martes, 23 de agosto de 2016

Dietario de sensaciones, 17 (Lago)


Remo. El lago parece el lomo de un gran animal dormido. Los juncos de la orilla musitan. Las aves desaparecen en la fronda que las aguas dibujan ya con desgana. Me miras remar y te ríes. «Estuve en Lepanto —te digo—, luchando en un esquife al costado de Cervantes». «Sí —me respondes—, pero mientras él remaba, tú estabas tumbado en el sillón». «Es lo que tiene la lectura —te digo—, pero —añado—, prometo leerme también un manual de remo». Continúas riéndote. La barca fluye en la tarde. El sol se peina para salir por la noche en otro lugar.

domingo, 21 de agosto de 2016

Aforística


Rui: en el campo crecen aforismos que quien va en busca de espárragos o setas jamás descubre. Quedan atrapados entre la maleza, en las grietas de los muros de piedra, en las puertas que hace tiempo perdieron su cerradura, a la sombra de algún sauce. Para cazarlos solo se necesita un lápiz y un cuaderno, más bien pequeño, cuyas hojas estén llenas con anotaciones de horarios ferroviarios y de listas de la compra. Estoy convencido de que regresarás a Lisboa, en septiembre, con un cesto lleno de aforismos, y yo podré volver a casa sin lo que crece sin permiso.

jueves, 18 de agosto de 2016

# 568 oiɿɒƚɘib ,yɒnƨo⅃ ɒǫɒM


Los sueños construyen espacios. El tiempo no crea nada ni permite que nadie crea en él. Es un molino cuya piedra pasa por las vidas enharinándolas. Los lugares, sin embargo, crean sueños y se dejan también crear por los sueños. Les imaginan una llovizna suave, atlántica, que humedece el rostro de quienes caminan abrazados por un sendero de arena oscura con la capucha puesta. Les construye cafés al final de una calle para compartir las tardes de invierno junto a la cristalera donde las gotas se entrenan. Los sueños le dan sentido a los espacios, que brillan con su fulgor.

lunes, 15 de agosto de 2016

# 567


En la concha de los deseos a veces entra un mínimo grano de arena, un casi nada que se queda pegado a la lengua de la ostra. Sobre el imperceptible y tosco grano, el molusco vierte un cemento suave con el que lo rodea y embellece. Y una vez vertido, ya no sabe cómo detener ese gusto de hacer crecer el grano, transformado en un bulto esférico, brillante, nacarado. Y cuenta la ostra el tiempo por el tamaño de su huésped, que crece con ella, dentro de ella, como un sueño que colmara su vivir marino. La perla, un sueño.

sábado, 13 de agosto de 2016

# 566


Las palabras ven por los ojos y los ojos ven en las palabras. Cuanto alguien escribe lo estoy viendo. Y no se ve lo mismo que se ve en las mismas palabras cuando se leen escritas en otra caligrafía. No se escriben igual las palabras ni se leen de la misma forma ni contienen ningún significado previo al significado de lo que han visto los ojos de quienes las han escrito. En las palabras se ve a alguien viendo. Se le escucho hablar, cuando habla, y cuando está en silencio, frente a la ventana, se le ve meditar el tiempo.

jueves, 11 de agosto de 2016

# 565


La realidad, lo que llaman realidad, no es más que un resumen de la realidad. La sinopsis de una novela en una cuartilla. De una vida en un par de fechas. De un paisaje, que solo quien lo transita cada día con los cambios de luz y de estación empieza a conocer, en una estampa. Lo real solo se reconoce en la expansión confusa del presente. Los pasados revueltos, unos con otros. Y también las realidades anheladas, porque el deseo es el más fiel constructor de realidad que existe. Caminar en todas direcciones del tiempo al mismo tiempo, la realidad.

