el epicentro de una generación cuyos mayores habían cerrado los ojos ante el progreso y la ambición. No podía verla, pero la ausente mano izquierda estaba ahí, de eso estoy convencido, en cualquiera de sus movimientos. Amontonaba libros, repartía folios, recogía exámenes. Por nada del mundo hubiera querido que me descubriera mientras me fijaba en cómo lo hacía, pero al mismo tiempo no lograba contener la inexplicable necesidad de desvelar la existencia de lo que no existía.

miércoles, 1 de junio de 2022

Manos | Una



Percibí la cautela con la que se iba a acercar antes incluso de que la desenfundara del bolsillo donde, por precaución, la llevaba. Vi tamborilear los dedos, luego, sobre la superficie de zinc. Pensé que sería impaciencia, pero enseguida comprendí que quizá fuera incertidumbre. Avanzaba lo mismo que retrocedía. Tanto pensar en su mano me había olvidado de la mía, que continuaba sobre el bolso, aferrada. La dejé fluir. Quiso descender primero por mi pierna y luego la vi ascender y posarse en la barra. Iba a tamborilear, pero me reprimí. Nada más extenderla noté la suya sobre la mía.

viernes, 27 de mayo de 2022

Cuentos del hada jubilada (sexagésimo primero)



Preparo una obra de teatro. Soy autora, directora, actriz, taquillera, acomodadora y público. El comedor es escenario y platea. Mi sola presencia solventa todos los papeles. Primero escribo la obra. Es un diálogo con dos protagonistas, una pareja. Luego dirijo el ensayo, y lo ensayo. Hago de mujer y hago de hombre. Me disfrazo para actuar. El personaje masculino viste de mujer y el femenino de varón. A un vecino le pido una corbata. Memorizo el texto. Decoro la sala para la actuación. Enciendo el televisor, sin sonido, para tener al público delante. Y tiemblo de nervios antes del estreno.

lunes, 23 de mayo de 2022

Cuentos del hada jubilada (sexagésimo)



La verdad del encuentro está en la indagación. La identidad germina en su cauce. Lo que se pretende es lo que define. No aclara el fin, sino el camino. Lo que cada cual lleva le acompaña, pero lo que desee ser solo se adivina en el bosquejo del anhelo. Intensa, constante, interminable; la búsqueda es el argumento. Lo que, sin aparecer, absorbe el protagonismo. No es el blanco, es el instante previo al lanzamiento. Es la plenitud del vacío como sueño de plenitud. El reconocimiento, lo real de una identidad. El encuentro, a menudo, es solo la víspera del olvido.

miércoles, 18 de mayo de 2022

Cuentos del hada jubilada (quincuagésimo noveno)



El arte del consuelo es el más antiguo. Se diría que es aquello que en la mitología convierte en humanos a los humanos. En el Gilgameš, la muerte de Enkidu, el amigo, solo halla alivio al emprender el viaje al país de los ausentes. En la Biblia, la expulsión del paraíso inicia la unión que reconforta. Las pinceladas con las que actúa el consuelo son las más humildes y, al mismo tiempo, las más profundas acciones humanas: el susurro, la caricia, el abrazo. Es, en el silencio de la noche, la caligrafía con la que se va escribiendo la vida.

sábado, 14 de mayo de 2022

POÉTICA ///////////



Nada hay tan ajeno a la poesía como considerarla un género literario, ni tan extraño como la simetría en la concepción del signo lingüístico: una forma que se corresponde con un significado. Si lo primero es una suerte de obituario, lo segundo es directamente un veneno. Pero no quiere decir que en la poesía la forma no sea su esencia ni que el significado sea su propósito. Cuanto más asimétrica sea la división, más cómodo el poema, cuya forma exige al mismo tiempo una vecindad con el vacío (no con la nada), y un haz —si mayor, mejor— de significados.

martes, 10 de mayo de 2022

POÉTICA //////////



Espíritu y materia, en el cuerpo que piensa, son divisibles para razonamientos que pretenden dar sentido a lo que entienden. Los giros de los derviches, la levitación de los místicos les contradicen. Significado y significante no conviven solos en el signo lingüístico, o únicamente en el ideal de la computación. El conocimiento de la poesía precede a estas categorizaciones filosóficas o científicas. O, dicho de otro modo, las divisiones analíticas trabajan con la comprensibilidad del mundo para proporcionar significados certeros por un tiempo, pero no es la voluntad poética, que solo consigue desarrollar su propósito en contacto con lo incomprensible.

