viernes, 29 de diciembre de 2023

Bye bye 2023



Cuando llegue el día en el que tenga que irse, sé lo que haré para que no ocurra. No me daré por enterado. Prohibido diarios, noticieros, relojes y teléfonos con exceso de información. Nada de citas o compromisos, ni siquiera con las personas próximas. Se acabó el programar actividades, viajes, también el permanecer atento a cualquier acontecimiento que pudiera ocurrir. Vedaré el paso al año que entra. A su intrínseca incertidumbre. Si este había sido un buen año, completo, soberbio, histórico, a qué echarlo a perder y a lo tonto cambiarlo por otro nuevo. Me planto. Y sé cómo hacerlo.

domingo, 24 de diciembre de 2023

Pequeño cuento de Navidad



De la vela cuya mecha apenas consigue mantener la llama sobre los chorreones secos de la cera consumida solo se espera que sea capaz de prender la nueva que, enhiesta, anhela sustituirla en breve. Su intensidad revivirá la luz sobre el presente. A este paso hay quien lo denomina rito y celebra, con el tránsito, una creencia: la certeza de que es posible la permanencia. Y, de hecho, lo es. Aunque quien incline la antigua vela sobre la incólume no logre que esta se encienda mientras la primera se apaga. Aun quemándose los dedos en la operación, tampoco nada significará.

lunes, 18 de diciembre de 2023

Cuentos del hada jubilada (octogésimo segundo)



No conozco a nadie que se sienta inmune ante el misterio de las costureras. Ni hada, ni duende. Cerca de los cuarenta años, Velázquez pintó una que fija el semblante que las convierte en enigmáticas. Las manos, capaces de lidiar con lo nimio y restaurar el daño que parecía irreversible. La ausente mirada, cautiva de la tarea, que impide a quien la contempla entrar en contacto con su ser, en cuya apariencia discreta nada desentona. Velázquez, incapaz de resolver el arcano, no ocultó hacia dónde huía su mirada: toda la luz de su paleta baña el escote de la costurera.

jueves, 14 de diciembre de 2023

Cuentos del hada jubilada (octogésimo primero)



Anoche olvidé llevar al punto de residuos orgánicos los restos de la cena, entre los que había un huevo que se me había roto al tratar de abrirlo. Para colmo, tampoco cerré, como acostumbro, la puerta de la cocina que comunica con el patio. La tormenta perfecta. Así que esta mañana he tenido que enfrentarme a una invasión de hormigas en toda regla. Estaba con la guardia baja porque no habían asomado desde hacía mucho tiempo. El hormiguero habitual había desaparecido. Estas han llegado de otro, más distante. ¿Cómo se han enterado las hormigas de que ayer cometí tantos errores?

domingo, 10 de diciembre de 2023

Cuentos del hada jubilada (octogésimo)



Cualquier cosa era siempre más alta que yo. Para elegir la fruta que va a comprar, mi madre abandona la mano que me daba y al instante siento cómo mi cuerpo se desdibuja ante la madera del mostrador, un muro que mis ojos no consiguen rebasar, rodeado por una penumbra no menos densa. El vendedor es una voz que llega desde el otro lado e informa de precios entre silencios. Mi madre también calla, con lo que disfruta hablando. A través de la cortina de filamentos metálicos contemplo la luz de la calle como una salvación. ¿Qué me estaba perdiendo?

martes, 5 de diciembre de 2023

Cuentos del hada jubilada (septuagésimo noveno)



No he parado hasta conseguir una pecera. Una bola de cristal llena de agua con un pez anaranjado dentro. La mía la dejo llena de aire, y ni siquiera he colocado un pajarito. Solo me sirve para contemplar el vacío. Ahora que no cumplo horario de hada ni acudo a reuniones del sindicato de magos, he decidido convertirme en arúspice. Desvelar el porvenir en hígados de vaca me parece algo fascinante, aunque no tengo paciencia para limpiar la sangre de las vísceras que compre en el mercado. Así que leeré el futuro en la nada que encierra mi nueva pecera.

viernes, 1 de diciembre de 2023

Cuentos del hada jubilada (septuagésimo octavo)



Creí que era un viaje, pero veo que accede a la autopista con la ilusión del niño que enseña el mundo que le descubrió su abuelo. «Por allí —señala en una dirección hacia la que no mira—está el melocotonero del que te hablé. El huerto es un prodigio de olores. Y sonidos. El del agua, cuando se riega; el de los pájaros, enloquecidos al atardecer. Abría un libro y así se quedaba mientras mis ojos no paraban quietos». Trato de vislumbrar algo entre el muro de camiones y furgonetas que va adelantando, pero solo veo la línea discontinua del asfalto.