martes, 9 de agosto de 2016

# 564


Las manecillas del reloj de la plaza se llaman tranvías. Igual que ocurre en los puestos del mercado, venden a granel sus productos. Cuando se le pide, el charcutero descuelga la longaniza del gancho, empuña el cuchillo con destreza y descuartiza el todo del embutido en rodajas que caen sobre el papel que en la balanza pesará lo mismo que una de ellas. Así ocurre con los tranvías, sirven el tiempo en lonchas a quienes los aguardan, de pie, en la acera, sintiéndose envoltorio que unas gotas de grasa han manchado y se les envía a la basura, sin nada.

sábado, 6 de agosto de 2016

# 563


El tiempo que está reconstruye cada día su hábitat sobre el tiempo que no está, igual que las civilizaciones antiguas levantaban de nuevo las murallas derruidas y los edificios quemados tras un asedio. Tras el asedio de los días, se recompone el jardín de las sensaciones y la emoción de los sentimientos con cuanto se puede compartir: la belleza, la alegría y el goce que genera la escritura que se entrega con el mismo estremecimiento que un abrazo. El tiempo que está es aquel en el que se decide vivir, en el que las voces erigen el castillo del deseo.

jueves, 4 de agosto de 2016

# 562


Ángeles del presente, los gatos se detienen para descubrir el sentido de una realidad que desconocen. Escudriñan el espacio. Atienden a movimientos y olores, se diría que los estudian antes de actuar. Cartografían lo que descubren. Lamen el hocico de la camada para contarles los nuevos significados. Su erudición les sosiega. Saben que son capaces de discernir cuanto ocurra, no por el mero hecho de ocurrir, sino porque lo que acaece transforma el retrato del instante. De nada le vale al gato lo que supo, y lo que venga valdrá en razón de lo que ahora sea capaz de mostrar.

lunes, 1 de agosto de 2016

Maga Losnay, dietario # 561


El pájaro de los días vuela y reduce el cielo al paspartú del cuadro que lo enmarca en los ojos. Transita, y en su tránsito iguala horas, tardes, recorridos. El ave del tiempo extiende sus alas de sudario sobre los cuerpos dormidos. Entre mirar de dónde viene y querer saber a dónde va, se queda el presente sin presente. Mojón que en la carretera señala impertérrito el mismo significado. Aspas de molino que han memorizado su senda. Escrutinio estéril antes de que el acontecer ocurra. Tiempo, un pájaro que huye. Ave que se ha detenido; quien despierta habita un espacio.

miércoles, 27 de julio de 2016

Becqueriana / 93


El pijama inaugura otro tiempo. Le da sentido al espacio que acoge. Nada tiene que ver el tiempo pautado de las conversaciones entre desconocidos en los sitios obligados con el color azul de un pijama. El tiempo que merece el nombre de tiempo, porque se empuja para que concluya pronto, y se vaya, y deje fluir en un sintiempo al que llamamos Lugar. Un otrotiempo ahora íntimo, que no transcurre ni cansa, que se convierte en sala, en ventana, en habitación, en jardín o en cocina. Y que tiene en el pijama el símbolo más intenso (y fácil de quitar).

sábado, 23 de julio de 2016

Becqueriana / 92


Velo el sueño de mi dama. Escucho su respiración tranquila y soy el caballero que, con la armadura encajada y el yelmo cerrado, se arrodilla junto a su lecho. En una mano sostiene la lanza y en la otra un pañuelo bordado con encajes que tomó de ella como prenda. Nada se acercará a perturbar el sosiego, me digo con acento de otro siglo. La noche será el castillo de silencios que lo defienda y mis ojos los fieles, y feroces, guardianes. Al rato me quedo dormido, y menos mal que la armadura no retumba al caer sobre el colchón.

martes, 19 de julio de 2016

Becqueriana / 91


Lo que eres, cómo eres, lo saben mis manos de memoria. Son las grandes expertas en ti. Conocen el tacto de tu melena, la suavidad de tus hombros, la comunicación de tus manos. Caminantes de las praderas de tus vestidos, compañeras de las palabras que te digo, buscadoras de florecillas silvestres para colocarlas en tus ojales. Mis manos. Las miro cuando quiero verte. Son un espejo de la dulzura que les has transmitido. Son también un oráculo de mis deseos. Son los ojos que leen el libro de tu cuerpo y son la pluma que escribe en él mis poemas.