jueves, 5 de mayo de 2022

POÉTICA /////////



Afirma también Alain Badiou: «los poetas son aquellos que tratan de hacer que un lenguaje diga lo que parece incapaz de decir». Si se intercambian los sujetos de esta frase, quizá se obtenga una poética más exacta: la poesía es aquel lenguaje que trata de conseguir que un poeta diga lo que parece incapaz de decir. De modo que aquello que el poeta exprese desde el dominio absoluto de lo que pretende decir podrá ser prosa excelente, pero no el balbuceo de significados que apenas se consiguen vislumbrar que exige la poesía para hablar de sí misma desde una definición.

domingo, 1 de mayo de 2022

POÉTICA ////////



Alain Badiou aconseja a las artes acercarse a la poesía «Porque el centro hoy de la búsqueda de una excepción está del lado de la poesía, porque es la búsqueda de la excepción de la posibilidad del lenguaje, de crear en el lenguaje algo como una excepción de lo que el lenguaje es capaz de decir». El poema, en efecto, empieza siempre a ser escrito a partir de lo que el lenguaje aún no ha pronunciado, aunque una lectura superficial de este principio posiblemente conduzca a una escritura del disparate. Cabría matizar: de lo que nunca quien escribe ha leído.

miércoles, 27 de abril de 2022

POÉTICA ///////


El modo de significar de la poesía es espacial. Arraiga en las visiones del lugar. Ante una panorámica, lo convencional es contemplarla. Es lo que se desentraña en ese espacio. Pero un adolescente observa una lagartija sobre el pretil; y un joven se da la vuelta para contemplar la muchacha que vende refrescos detrás. La poesía es el significado que admite cualquier asimetría: un grado codificado, como el temporal (la panorámica); un interés específico (la lagartija), una mirada opuesta (la muchacha), y aún una cuarta opción, la de quien cierra los ojos. Sin que exista jerarquía ni orientación entre visiones.

sábado, 23 de abril de 2022

POÉTICA //////


El modelo de la prosa concibe el significado como un acompañamiento de las formas unidireccional. Igual que el tiempo pauta la vida: con precisión (eran las 14:23), imprecisión (era mediodía), de modo genérico (durante el día) o como falsedad (eran las 15:23). El significado de la poesía —que ha seguido este modelo en muchas épocas históricas, fiando su esencia a las formas, y en concreto, a las rimas— se funda, sobre todo, en el espacio. Tiempo y espacio caminaron siempre de la mano en las civilizaciones antiguas, pero desde Cicerón aquel adquirió consistencia de tema, este se convirtió en circunstancia.

martes, 19 de abril de 2022

POÉTICA /////


Tras reconocer la dificultad que tiene el significado para ser capturado en una red de pesca académica; el poético se puede definir, sin excesiva convicción de acierto, como la asimetría de expectativas entre quien escribe y quien lo lee, que parte de una asimetría previa en el autor entre lo que anhela significar y los medios que utiliza para conseguirlo. Cabría advertir que la simetría entre deseo y escritura, y entre autor y lector, es decir, el modelo de escritura convencional más extendido, alienta la mayor parte de subgéneros que se redactan en prosa, desde una crónica hasta un tratado.

viernes, 15 de abril de 2022

POÉTICA ////


La forma, sea convencional, innovadora o personal, en contra de lo que suele pensarse, no define lo poético. Su papel es el de permitir que aparezca; es decir, que brote de su cultivo un significado. La forma, por sí misma, no legitima la poesía, aunque sin ella no existe la posibilidad de que surja un pensamiento poético. O solo de una manera devaluada. Una forma débil suele complacerse con significados débiles, y ambos forman parte de una decoración verbal, que es una suerte de sedimento que deja el paso de la poesía por el tiempo. La repetición es solo ornamento.

domingo, 10 de abril de 2022

POÉTICA ///


Que la poesía requiere una forma es una obviedad que deja de serlo conforme se perciba su desmedida exigencia. Como los esqueletos que sostienen las especies animales, los hay externos e internos. Un soneto convencional posee exoesqueleto, igual que un texto en verso libre, porque los hay óseos y cartilaginosos. Para que un poema muestre una constitución interna necesita un hallazgo formal, sea un soneto o sea escritura contemporánea. Exige un descubrimiento en la manera de sostener la dicción. Una identidad, o su contrario, una impropiedad. Aquello que sea capaz de imponer mayor tensión entre las palabras que se anudan.

