Queridos Reyes Magos: ninguna magia quiero para mí este año. Después de tantas décadas desenvolviendo regalos, creo que los tengo todos. Uno más, me alegraría, claro, cómo no, pero lo abandonaría en un estante en espera de alguna ocasión oportuna que quizá nunca se presente. El encanto, indudable, de vuestra generosidad seguro que lo necesitan más justo allí por donde pasasteis en el primer viaje que emprendisteis. Entonces los campos parecían un desierto, hoy lo son pero ya no hay campos, sino un cementerio que necesita de toda vuestra magia para recuperar la alegría y la vitalidad que han desterrado.
lunes, 5 de enero de 2026
jueves, 1 de enero de 2026
Relatillo de Año Nuevo
Salgo de casa, como cada día, y de repente no sé dónde estoy. No reconozco nada. La lóbrega calleja donde vivo, una avenida. Reluciente, de película americana filmada en la costa oeste. Coches espectaculares transitando, ninguno aparcado con las ruedas invadiendo la acera, como me sacan de mis casillas a menudo. Los vecinos, transformados. Qué trajes, qué colores, qué sonrisas. Busco las cámaras, por si todo es un decorado, pero sigo adelante y el mundo parece aún cubierto con el celofán de la tienda. Feliz Año, me canturrean todos los desconocidos. Contrariado, me pregunto cómo se regresa a la Nochevieja.
martes, 30 de diciembre de 2025
Bye bye 2025
Entre lo que permanece, sea guardado dentro de un baúl en el desván o en cajas apiladas en el altillo de un armario, no queda nada. Ni siquiera es necesario un buen día ir a buscarlo. Porque nunca ha existido ese día. Entre lo que se perpetúa ligado a lo que se narra, una y otra vez, evitando su erosión con breves añadiduras que acaban resistiendo mejor que las certezas, ya nada suena. Porque acaso nadie esté interesado en escucharlo. En aquello en lo que se cree, tampoco está quien lo cree. Es lo que cuenta la fecha de hoy.
miércoles, 24 de diciembre de 2025
Pequeño cuento de Navidad
Este año, la Navidad de los pájaros. Sin propósito, sin horas de cocina, sin nada
organizado. No hay que comportarse como adultos castigados sin salir en todo el día.
En su lugar, apetece marcharse temprano a caminar para dejar que los pasos sean
quienes conduzcan la jornada. Sin itinerarios, sin nada preparado; si hay un
restaurante abierto, se entra. Si todos están cerrados, una manzana en una bolsa saca
de un apuro. Un día para olvidar ritos. Limpio, ingenuo, trivial. Festividad improvisada.
Lo único que ha de contar es la deriva, lo discreto del lugar, la belleza de lo anónimo.
*
Este ano, o Natal dos pássaros. Sem propósito, sem horas passadas na cozinha, sem nada organizado. Não é preciso comportarmo-nos como adultos castigados, fechados em casa o dia inteiro. Em vez disso, apetece sair cedo para caminhar e deixar que sejam os passos a conduzir o dia. Sem itinerários, sem nada preparado; se houver um restaurante aberto, entra-se. Se estiverem todos fechados, uma maçã num saco desenrasca. Um dia para esquecer ritos. Limpo, ingénuo, trivial. Uma festividade improvisada. A única coisa que deve contar é a deriva, a discrição do lugar, a beleza do anónimo.
[Traducción de Eduardo Quina]
viernes, 19 de diciembre de 2025
LOS SUEÑOS DE GUERAU 05
Es un Guerau idéntico a mí cada persona
G. de L.
En el paso de peatones de una gran avenida comercial, cuando la mudanza de color
–del rojo al verde– se convierte en pistoletazo de salida, tantas personas que no soy yo
me ven enfrente y avanzan hacia mí, que camino hacia ellas porque no soy ellas. En
este momento, sus identidades y la mía parecen diáfanas. Pero en el centro de la
avenida, cuando quienes se dirigen a calzadas opuestas se entreveran en resquicios
que solo surgen para no colisionar unas con otras, en ese instante no puedo ya decir
que no sea cualquiera de ellas, pues ignoro quién soy.
lunes, 15 de diciembre de 2025
LOS SUEÑOS DE GUERAU 04
Con aquella memoria he escrito un cuento
G.de L.
El tres de enero, de un año que confundo con otros, dormitando en un pajar oí un
ruido afuera. Con el susto, agarré el macuto y quise incorporarme. La puerta se abrió
antes de que lograra ponerme en pie. Quería salir volando y arranqué en cuclillas la
carrera que detuve. No era un malhumorado campesino con un garrote quien me
miraba. No había nadie. Quizá el viento la empujara. Vi entrar una luz que de
inmediato vestí con un jersey de lana sobre una suave piel. Una voz sonó con dulzor.