jueves, 14 de julio de 2016

De herbarios y poemas


Intuía en Ruy Cinatti una respuesta que ahora, frente al libro que ha pasado de ser una enigmática línea de bibliografía a un volumen ilustrado de tapa dura y firma del autor gracias al librero y amigo Miguel de Carvalho, confirmo. De un paseo por el campo, a veces de varios días, llega el poeta cargado de sensaciones, palabras y metáforas. Es decir, sin nada. Algunos garabatos, quizá, en un cuaderno de bolsillo. Una foto realizada por el propio Cinatti de su compañero de andanzas botánicas también le muestra a él de regreso de una caminata. Sin símbolos, con hojas.

sábado, 9 de julio de 2016

Curso de cine

Imagen LG, PS, JAC

En la película narran luz, cámara, espacio, colores, gestos. Y las narraciones entrelazadas interpretan. Quien desde lo oscuro mira es suplantado por las imágenes, su construcción y su significado. La película se ha montado sobre una línea temporal que, en la exhibición, se desarrolla por una pista paralela a la del tiempo de quien la mira. La luz no es su oscuridad sino la de los focos y filtros que matizan la piel de los actores. También la interpretación, cuando abran las puertas, se quedará interpretando, aunque ya frente a otras representaciones. El cine, su don perverso, mixtificador. La realidad.

martes, 5 de julio de 2016

# 560 oiɿɒƚɘib ,yɒnƨo⅃ ɒǫɒM


Voy a llamarle «tinta» a la brisa que aletea entre las hojas góticas del níspero. Al abejorro que zumba de camelia en camelia y desaparece tras el muro. A la música que acabo de sintonizar y propone que se baile. Al canto de los pájaros emboscados en la umbría. Al libro que se ha quedado abierto bocabajo en la hierba cuando he oído que me llamaban. A los surcos donde empiezan a verdear las plantas que hacen crecer frutos bajo tierra. Al horizonte de montañas y bosques que enmarca la ventana del cuarto. Le llamo «tinta» al presente y escribo.

viernes, 1 de julio de 2016

# 559


En las fresas del cuenco que dejo sobre el mármol de la cocina se lee el don de este día y en su lectura se elige el sabor de las horas. En la pizca de azúcar que esparzo por encima y que blanquea un instante los frutos para disolverse casi de inmediato en sus jugos adivino una metáfora de la escritura, que se deslíe en el curso de la vida y la endulza. Pero cuando el plato, ya dispuesto, presida la mesa donde brillen las fresas, el libro que ha enseñado a leer el tiempo quedará cerrado en el estante.

martes, 28 de junio de 2016

# 558


Los caminos, tanto aquellos que se recorren a través de sendas silvestres, entre la umbría de enigmáticos sonidos, o por los campos luminosos, donde los cereales aprenden del sol a elaborar dorados; como los que se han de recorrer aún en busca de fuentes apartadas, que manen al pie de algún laurel, o de viejos molinos que sostengan su hidalguía piedra sobre piedra, o de claros de bosque silenciosos moteados por flores diminutas de rara belleza. Los caminos, los pasados y los futuros, están entre los dedos, abierto el cuaderno, ahora, en este instante, cuando la pluma empieza a escribir.

domingo, 26 de junio de 2016

# 557


Una manera de estar ahí en el momento en el que se transforma. Sin siquiera haberlo visto; de hecho, ver suele ser una de las propiedades de la ceguera inadvertida; la que, a diferencia de la que no ve, resulta incapaz de proporcionar algún conocimiento. Sin siquiera haber estado presente. Es una forma de situarse en aquello que va a cambiar, y de dejarse cambiar. Convertirse en lo que se es en cada frase, en cada párrafo, en cada página. Se escribe para estar en el instante crucial de la alteración y en el gesto de contarlo, de poderlo contar.