martes, 5 de abril de 2022

POÉTICA //


Los juegos de palabras no son la poesía. La frase ingeniosa, los sonidos entrelazados, la comparación extravagante, el orden inverosímil, el calambre irónico tampoco. No constituyen poesía los buenos sentimientos, la aflicción menos llevadera, las ideas más apasionadas, ni siquiera las apasionantes. La verdad no es su esencia, la emoción no forma parte de sus propósitos. Ni el lenguaje suntuario ni el coloquialismo la caracterizan. No le es necesaria la perfección, no persigue una práctica espiritual, no ha de servir como ejemplo. Entonces, ¿qué es poesía? Quizá lo que quede en la página después de olvidar lo que no es.

viernes, 1 de abril de 2022

POÉTICA /



Una poética empieza por tres palabras —La poesía es— seguidas de otras cualesquiera. Quizá fuera mejor cerrar este inicio con un punto y aparte. Es decir, convertir la anodina cópula «es» en un verbo con significado: «existe». Así se utiliza en ámbitos religiosos, para hablar de la divinidad. Poesía y religión comparten el axioma como definición. Su importancia no deriva de que sea una cosa u otra, sino del hecho de que exista. Pero no por fuera, sino dentro de las concepciones propias del ser. Lo relevante de la poesía es que ha acompañado siempre el desarrollo del pensamiento humano.

domingo, 27 de marzo de 2022

7 | Azul de azules | 7



Deja la lluvia, cuando amaina, otra lluvia imprecisa. Desde cornisas, aleros, canalones. Un goteo que cae sobre el pavimento mojado hasta que el agua residual se seca. Y cuando desaparece, su desaparición aún rezuma en cavidades, huecos, regueros. La posibilidad de su desagüe. Lo que no existiendo forma parte del oráculo, también del desconocido. Una lluvia en tiempo seco y cielos despejados, la que podría arreciar sobre los tejados y azoteas para amenazar el caudal del río. Lo que no ocurre mientras no ocurra. Y cuando se cumpla, seguirá abriendo puertas y puertas en el corredor, hasta que atraviese una.

miércoles, 23 de marzo de 2022

6 | Azul de azules | 6



Un reflejo que la ventana abierta para ventilar vierte sobre la pista de baile. Que reproducen las gotas, fugadas del cubo al transportarlo, en el suelo antes de que lo friegue. Que ilumina la mano enrojecida de quien nunca ha bailado sobre el entablado que por las mañanas limpia. Lo que no aparece, como tampoco ninguna de las complicidades, los sueños, las promesas. Un reflejo que el polvo transita en su camino de descenso. Que los recuerdos recorren con su melodía cuando se elevan. Taciturno tarareo. Una cosecha de nadas. El tiempo. El movimiento, que no cesa, de la quietud.

sábado, 19 de marzo de 2022

5 | Azul de azules | 5



No parecen nada por sí mismos sin que haya quien los piense, ese espejismo. También fluye, vuela, arde, acoge lo que no es contemplado, pero la contemplación existe. La desatención con la que el maestro, mano bajo la mejilla, atiende la lección que conoce de memoria. Pero la lección está ahí. Sobrevuela. Una partitura deficiente para una melodía que la excede en grandiosidad y matices. Pero es partitura. Permanece. El conjunto de espejismos concluye en cero. O quizá no. Solo que sea una brizna mayor, suma. Ese cansancio que ordena las mercancías después de una jornada de rebajas, la conciencia.

martes, 15 de marzo de 2022

4 | Azul de azules | 4



El barbecho, azulado por la niebla, saluda con su rostro más opaco. Despeinada maleza, pedregal, discordia. El zorro lo recorre con la cabeza encorvada. La liebre se petrifica en la madriguera. Son las únicas historias que sabría contar el abandonado. Los surcos que, asimétricos, aún permanecen aquí o allá, son muecas de nostalgia por las botas que no lo huellan, reja de arado que no lo araña con la escritura cierta. Las avispas anidan en los huecos, solo el desfile de las hormigas traza líneas geométricas en el erial. Los repelidos, los únicos pobladores. Libro que nadie retira del estante.

jueves, 10 de marzo de 2022

3 | Azul de azules | 3



La combustión del tiempo produce llamas azules cuyo propósito no es iluminar más allá del instante, pese a que se desviva la mirada por salir de los ojos y asistir a lo que no ha llegado. O a lo que no ha de regresar. Es una llama menuda, rápida, opaca, en la justa medida de materia inflamable y oxígeno. Un equilibrio que cualquier acontecimiento se esfuerza por desequilibrar. Las brasas o el amarillo de las llamas marcan la extensión de lo que no existe, aunque también se consuma. Un humo cuyo tizne parece emparentado con la tinta. Cuanto se canta.