lunes, 27 de noviembre de 2023

Safo | Lecciones *******



Me preguntáis por qué no os acompaño en el paseo que emprendéis cada atardecer hacia el jardín por el sendero de las hortensias. Os preguntáis también por qué, a la vuelta, califico los versos que habéis escrito como superficiales y las correcciones que os propongo, sin haber ido, os parecen que ahondan en lo que deseáis expresar y no habéis sabido cómo. Qué interesante esta cuestión. La respuesta, como todas, es sencilla. Cada anochecer, cuando os vais, me adentro en el jardín con la azada y una tinaja de agua fresca y limpio y riego cada una de las plantas.

jueves, 23 de noviembre de 2023

Safo | Lecciones ******



Levantad los ojos de la tablilla donde andáis peleándoos con las palabras. La cítara debéis acomodar a los pies de una columna, en el peristilo. Salid del atrio y es conveniente que busquéis una altura desde donde contemplar la puesta de sol sobre la línea del horizonte marino. Admirad intensas, con fruición, los colores que iluminan la oscuridad de vuestras pupilas. Disfrutad. No os digo más. Gritad, si la soledad os lo permite, que es lo más hermoso que habéis visto nunca. Y luego, de vuelta al olvido, empuñad el cálamo de junco como si no hubiera llegado la noche.

sábado, 18 de noviembre de 2023

Safo | Lecciones *****



Hablemos de las palabras, ¿es lo que os gustaría que hiciéramos ahora? Ya veo que sí. También me apetece. Las palabras. Veamos qué se puede decir de ellas. Ayudadme. Imaginad que salís al campo después de un día de lluvia. Aspiráis el aroma de la hierba mojada, de los árboles, de la tierra húmeda. De repente, os detiene un charco en el que os emboba, como si fuera un espejo, el cielo. Os encaramáis sobre él y ¿qué veis? Exacto. Os veis a vosotras reflejadas. Pues bien, es lo mismo que contemplar los vocablos ahí detenidos en lugar de usarlos.

martes, 14 de noviembre de 2023

Safo | Lecciones ****



No son albañiles, fijaos, los que construyen esta casa, sino orfebres de paciencia. Sus manos perfeccionan los adobes con la medida exacta de barro y paja. Las horas ciertas de sol los endurecen, la cuerda señala su lugar equilibrado en el muro. De cada ladrillo y de cada piedra depende la solidez del conjunto. Y al otro lado observad el trabajo de los ebanistas. Con qué destreza tratan la áspera madera hasta que pueda ser acariciada por las manos de un niño. No solo hay que estudiar música y caligrafía para desempeñar el oficio de fijar canciones en las tablillas.

viernes, 10 de noviembre de 2023

Safo | Lecciones ***



Un día húmedo, sofocante. Lo estáis sintiendo. Las nieblas se comen una parte de la isla. El mar comparece como amenaza. El viento que expulsa maltrata los arbustos que han prendido en las ranuras entre las piedras. Los pájaros no vuelan, agazapados en su escondite anuncian presagios funestos. Ni sé por qué os habéis aventurado a salir de Ereso en una mañana tan desapacible. Vuestros cuerpos, bañados en sudor, afean con manchas el brillo de las túnicas. No me hubiera extrañado nada haberme encontrado hoy aquí en soledad, puesto que tenía previsto abordar los nadires del encuentro con la belleza.

domingo, 5 de noviembre de 2023

Safo | Lecciones **



Qué escaso interés tiene malgastar el pensamiento en la percepción de lo indeseable. No a las lluvias torrenciales, no al sol de la canícula, no al viento enervado, no al oleaje sobre las tablas del barco, no a los ladridos estridentes del perro. ¿Qué dios os escucha que pueda complacer tantos deseos? Estáis cerrando los ojos para mirar, ¿qué veréis entonces? Un no gigantesco que amuralla los campos, el monte, el mar, vuestros vecinos, algún familiar. Los envuelve y os envuelve, alejadas del instante en la melodía de la existencia, aquel que, bien templado, ha de sonar en la cítara.