Un aroma a pan recién horneado que nunca percibí.
martes, 9 de diciembre de 2025
LOS SUEÑOS DE GUERAU 03
Como el niño que quiere arrebatar la luna
G. de L.
Ya madurará, le decía madre a padre cuando ambos se desesperaban ante mis impericias de niño seducido por lo evanescente. Ya le crecerá la mollera. Contemplaba la fruta madura en el cuenco del postre e imaginaba así mi final, como una saturación de textura, color y gusto. No es que lo pensara con estas palabras, sino que después, cuando adquirí los conceptos, seguía siendo el mismo. Y sin que exista ya quien pueda
afearme el comportamiento, sigo sin haber aprendido las reglas de la vida adulta, ni las
más obvias. Aunque ahora me toque a mí recriminármelo a mí mismo.
viernes, 5 de diciembre de 2025
LOS SUEÑOS DE GUERAU 02
Arañas el ocaso de amatista
G de L.
Un campo de lavanda, la luz del crepúsculo. Casulla púrpura en la sacristía. No son más
que vocablos y al tiempo parecen espejos. Un cielo de verano intensamente morado.
Nunca he conseguido saber qué dicen de mí. Qué cajón de la memoria abren para
encontrar qué circunstancias. Y, sin embargo, trituro amatistas verbales para
encerrarme dentro, rodeado de su desposesión, inerte como el deseo conyugal de una
losa de granito. Ah, collar de palabras este y todos mis escritos, cómo añoran un cuello
real que al llegar la noche, se lo desabroche con descuido y lo abandonde sobre una
cómoda.
lunes, 1 de diciembre de 2025
LOS SUEÑOS DE GUERAU 01
El techo sella pasos
de alguien en otro piso
G de L.
Sé que estoy solo en casa porque me acompañan las tareas de quien habita el piso que hay sobre el mío. Me he sentado junto a la lámpara de pie, con un libro en la mano, y el punto en la misma página donde lo abandoné la víspera. Sobre mi cabeza, la métrica de los pasos, que levemente resuenan en el silencio, desgrana una difusa historia. Del cuarto a la sala, y de esta a la cocina. Y mientras permanezco quieto, se levanta mi pensamiento y recorre el pasillo que conozco en otro que desconozco. Exacta dramatización de mis irrealidades.
viernes, 28 de noviembre de 2025
39 Miradas
Desde que empecé a bailar no consigo detenerme. Sin frenos, cuesta abajo, dice padre, que todo lo contempla con las manos al volante. Que me aquiete, repite madre, como si estuviera en mis manos hacerle caso. Era una niña sosegada, lo recuerdo. Tal vez un poco pizpireta. Contemplativa. No porque lo fuera, sino porque aún no sabía quién era. Solo aguardaba. Como quien se detiene ante un semáforo en rojo, que diría padre. Así era antes de que me empujaran a salir a la pista en fiestas. Nunca había bailado y fue como si allí mismo me transformara en baile.
lunes, 24 de noviembre de 2025
38 Miradas
Cómo no supe advertirlo a tiempo. Luego, cuando todo se desató de manera tan desafortunada, qué fácil parecía haberlo previsto. Detener el curso de los hechos antes de que la furia los hubiera dominado por completo y el despeñarse por el acantilado de la vergüenza pública ya fuese, como cualquier accidente, irreversible. En mis manos tuve la opción y la oportunidad. La lectura de los signos lo hacía cada día más evidente, sin embargo, perseveré en el error y en la maldad, y ahora no dispongo de tela para otra túnica ni sé qué aducir en mi defensa.
miércoles, 19 de noviembre de 2025
37 Miradas
Con qué descaro las palabras se comportan con los hechos. Incapaces de relacionarse de tú a tú, por la espalda los inflan o desinflan a su antojo. Y que el único propósito sea enmarañarlos para que no haya ocurrido lo que pasó, unas veces; o para que se dé por sentado lo que nunca tuvo lugar, otras. No sé para qué poseemos vista en los ojos si solo los orienta el habla. De qué me sirve mirar para no ver nada. Si al menos fuera sorda, podría disfrutar con lo incomprensible de cuanto acaece, pero que al menos ha sucedido.
viernes, 14 de noviembre de 2025
36 Miradas
Si no lo he dicho antes solo ha sido por miedo. Tampoco me preguntéis a qué. Ni a quién. Pánico, en general. El que se siente nada más abrir los ojos, de madrugada, y regrasa aún más punzante a la hora de acostarse. El que acecha en cualquier momento inesperado y de repente congela las palabras que debería haber pronunciado. Lo que no supe expresar. Callé. Negué. No sé si mentí. Después pensé que no declararlo era lo mismo que no haber ocurrido. Y perserveré en el silencio. Sé que no es lo que esperabais de mí. Ahora lo sé.