sábado, 5 de marzo de 2022

2 | Azul de azules | 2



Una pintora que se equivoca a propósito con los colores, la madrugada. Sobre la línea de abedules vierte el cubo de añil que reverbera en el iris de quien se ha asomado a una ventana sin motivo y de repente le asusta desconocer la naturaleza de lo que intuye incomprensible. La distorsión de los significados es la saeta que ha salido del arco y cuyo rumbo la mirada no acierta a distinguir. Aguarda a que se clave en el tronco de un árbol o tropiece con un talud. Será el instante, entonces, de empezar a entender. O que le alcance.

martes, 1 de marzo de 2022

1 | Azul de azules | 1



El agua tiene el hábito de huir. Ahonda caminos en la arena para irse y cuando aumentan se les llama corriente. También aparece, por sorpresa, con la lluvia. Y se divierte, traviesa criatura, entre dobleces del impermeable. El estanque tiene por costumbre, al contrario, quedarse. Ambos son impulsos que permiten que la vida respire: lo que se va, lo que se queda. Existen partidarios de una o de otra opción, yo prefiero ser devoto de ambas. De aquello que el río tiene de permanente en su cauce, y de lo que la alberca posee de fugaz, cuando se ha crecido.

jueves, 24 de febrero de 2022

Cuentos del hada jubilada (quincuagésimo octavo)



Los poetas medievales escribían cancioneros. He pensado en estas cosas hoy. También quisiera algún día escribir un cancionero dedicado. Tal vez ya lo haya hecho, con otros nombres contemporáneos. Lo contemporáneo, ya se sabe, se pirra por lo laberíntico. La magia de los cancioneros reside en su claridad de expresión y de sentimiento. A pesar de escritos con alta tecnología, los poemas de ahora alguna cosa han heredado. No ha cambiado tanto ni una cosa ni otra desde que los trovadores, según dicen, inventaran el amor. Trovadora, otra palabra que me gusta, creo que se da bien con estos cuentos.

domingo, 20 de febrero de 2022

Cuentos del hada jubilada (quincuagésimo séptimo)



Agosto es un mes cansado. Solo le gusta descansar. Por la mañana, por la tarde. Por las noches despierta de su pereza congénita y acude allí donde escuche alboroto. Disfruta bailando canciones de pachanga con una camisa de flores tropicales, pantalones cortos y calcetines estirados hasta debajo de las rodillas. Agosto es un mes lechuguino. No soporto su carácter, pero aprecio la manera voluptuosa de descansar que sostiene como filosofía. Me acuesto con cualquier pretexto en la tumbona por ver pasar las nubes que van de camino hacia otros meses más formales, y tal vez más elegantes, pero menos irresponsables.

miércoles, 16 de febrero de 2022

Cuentos del hada jubilada (quincuagésimo sexto)



No solo vuelan los pájaros. También las hojas. A inicios de otoño ya se preparan para los días de ventisca. El momento de su gran viaje. La oportunidad de abandonar el bosque y recorrer caminos inusitados, paisajes diferentes. Una vida nómada soñada desde la copa del árbol maternal. Y tener la suerte de caer, después, en el porche de alguna casa y sentir como unos dedos, al cogerla del suelo, la acarician. Manos que después abren un tomo de poesía, grueso, obras completas seguramente, y acomodan la hoja que volaba entre las hojas que permiten volar a quien las lea.

sábado, 12 de febrero de 2022

Cuentos del hada jubilada (quincuagésimo quinto)



Guardo la palabra nostalgia en un bolsillo de los pantalones donde solo hay un pañuelo limpio, pues si tuviera necesidad de él recurro a los de papel que llevo en otro lugar. No puedo no llevar pañuelo. Antes creía que era cosa de persona de otra época, pero ahora sé que es para cuidar de mi mano cuando se refugia en el bolsillo, donde reside la palabra nostalgia dándole la mano a mi mano. No es ese el lugar donde actúa, solo donde permanece. Para ser pensada, se instala en los ojos que miran hacia delante cuando miro hacia atrás.

martes, 8 de febrero de 2022

Cuentos del hada jubilada (quincuagésimo cuarto)



De regreso del paseo de la tarde, en el último tramo, pensamos en el agua rociada desde la ducha, en el plato que vamos a preparar para la cena, en la película que veremos después. Todo cuanto va a pasar ya está pasando en nuestra imaginación. Pero al llegar descubrimos que la lavadora se había quedado por tender y en la cocina están sucios los platos del mediodía, en una montaña que requiere limpieza y orden. En seguida me pongo con la vajilla y tú sacas la ropa de la lavadora. Tan contentos con lo real como con su doble.

viernes, 4 de febrero de 2022

Cuentos del hada jubilada (quincuagésimo tercero)