miércoles, 1 de noviembre de 2023

Safo | Lecciones *



He visto que algunas de vosotras madrugáis el día que sigue a una noche de galerna. Tras una caminata entre las nieblas de la mañana os dirigís hacia la playa más occidental de la isla. Reconoced lo que buscáis en la arena húmeda cuando es abandonada por la ola, mezclado con los cantos que el agua alisa. Hasta remangáis la túnica en el regazo para depositar los pequeños hallazgos. Conchas nacaradas, caparazones que brillan, valvas que cobijaron alguna perla. Sé que anheláis reunir una colección que adorne vuestro poema. Pero debéis devolverlo todo al mar. No son las palabras certeras.

viernes, 27 de octubre de 2023

Microlecturas | 31 | El tranvía verde de Alejandría



«El recorrido es una experiencia». Así define Rodolfo Häsler (1958) el libro, publicado en octavo, pero mayor en su bibliografía. Viajero que no olvida registrar la inquietud de quien mira en un cuaderno, aquí el poeta da un paso más y elabora para la ciudad de Alejandría un certero símbolo: el de los tranvías verdes que recorren sus calles. En la parada o a través de las ventanillas del interior, en busca de un café, tratando de preservar la integridad de un merengue o tras los pasos de Kavafis, la experiencia se torna metáfora de un desamparo que también ampara.

lunes, 23 de octubre de 2023

Microlecturas | 30 | Junto al pozo del vivir y el ver



El poeta neoyorquino Charles Reznikoff (1894-1976) fue un magnífico cronista de su ciudad, tanto en versos brevísimos, de ideación casi japonesa, con trazos impresionistas llenos de sugerencias («Ya han empezado las lluvias de otoño / pero ahora hay una pausa; / las hojas flotan / en los charcos de las aceras. / El paseante solitario oye tan solo / el ruido de motores veloces»); como en poemas extensos, narrativos, donde diversos personajes interpretan el genio de la ciudad. Pero sin duda lo mejor de su obra es la autobiografía de su infancia y juventud escrita en poemas largos, que convierten la memoria en íntima vibración.

miércoles, 18 de octubre de 2023

Microlecturas | 29 | Altamar



Como en altamar hablan agua y viento, Altamar está escrito de modo dialogado, un recurso perfecto para una voz dominante que no modula su ronquera y ni un profundo disgusto con el mundo, de modo que es la sombra de esta voz rotunda la que endereza los trazos, crea perspectivas y da volumen a lo que opta por expresarse con la aspereza tal como se ha sentido: «Nací para la muerte / y nadie me avisó del malentendido». Libro brutal y reflexivo, atroz y delicado, testimonial y erudito, José Antonio Moreno Jurado no ha querido silenciar nada, ni amargura ni pensamiento.

sábado, 14 de octubre de 2023

Microlecturas | 28 | La belleza fragmentada



Lo que primero destaca en La belleza fragmentada, obra de Juan Manuel Uría (1976), es el ritmo con el que están escritos sus versos. En expresión del autor, el «pensamiento musical». No se lee, se escucha su arrebato verbal, que fluye, envuelve, deslumbra. Los diecinueve cantos que lo componen apuestan por la simbiosis completa, arraigada en la experiencia, de algunos elementos que la visión contemporánea disgrega: el cuerpo, el dibujo, la poesía, la música, el lugar, el tiempo, el pensamiento, la belleza, el amor, los pájaros y la muerte. Una lúcida teoría del arte, o mejor, su partitura. Su música. 

lunes, 9 de octubre de 2023

Microlecturas | 27 | En familia



«Casi un dietario» subtitula José Manuel Benítez Ariza (1963) su colección de ensayos «sobre cine español». Y la mención es importante. Significa que el autor no se sitúa sobre una tarima frente al lector, sino que, sentado a su lado en el sofá, ve y comenta con él las películas. La erudición que exhibe En familia es solo la necesaria para comprender los contextos y para explicar las opiniones. Y en ocasiones se agradece, sobre todo cuando relaciona la cinematografía española con los movimientos generales del cine americano y europeo. Y sabe distinguir con precisión la paja y lo relevante.

jueves, 5 de octubre de 2023

Chimeneas JV / 9



En la piedra que el joven lanza con audacia al lago por admirar después los círculos concéntricos que provoca sobre su superficie, ¿dónde se esconde el poema? ¿En el ojo que salta desde su órbita tras el impacto y cae a la arena convertido en un amasijo informe de vísceras? ¿O en el cielo sanguinolento que se derrama por las montañas en la puesta de sol de un día de verano? ¿O tal vez en la cadena con la que el accidentado ata a una farola su bicicleta antes de que llegue la ambulancia que se lo ha de llevar?