viernes, 24 de junio de 2016

# 556


Esta suerte de costura que al hilo le llama tinta y pluma a la aguja remienda las prendas que el vivir desgarra. Zurce las rodilleras del pantalón de los días laborables, el cansancio de la incomprensión y de la impiedad, la angosta senda de los horarios y de las tareas; remata los jirones del delantal de sí mismo, la áspera convivencia con los errores y con las pérdidas, el insoportable silencio que responde cada vez que los ojos se cierran. Pero hilvana también la ilusión por ver florecer los jacarandás y borda con su recuerdo una cenefa en el mantel.

miércoles, 22 de junio de 2016

# 555


A diferencia del tiempo, que solo sirve para establecer medidas sin más metafísica que la esgrimida por el metro de carpintero, la escritura construye estancias a las que se puede regresar. A diferencia del paso del tiempo, que como un obseso de la geometría circular se inhibe ante el placer o el dolor que sus incesantes dictámenes provocan, la escritura dibuja retratos fidedignos de cada gesto. A diferencia de la duración, cuyo desvanecimiento constante exige al ser la condición de brevedad y aun de nimio, la locuacidad de lo escrito acompaña cuando no hay nadie, permanece aunque nada exista ya.

lunes, 20 de junio de 2016

# 554


Parece irse, pero siempre se queda. Es como si desapareciera y no se ha ido nunca. Globo que se suelta de la mano infantil y asciende donde ya se ve inalcanzable. Charco que la mañana soleada extenúa y olvida. Pájaro que durante un instante inunda el bosque con su canto y luego enmudece. Se diría que la escritura se deslíe en el aire, se disuelve en el tiempo, vuela, se seca o calla. Pero el globo en un punto pierde altura y regresa, la lluvia recobra la memoria del charco y el piar se reanuda. Siempre está ahí. Soy yo.

sábado, 18 de junio de 2016

Maga Losnay, dietario # 553


La primavera invita a que la escritura abandone abrigos y jerséis de lana, bufandas, gorros, guantes, cuanto usaba entre las frases en los días breves y oscuros que le preceden. Se desviste. Una camiseta, un pantalón de tela ligera, unas sandalias. Es el nuevo atuendo con el que el escrito se me presenta en el cuaderno, imponiendo al lápiz su ritmo, su liviandad, su alegría. Le veo bailar a las horas en que antes leía. Cenar a destiempo. Trasnochar. Le aconsejo que salga a la página con el paraguas, con un pañuelo para el cuello, con una cazadora. Todo inútil.

jueves, 16 de junio de 2016

Mis contemporáneos 04. Jesús Aguado


Igual que JRJ eligió 1881, JAF ha visto en el anagrama de su primera fecha símbolos difíciles de obviar: 16-6-61. De niño, al aprender que cuanto veía podía ser nombrado supo, como JRJ o como RMR, que solo sería poeta. De hecho creo que es el poeta que menos se ha preocupado por escribir poesía: solo la ha escrito para huir de ella. No sé si lo digo bien: los poetas consolidan un mundo en los libros, JAF cada vez que siente que ha consolidado algo en su vida escribe un libro para alejarse de sí mismo y descubrirse otro.

martes, 14 de junio de 2016

Dietario de sensaciones, 16 (Confitería)


Me gusta mi oficio. Soy distribuidor de peladillas. También tengo caramelos, bombones y golosinas. Todos en forma de oraciones. Frases que endulzan. Que suavizan los endiablados engranajes del tiempo. Que atemperan el desangelado aire que circula en los espacios vacíos. Reparto confites, chocolatinas, hojaldres. Los envuelvo en sonidos de vocablos gustosos, los unto con la sabrosa mantequilla de los recuerdos. No sabría hacer otra cosa en esta vida. Me siento en mi esquina predilecta, entre la plaza y la avenida, y espero a que vuelen mis palabras y el viento las acerque al lugar exacto donde alguien contempla el cielo.

domingo, 12 de junio de 2016

Dietario de sensaciones, 15 (Pompas)