lunes, 10 de noviembre de 2025
35 Miradas
Mientras no desenrolle la carta que me deja camuflada entre las macetas del patio, no la he recibido. Luego, una vez leída, será imposible que el tiempo labre un cauce diferente a lo escrito. Antes es un simple papel, que puede pasar por una página arrancada a un folletín para envolver un arenque en el mercado. Y mientras no sea nada, podrá ser lo que desee mi pensamiento. Declarará que ha de venir y no que ha de partir; susurrará que busca mis labios en su almohada tras el toque de retreta, y no que empieza a olvidarse de mí.
miércoles, 5 de noviembre de 2025
34 Miradas
Que los caminos que emprenda o concluya conozcan estas columnas no es un don. Don lo reciben los peregrinos si, con el manto hecho jirones, alcanzan a postrarse ante la piedra que les arrancó de su lugar. Don posee quien, ante la simple amapola mecida por el viento y descubierta en una azarosa mirada, adivina con optimismo signos del futuro. Mi pensamiento carece de las dádivas que enternecen el arduo empeño de quien camina. Me ampara la solidez marmórea de una casa y el tacto áspero de los muchos pergaminos que he leído. Y no consigo de ningún modo olvidar.
sábado, 1 de noviembre de 2025
33 Miradas
Para vestir santos. Es lo que decían los murmullos pronunciados para que no los oyera, aunque costara poco saber lo que insinuaban. Ni he vestido santos, ni he remendado calcetines de nadie. Habré escuchado runrunes al pasar, pero los prefiero a broncas y reprimendas. Es cierto que no ha existido un hombre y su apellido en mi vida. Y menos mal. Prefiero la diversidad de situaciones. Qué mal se entiende. Qué palabras más feas convoca. Se imponen desde el silencio con el que se pronuncian. Con el paso de las décadas, las desilusiones y los divorcios, han acabado llamándome señora.
miércoles, 29 de octubre de 2025
Cuarto libro de odas (7)
Por no pensar en nada, cavilo sobre los pensamientos que desarrolla el viento cuando de repente, al soplar, se topa con el trapo fláccido de la vela al que su ímpetu infla y desplaza. En este empuje, me pregunto si disfruta de la travesía que emprende o la considera un impedimento a su natural desafuero. Es difícil cerrar la cuestión con una idea, porque las que aparecen lo humanizan. Sea como esclavo remero, sea como contemporáneo adinerado. Cada quien elige. Quisiera elucubrar sin ningún estereotipo, pero entonces me cuestiono si resulta dolorosa la incisión de la proa en el agua.
viernes, 24 de octubre de 2025
Cuarto libro de odas (6)
Hay dos hombres sentados en la terraza. Marzo enfría la caída de la tarde. El resto de meses se han quedado vacías. El camarero, desde el interior, se asoma a la cristalera para asegurarse de que las copas de los dos todavía siguen llenas. Hablan y de vez en cuando ríen y gesticulan. Por la calle desaparecen los transeúntes. Anochece. Se enciende el cartel luminoso. Cuando uno de los hombres levanta su copa, el otro repite el gesto y ambos beben despacio. Luego continúan la conversación. La puerta se abre para que alguien salga. Un perro husmea en el parterre.
domingo, 19 de octubre de 2025
Cuarto libro de odas (5)
El estibador contempla cómo empieza a maniobrar el buque que ha cargado durante la jornada mientras enciende un cigarrillo con el hombro apoyado en una de las grúas del muelle. El remolcador ayuda a que gire la enorme envergadura del viejo mercante. En el lugar que ocupaba, vibra sobre la superficie su estela, que se va diluyendo. Cuando salga por la bocana, el agua se habrá serenado y al sol brillarán las manchas de aceite. No tarda en asomar por el horizonte el humo de otro barco que descargar. Por hábito mira el reloj, pero ni siquiera ve la hora.
miércoles, 15 de octubre de 2025
Cuarto libro de odas (4)
Un pastor de la zona me enseñó, cuando era un mozalbete enredado en tonterías, cómo se mira a lo lejos. Y por primera vez olvidé canicas y piedras de mármol rosado, el automóvil de hojalata que había pintado con primor encima de los colores desgastados y tres soldados de plomo idénticos que me bastaban para organizar emboscadas contra las hormigas gigantes. A partir de sus indicaciones levanté la cabeza, que siempre mantenía inclinada, y empecé a distinguir en la nada de los montes lejanos y del cielo otro destino. El del país natal del pastor. Y el de mi existencia.