domingo, 1 de octubre de 2023

Chimeneas JV / 8



En un rincón de la taberna dormita el deshollinador. El móvil en la mesa, a la espera de algún cliente. Nieto e hijo de deshollinadores, ha heredado un oficio que ya no le sirve para ganarse el pan. Solo, quizá, algún que otro vaso de vino, como el que sostiene ahora en la mano. No hay nada que odie más que la limpieza que proporciona la electricidad. Sueña despierto con una colosal hoguera que lo dejara todo tiznado y tuvieran que llamarle, como medida de urgencia, para que devolviera la luz deslumbrante a las columnas, frisos y frontones del Partenón.

martes, 26 de septiembre de 2023

Chimeneas JV / 7



En un cuarto trasero del casino sé que se juega de tapadillo a los números babilonios. Cuando creí que tenía lo suficiente para que me dejaran apostar, me presenté con el mejor traje de que disponía y recién salido del peluquero. Aun así, el vigilante me impidió el paso. Necesitaba registrarme. Hice cola, otro día, en las oficinas, pero me faltaba, entre los papeles que exigían, el certificado de nacimiento, por si era un personaje literario. Luego, cuando lo tuve, me preguntaron quién era mi padrino. No supe decir que nadie y el nombre que dije resultó ser aún menos.

viernes, 22 de septiembre de 2023

Chimeneas JV / 6



Al final de la senda que abandona el camino tras rebasar el montículo se alza la choza donde habito. Un camastro, una mesa, una silla, un fogón. En el redil una sola oveja bala en pies trocaicos. Sus ancestros conocieron a Ulises, pero los míos solo supieron hablarme de ti. Para el día en el que aparezcas no tengo nada preparado. Me sentaré en un tronco para que ocupes mi asiento, te serviré la sopa en mi plato y yo la rebañaré de la olla. Tan seguro estoy de que no vas a venir como de escucharte deletrear mi nombre.

lunes, 18 de septiembre de 2023

Chimeneas JV / 5



Lo cierto es que nunca bajo los soportales oscuros —las bombillas fueron apedreadas hace mucho tiempo— he escuchado al pasar la melodía amable de una flauta, por más que tenga siempre la sensación de que lo voy a oír de un momento a otro. Unas notas tiernas, angelicales, embriagadas de sosiego. En su lugar atraviesa mis oídos la impericia de un taconeo de zapatos cuya altura resulta difícil dominar. Conozco también las frases con las que empiezan las sucintas conversaciones. No me dejo llevar por ellas. Espero, un día, distinguir aquellas notas como quien por el piar nombra al pájaro.

miércoles, 13 de septiembre de 2023

Chimeneas JV / 4



Retrata mi gesto a carboncillo en un santiamén. No le da tiempo a detenerse en detalles, pero veo cómo capta la impresión que deja un rostro en aquel con quien se cruza casualmente, levísima impresión que un soplo deshace. Ese no quedar nada de mí es lo que me impresiona del dibujo, que me enseña desde el taburete, en mitad del paseo y con un sombrero vuelto del revés en el suelo. Ahí es donde dejo caer unas monedas. Arranca la hoja del cuaderno y me la entrega. «¿Sin firmar?», le pregunto. «Tú eres nadie, igual que yo, fírmalo tú».

sábado, 9 de septiembre de 2023

Chimeneas JV / 3



Desde una loma algo más alta que la suya veo a lo lejos la reunión de Safo con sus acólitas. Una sombra de aromáticos pinos las acoge. Un arroyo, donde alguna se refresca los pies, ameniza la reunión con su monodia. Los vencejos revolotean en el cielo. No alcanzo, claro, a escuchar las palabras de la maestra. Por cómo se las beben con los ojos daría los míos a cambio de, ciego, escucharlas. Mi vida, ay, solo conoce cabras, encinas, espartos y de vez en cuando una víbora debajo de una piedra. Todo lo que no oigo tampoco sé imaginarlo.

martes, 5 de septiembre de 2023

Chimeneas JV / 2



Cuando deja la gorra sobre la mesa de roble me detengo a observar la suciedad que se acumula en los ribetes. Una única mancha grasienta le da la vuelta a todo el perímetro interior. En una esquina de la visera descubro sin problemas el lugar donde los dedos imprimen un leve movimiento de palanca para ponérsela o quitársela. Desde que lo conocí, en los manuscritos renacentistas que consultaba en la biblioteca universitaria, no lo he visto con otra gorra ni con una vestimenta diferente. Es el viejo pastor de las églogas, como entonces al hablar esparce pequeñas gotas de saliva.