Las pompas de jabón son pintores miniaturistas. Cada una reproduce en el lienzo diáfano de su universo un destello luminoso. Las pomas de jabón son jinetes. Corren sobre sí mismas por la pista de la piel. Son también pilotos. Vuelan con la serenidad de los objetos que no han volado nunca ni siquiera han soñado con volar un día, como los jarrones o las tejas. Son ópticos graduados con diploma enmarcado en la pared. Siempre están mirando a los ojos. Son vendedoras de metáforas. Por el pago de una caricia entregan una sensación fluida y devuelven de cambio un instante.

viernes, 10 de junio de 2016

Dietario de sensaciones, 14 (El espejo)


El espejo es un artista dominado por su estilo. La finura de su técnica, la precisión de su gesto, la rapidez en captar el movimiento no le permiten, sin embargo, ser él mismo. Se debe solo a los conocimientos que le convirtieron en virtuoso. Y a esa capacidad se entrega sin apartarse ni un ápice en su práctica. Reo de la excelencia, lo que daría por empezar de nuevo en las clases de dibujo y equivocarse. Por soliviantar las medidas sabiamente trazadas por la teoría que tan bien aprendió. Por pintar con los ojos cerrados cuando el modelo está posando.

miércoles, 8 de junio de 2016

Dietario de sensaciones, 13 (Junio)


Junio se enreda, buganvilla en flor sobre los cuerpos recién salidos de la ducha, y se transforma en los colores elegidos para festejarlo. El caramelo infantil del calor y el café poco cargado de las mañanas frescas van juntos en el vestuario que presagia el verano. Se prefiere la blusa que combine con cierta falda y los calcetines a juego con la camisa. Y se procura que la ropa sea la más agradecida al tacto de unas manos para que se abracen a la cintura de quien ha extendido su brazo por los hombros. El placer de desvestirse en junio.

lunes, 6 de junio de 2016

El nacimiento de Ana de Peñalosa \ 1


Telas blancas entre los muebles y encima un ajuar de toallas bien dobladas. Sábanas de nívea seda sobre la cama y en la cuna, que la impaciencia mece con un crepitar de madera contra la losa. Albas manos que con destreza colocan en su lugar cada miembro durante la espera. Pálido gesto de quien aguarda y siente. Y ante la ventana bailan blanquecinos copos en la superficie del vidrio. Nieva aquel día sobre los campos, los tejados, el bosque y la corriente del río, que tiembla como una primeriza cuando Ana de Peñalosa llora envuelta en pétalos de rosas rojas.

sábado, 4 de junio de 2016

El nacimiento de Ana de Peñalosa \ 2


Quien ha caminado sobre la nieve y duda por desconocer el sendero que sigue, así imagina el trazo de lo que acaba de caligrafiar sobre la cuartilla en blanco: Por obedecer a Vs., a quien tanto deseo agradar… Y en tanto encuentra la senda que continúe distrae la mirada en el ventanal de poniente. Ahora es la tinta del agua que cae desde tejado la que escribe letras blancas sobre el negro papel del cielo. Entretenido en leer lo que no sabe redactar le despabila una voz —¡Es niña!— y un súbito plañido. Por gusto mío le remitto essa noticia.

jueves, 2 de junio de 2016

El nacimiento de Ana de Peñalosa \ 3


Los sollozos parecen descompasar la marcha del caballo que calle arriba resbala con la humedad blanquecina que recubre el empedrado, y relincha. Quien lo sujeta por la correa y lo encamina le acaricia el cuello, las crines, los carrillos. El bruto abre los ollares y avanza con coces inseguras contra la piedra que colman de fragor la mañana. Dos mujeres que se cruzan, cubiertas con un manto oscuro, se cobijan acobardadas en el atrio donde el grito resulta más claro y reconfortante. Se miran, cómplices. Sonríen. La casa ahonda sus cimientos y ambas nodrizas sueñan, por separado, con ser llamadas.