Lo caminado permanece en la memoria del pie. Inscribe en la planta el significado que tuvieron los pasos. Nunca el lugar que atravesaron, para el pie la geografía carece de interés. Memorizan estados de ánimo. Los pasos cotidianos que ni siquiera se tiene conciencia de dar son sus predilectos. Los guarda para que guíen el cuerpo cuando se repitan. Y lo acostumbrado resulte más liviano que lo desconocido. Los medidos por la emoción del descubrimiento ni se molesta en registrarlos. Sabe que lo excepcional lo es porque ocurre solo una vez. ¿Para qué conservar lo que se convertirá en inolvidable?

martes, 1 de febrero de 2022

Cuentos del hada jubilada (quincuagésimo segundo)



La lámpara de la mesilla es un pintor intimista. Trata los cuerpos con delicado pincel. Pasa horas para perfeccionar su técnica predilecta, el sfumato, en el que sumerge el abrazo sobre el oro viejo de las sábanas que está presenciando. Tiene especial cuidado al dorar el cabello. Se diría que avanza pelo a pelo, con una paciencia infinita. Es un pintor de cámara. A veces, sus modelos se duermen y entonces tiene tiempo de completar su obra maestra, la que la ventana borrará poco después, en cuanto llegue el pintor de tiesos bigotes y voz enervada que es el día.

viernes, 28 de enero de 2022

Microlecturas | 17 | De todo corazón



El interés del libro empieza en las páginas del prólogo. El autor no solo abre las puertas de su taller poético de par en par, sino que también cuenta las vicisitudes de publicación, que de paso muestran un exacto panorama de la época. Interés que aumenta en los poemas a partir del excelente trabajo formal de los textos —el uso de métricas tradicionales, contemporáneas e incluso otras de ritmo entreverado por ser letras de canción—; y por el método compositivo que desvela: la frescura adolescente de muchos poemas amorosos —tema del libro— combinada con una expresión madura y reflexiva.

lunes, 24 de enero de 2022

Microlecturas | 16 | Lejos de mí



Clément Rosset es un filósofo tranquilo. Conoce bien a Descartes, Kant, Nieztsche o Wittgenstein, a veces se refiere a ellos, pero los cita poco. Casi nada. Sus fuentes para certificar sus ideas son Tintin, Molière, Mallarmé, Hitchcock y hasta el título de películas que no ha visto. Piensa a partir de la experiencia común de sus coetáneos, de ahí que sea tan fácil leerlo. Tan reconfortante. Lejos de mí es una refutación de la identidad personal. Una meditación que parece ligera, pero que desvela, como en un juego de niños, lo que de ilusorio existe en «la unidad del yo».

miércoles, 19 de enero de 2022

Microlecturas | 15 | Muerto de risa



Novela que, pese a su brevedad, ya se va chocando con todos los límites de la novela. Escrita como quien acomoda a su pie un zapato nuevo. Si de repente le aprieta la historia, aparece un «narrador interino» que lo soluciona, junto a un baile de personajes principales, de voces narrativas, de marcos de espacio y tiempo cambiantes, casi cuánticos. Escrita en un estilo nervioso, ágil, de frases instantáneas, con referencias rápidas, inquietas, disímiles, una escritura para redes elevada a escritura narrativa. Con acentos humorísticos y satíricos que pautan el tono. Complot de personajes que se sublevan contra la novela.

viernes, 14 de enero de 2022

Microlecturas | 14 | Todo esto será tuyo



La escritura del taller del escritor —las reflexiones sobre su oficio, apuntes improvisados al hilo de sucesos cotidianos, observaciones sobre asuntos del presente— suelen enriquecer la obra literaria de quien los anota, y, en ciertos casos, como este volumen de Jordi Doce —libro de ensayos y diario personal felizmente conjugados—, consigue emanciparse en un título con personalidad propia. Todo esto será tuyo es una introspección en la labor creativa del autor y un retrato de atmósferas antes que de situaciones. Y también una hermosa colección de aforismos entreverados, donde lo dispar queda unido por el estilo y la personalidad.

domingo, 9 de enero de 2022

Microlecturas | 13 | Poesía


Guido Cavalcanti (1858-1300) realizó la triple conexión que convirtió la poesía en lo que es: la sensualidad (li occhi), el sentimiento (il core) y la razón (la mente) entreverados. Una implicación que atribuye el poeta italiano a los efectos de la dama: «Vos, que a través de mis ojos pasaste / al corazón despertando la mente» —«e destaste la mente che dormia» dice en el endecasílabo original. Una poética que no solo es del contenido, sino también de las formas irguiéndose en la definición: la sensualidad del sonido, la certera expresión de la palabra y lo ponderado de la construcción.