viernes, 1 de septiembre de 2023

Chimeneas JV / 1



En un camino encuentro al perro de Penélope. Gruñe, amenazador. Inclina la cabeza, como dispuesto a atacarme. Se me ocurre, para calmarlo, decirle: «¿No me conoces? Soy Ulises». De repente cambia el gesto, me mira, abre la boca y deja caer la lengua, que babea como una sábana tendida en una calle de Nápoles. Mueve el rabo con fuerza. Se acerca a mí, conciliador. Lo acaricio y se deja acariciar igual que si fuera su amo. La rabia entonces empieza a morderme por dentro, ¿y si Ulises no hubiera regresado nunca y todo hubiera sido una estratagema de otro pretendiente?

lunes, 28 de agosto de 2023

Microlecturas | 26 | Oriana


Concebida como figura mítica, Oriana, «la oriunda de sí misma» encarna el mito de quien concibe cuerpo y pensamiento no solo como fuga de oscuridades y monstruos, sino también como modo de «dilatar / los límites de la fantasía». Iris Parra abre las puertas de este universo privado y propio, que con frecuencia emerge deslumbrante en mitad de la vida cotidiana, pero sobre todo realiza una intensa reflexión sobre su necesidad, sus virtudes escondidas y las implicaciones del sujeto: «Narras, inventas, como latido». Así lo evoca desde su poética: «Violeta azotada por los vientos / en el risco de una llama en extinción».

jueves, 24 de agosto de 2023

Microlecturas | 25 | Aquí se arregla la sed



La soleá es una estrofa popular y flamenca que siempre se ha avenido a un destino contemporáneo. Lo fue en tiempos de Lorca y vuelve a serlo en el siglo de Jesús Aguado. La suyas subrayan la atemporalidad feliz del sentimiento amoroso, no por sí mismo, sino como una forma de devolverle al presente un sentido completo. Y de rebote integran al amor en su propósito: «Desnudarse no es sencillo / que el alma tiene que hacerlo / al tiempo que los vestidos». Si Bashō hubiera nacido en estas latitudes no hubiera escrito haikus, sino soleares como las de Aguado.

sábado, 19 de agosto de 2023

Microlecturas | 24 | Savamala o la eternidad



En Belgrado, el barrio de Savamala es, como sugiere uno de los relatos, un testigo que se recoge y luego se entrega en esa carrera que nunca es igual a sí misma que es la literatura. Pablo Martínez Rosado (1978) lo recibe de Milorad Pavić y se lo pasa al lector tras estas siete tramas de escritura caleidoscópica, donde narradores y personajes fluyen de modo asimétrico y traslúcido mientras reflejan en su discurrir, como el río Sava, las tensiones hondas e íntimas de la existencia: «El cableado del tranvía trama y designa las entradas en el diccionario de la ciudad».

lunes, 14 de agosto de 2023

Microlecturas | 23 | Últimas noticias de la humanidad



Los relatos de Francisco Hermoso de Mendoza (1975) tratan de tú al lector desde el principio. Lo sientan a una mesa y por hosco que sea su día, le encienden una sonrisa en la mirada que lee. No se va muy lejos para narrar. Desde la terraza de una cafetería es posible ver pasar sus personajes. Pero quien los mire, no va a ver nada, porque el nadir de su dimensión empieza a desvelarse cuando arrancan a hablar, allí donde la prosa discurre por el cauce de arroyo que anhela ser cascada cuyo hervor no solo pasme, sino también revele.

jueves, 10 de agosto de 2023

Cuentos del hada jubilada (septuagésimo séptimo)



Pudo haber sido el día perfecto, incluso desmesurado. Una fecha que señalada desde hace tiempo en rojo sobre el calendario de pared por fin llega. Y antes de amanecer los ojos ya la buscan. La ropa por estrenar también se impacienta. Y luego, un recorrido de horas completo. Una actuación de secundarios impecable. Los protagonistas, sublimes. El plató donde todo ocurre incluso excede lo que se espera de la realidad. En fin, ningún estropicio, nada a destiempo, cero arrepentimientos. Pudo haber sido así, como si un mago lo hubiese urdido. Pero en un momento cualquiera, sin esperarla, irrumpe la noche.

domingo, 6 de agosto de 2023

Cuentos del hada jubilada (septuagésimo sexto)