lunes, 30 de mayo de 2016

El nacimiento de Ana de Peñalosa \ 4


Por el suelo, derrotada, se arrastra la luz que cuela un ventanuco en torno al cual las moscas, imaginaria peonza, giran sin fin. Cuando el eco de la llantina llega, de boca en boca, el capataz de los Mercado pide que descorchen la damajuana que se reserva para las ocasiones. El tabernero sube de la bodega con gesto de triunfo. Las cartas que en aquel momento corren por las mesas quedan en suspenso, la mano alzada, la imprecación extinguida, la vista desatenta. El tapón canta su breve aria de bajo y el caño gorjea ante un coro de vasos sucios.

sábado, 28 de mayo de 2016

El nacimiento de Ana de Peñalosa \ 5


No tarda el llanto en alcanzar la plaza que la nieve ha borrado por entero. El abrevadero, los arbustos, un carro. Sobre la blancura se multiplican las huellas que la ensucian entrecruzándose. En el atrio el párroco patea el mármol del suelo para expurgarse gotas y copos de la sotana mientras vocea el nombre del sacristán. Campanas al vuelo, rápido —ordena. Asoma con aspavientos por la puerta de la sacristía un hombrecillo triste que se limpia de migas la pechera y hogaza en mano protesta: Con el frío que hace. Una ráfaga empuja el badajo contra los labios de bronce.

jueves, 26 de mayo de 2016

El nacimiento de Ana de Peñalosa \ 6


Un vuelo de campanas se expande entre barbechos y pedregales, por ribazos, besanas, campos aturdidos por la nieve, sobre aspas de molino detenidas y barcas amarradas a un tronco en la orilla de un río sordo. Un repique de fiesta salta tapias que nada guardan, escudriña umbrías que a nadie albergan, recorre caminos de ausentes. El sonido transita el territorio de las aves y de los insectos, sabe dónde se esconde el gato montés y acaricia el lomo de ovejas sonámbulas en el redil, donde un muchacho soñador se pregunta si cuando él nació lo supo el ganado que cuida.

martes, 24 de mayo de 2016

El nacimiento de Ana de Peñalosa \ 7


Brilla el atardecer en el sudor del pelaje. Piafa frente a la hozada de paja que le deja un criado. Cocea el suelo. El jinete que acaba de desmontarlo taconea por la escalinata principal  con una bolsa de cuero en la mano. En lo alto, de levita oscura y cabello blanco, le aguardan. Sonríe al desenrollar la carta y al entregarla. Está hambriento, pero ya se imagina saciado cuando le señalan el corredor que conduce a las cocinas. Este hijo…—musita y cuelga la mirada de cualquier gancho para caballos  en las paredes del patio—, ¿tiene descendencia algún vecino?

sábado, 21 de mayo de 2016

El nacimiento de Ana de Peñalosa \ y 8


Los tejadillos de pizarra, el chapitel, el alféizar de las ventanas… blancos. La campa entera, un sudario sin muerto. Nieva. El castillo también enharinado, como una hogaza gigante a punto de entrar en el horno. No ha dejado Juan aún atrás, pese a las penalidades propias de un adulto, el niño que sigue siendo. Los mercaderes que han acudido de mañana a la feria de Medina se arrebujan bajo un soportal. Cuentan historias que inventan al paso del aburrimiento. Juan Yepes escucha y mira. ¿Ha visto vesarced germinar vástago de mujer? —pegunta uno para que le dejen hablar de nacimientos.

jueves, 19 de mayo de 2016

Mapas


Encuentro en los Encantes un volumen de Vicens Vives, Rumbos oceánicos. Explica, con gracia, las vicisitudes, célebres, de las cuatro aventuras colombinas. Colón murió convencido de que había llegado a Asia, aun en el último viaje —a unos 500 kilómetros de Ceilán exactamente—, ¡porque así se lo confirmaban los mapas! Y es que los mapas lo son, por esencia, de lo que ha sido y, por eso, claro, no ven lo que todavía no ha ocurrido. Sin embargo la actual devoción por los mapas es más que colombina, como si no pudiera existir nada que todavía no haya sido.