Hay asuntos que una desarrolla y persigue a lo largo del tiempo, en cumplimiento de su oficio de hada, y otros que se cuelan en sus meditaciones sin que nadie los haya invitado. Así es la vida, un tratado que no se ha escrito sobre las sombras. Un mito inútil, el del hombre que perdió la suya. A ciertas edades meridianas nadie la tiene. Es el crepúsculo el que la va estirando en el camino, el que la dibuja entre las flores, quien la vierte desde una barrica de oscuro vino que deja con el grifo abierto todo el tiempo.

martes, 1 de agosto de 2023

Cuentos del hada jubilada (septuagésimo quinto)



Pajarillo casi japonés, de cola anaranjada, que has aprovechado mi semana de vacaciones para construir tu nido en el patio, perdona mi repentina intromisión en tu mundo. Al verme te has asustado como me amedrento yo si alguien se acerca con impertinencias, y al huir volando has tropezado con la marquesina y seguro que te ha dolido el roce. Además de la usurpación. Al poco te veo regresar y observarme desconfiado desde lejos. Me encierro dentro sin saber qué hacer. Creo que no voy a poder prescindir del patio y tú no vas a consentir compartirlo. Qué complicado es todo.

viernes, 28 de julio de 2023

Cuentos del hada jubilada (septuagésimo cuarto)



Ni se me hubiera ocurrido pedirles que hicieran lo que en aquel momento inaugural hicieron, como si se tratara de dos subordinadas con contrato temporal, o incluso, dos empleadas sin papeles a las que incomoda tanto darles trabajo como negárselo. En fin, no me considero culpable, aunque fuera yo la responsable de sus movimientos, de lo que por su cuenta planearon para obtener sensaciones y conocimientos que nunca había pretendido alcanzar por mí misma, en mi centro de control, que era el pensamiento. No fui yo quien desabrochó los botones de la camisa del muchacho aquel, sino ellas, mis manos.

domingo, 23 de julio de 2023

Cuentos del hada jubilada (septuagésimo tercero)



No me ha confesado nadie haber tenido un sueño, de los que se persiguen despierto, donde transitaba entre sonrisas de desconocidos con una copa en la mano. Exudando ambos, los cuerpos y los vasos largos. Tampoco he sabido de nadie aficionado a la música de fondo (pero en superficie) que suena en los cócteles. Ni de entusiastas de los trajes que se lucen como si todos se hubieran vestido con lo primero que han encontrado al sonar el despertador. Nadie que haya cambiado una actividad familiar por oír pésimos chistes en los corrillos de dirección. Y, sin embargo. Incluso diría.

martes, 18 de julio de 2023

Cuentos del hada jubilada (septuagésimo segundo)



Como irse a vivir fuera de la ciudad, a un suburbio que queda lejos del lugar de trabajo, con pocos servicios, ningún consultorio, un abúlico supermercado y aire no del todo más limpio por las fábricas que, construidas en la distancia, el urbanismo las ha saltado para seguir expandiéndose. Tal que así fue abandonar el territorio de la infancia donde tan risueña había crecido. De repente, un depender del horario de los trenes, del retraso de los autobuses, de la previsión de las compras, del olvido de los espectáculos, del vacío de las calles. Adolescente que se revienta los granos.

viernes, 14 de julio de 2023

Cuentos del hada jubilada (septuagésimo primero)



Nunca parece haber nada en lo que existe en la isla. Solo lo que está a la vista. El repetido vaivén de las olas rutinarias. Y sobre las dunas, la rala maleza que el viento con desdén despeina. Un sendero lleno de charcos que nutre la tierra misma allí donde la erosión es más profunda. Para olvidarlos basta avanzar sorteándolos. Nada de cuanto se ve prende en la memoria. Lo que daría entonces por escuchar al oído alguna de las canciones de Ariel, acompañadas quizá por el eco de un lejano campanario, que le atribuyera un significado a tanto pasado.

lunes, 10 de julio de 2023

Cuentos del hada jubilada (septuagésimo)



No se mueve el aire en los pensamientos previos al sueño. Nunca se eleva sobre el bosque el rumor de las hojas, ni tampoco el gorjeo del pájaro que se detiene sobre la rama. No tiembla la maleza por el paso de alimañas bajo la hojarasca. El arroyo que zigzaguea por la ladera camina hacia los tiempos futuros mudo. Como el rebaño que puntea, desde lo alto, la unanimidad cromática del prado. Así el sendero por donde avanza un carro cargado de heno. Y en esta quietud, qué mal se comprende el lejano resonar del hacha que tala el tronco.