martes, 17 de mayo de 2016

Josep Elias revisitado


Releo a Josep Elias (1941-1982). Le veo siempre buscando caminos (se había ido de casa) por los que me ha sido fácil transitar. En su primer libro en catalán —de título culturalista, en absoluto de contenido— redescubro el profundo sentido moral de la escritura («En nom d’una moral» se titula el segundo texto); sobre todo, como en el poema dedicado a «Niu Iork», cuando no consigue descubrirlo: esa yuxtaposición de imágenes cotidianas que no trenzan ningún discurso apuntan a su otra virtud: el esfuerzo verbal por transmitir la áspera y abrupta textura (leo ahora «La jaqueta de cuiro») del presente.

sábado, 14 de mayo de 2016

«Afro», de Guillermo López Gallego (desplegable)


Recuerdo la primera vez que oí hablar de este poema. Fue una mañana de noviembre, calurosa, en 2013, con las chaquetas de temporada en el brazo, en la rua da Ilha, en Coimbra, de camino hacia la biblioteca Joanina. Guillermo López Gallego (1978), a quien había conocido la víspera, contó que estaba escribiendo un extenso poema sobre África. Es lo único que supe entonces. Punto y seguido, fue desgranando la extraordinaria cantidad de situaciones extemporáneas e inverosímiles que vivió como diplomático, su oficio, destinado en Liberia. Daban ganas al oírle de —sin asomo de bochorno— pedirle que escribiera un libro. 

De hecho, Afro son dos libros. Un poema, extenso, y una poética, imprescindible, en el conjunto de notas que añade. Una poética: la meditación, ahora explícita, de cómo los versos dicen. Cada verso reúne una mezcla de elementos que van transformándose unos a otros hasta ser escritura. En primer término está la experiencia del espacio, que no es la crónica —aquellas situaciones inverosímiles—, sino la percepción de una lógica de los objetos diferente («La puerta azul: el gótico africano / Muestra la promesa de un futuro deshabitado») que encarna en mínimos gestos —de repente— simbólicos: «vi mujeres que barrían…». 

El asentamiento de la experiencia —esa vivencia otra del lugar— atraviesa el cedazo de lo leído y evocado. La cultura literaria es la que convierte lo contable en un significado. Para el cronista, el extemporáneo; para el novelista, el narrativo; para el poeta, el alegórico. Las citas a poemas concretos, a autores de referencia, a lecturas que López Gallego especifica entre sus notas trenzan la malla que ha transformado lo sentido en Liberia en una experiencia estética. Un ejemplo, casi trivial, muestra este valor: utiliza la palabra «mandril» en el poema a través de una traducción de Wallace Stevens (pág.38). 

Ninguno de estos dos elementos, ni su perfecta simbiosis, da existencia al poema. El poema no es la observación de un espacio, sea propio o ajeno, aunque la contenga; ni es tampoco la refundición de un magma de lecturas, aunque las necesite para no naufragar. El poema es la asunción lírica de ambos componentes de la experiencia; su transformación en la esencia misma del sujeto: «Me disuelvo lentamente / En lo que antes me rodeaba / Y ahora soy yo». Y este es el significado de Afro, el espacio-otro emerge dentro como una auténtica otredad: «No diferencia realidad de presente».

jueves, 12 de mayo de 2016

«La más que viva», de Christian Bobin


Una parte de los sobrecogedores libros de Christian Bobin (1951) solo se puede comprender a partir de los sucesos que narra La más que viva, la súbita muerte de su amada a los 44 años. Dietarios, evocaciones, memorias tristes seguirán a este primer título elegíaco, escrito en 1995, el mismo año de la pérdida. A partir de aquí, Bobin reflexiona sobre el sentido que cobra su propia existencia ante lo irremediable y sobre la dimensión espiritual que adquiere el amor. Un libro que da vueltas a la inextricable escritura de la vida, preludio solo de los misterios de la muerte.