viernes, 10 de octubre de 2025
Cuarto libro de odas (3)
Solo sé lo que he venido a hacer cuando el fuego prende en la hojarasca que acumulo dentro de un pequeño círculo de piedras y eleva sobre el claro un hilo de humo. La mochila, bocabajo, me aguarda como almohada; el anorak, desplegado sobre el pecho; el cuaderno, el lápiz, un único libro, a mi lado. La gorra se ha quedado colgada en una rama. Las piernas agradecen el descanso. La noche de verano se acerca juiciosa. Tenues sonidos a los que empiezo a acostumbrarme mientras me siento lo más lejos posible de los múltiples errores acumulados durante el año.
domingo, 5 de octubre de 2025
Cuarto libro de odas (2)
No es cierto que nadie aquí me pregunte por qué he venido. La diferencia es que ahora sí respondo. Le describo al retorcido tronco del viejo olivo la columna salomónica de mi devenir. Y me entiende. Y cuando se acerca al vallado el aburrido caballo de pelaje oscuro le brindo en la palma de la mano el terrón de azúcar de mis viajes. Me mira con ojos de comprensión y golpea el suelo con la pezuña delantera. Bandadas de estorninos se llevan a diario mis contestaciones y las pasean por los campos que rodean la aldea. Contemplándolos, mis vecinos asienten.
miércoles, 1 de octubre de 2025
Cuarto libro de odas (1)
Que nadie llame a mi puerta carece de importancia y tampoco impide que durante el día continúe pendiente de quien pueda venir a visitarme. Sé que el lugar queda en un barrio apartado. El metro deja lejos. Pero tengo un limonero en el patio, y algunas macetas con hortensias y azaleas. Es una casa antigua, sin escaleras, y en todas las habitaciones hay una ventana por la que me asomo por ver si quien aquí se dirige se ha perdido con las señas y me busca en la calle de atrás. Nada me gustaría más que salir a su encuentro.
sábado, 27 de septiembre de 2025
Párrafo oscuro / Y siete
Todos los términos con los que me trato nos conocemos desde el primer diccionario. Pequeño, tipografía grande, profusión de dibujos. Juntos pasamos a las versiones abreviadas, cuyas tapas se cubrían con adhesivos y viñetas reivindicativas. Volúmenes que viajaban de cualquier manera en caóticas mochilas. Fue una temporada, como todo en la vida para nosotras, que somos eternas dentro del mamotreto monumental que nos reúne. Esta reunión es, en esencia, un territorio del que somos dueños de forma alícuota. Muchos otros términos nos disputan la identidad, lo sabemos, pero como nunca han aparecido en las mismas páginas que nosotros, los despreciamos.
martes, 23 de septiembre de 2025
Párrafo oscuro / Seis
Por fiestas, en el baile de la plaza Mayor, en cierta ocasión, siendo muy jovencita, me sacó a bailar un verbo. Aquella tarde ni lo parecía. Vestido de infinitivo, mantuvimos una animada conversación. Al irme, quedamos citados para el domingo en una cafetería del pueblo. Le estuve imaginando durante las noches siguientes como un apuesto presente con proyección de futuro. Era tan inexperta y soñadora como una interjección. Pero cuando lo tuve delante, sorbiendo un café que arrebolaba las comisuras de sus labios, poco a poco, conforme hablaba, me di cuenta de que solo estaba ante un triste pretérito. Imperfecto.
viernes, 19 de septiembre de 2025
Párrafo oscuro / Cinco
Cuanto más íntima resulta la escena, antes espera la prosa que le mienta. Nunca he podido con eso. Lo otro, las alucinaciones y de vez en cuando el letargo, lo admito con indiferencia. Como el funcionario de la estafeta que no se implica en el estilo caligráfico del remitente. Su trabajo es leerlo. Y a mí me hubiera convertido en mejor intérprete que me exigiera sinceridad. Oh, cuánto me hubiera esforzado. Con qué voluntad se la entregaría en la ceremonia nocturna de despedirse del día ante el espejo. Indemne a tales deseos, solo de mí la prosa anhela soeces mentiras.
lunes, 15 de septiembre de 2025
Párrafo oscuro / Cuatro
En el curso alto de los ríos pasan desapercibidas las letras que carecen de sonido. Son tantas y tan recientes que resulta absurdo preocuparse por lo que existe. Que exista basta. O incluso que no exista. Da lo mismo. Siempre he vivido cerca de las fuentes. Una construcción humilde, aunque próspera en humo durante los inviernos y en gritos infantiles al llegar las vacaciones. Todo propicio para que descuidara el sonido de las letras que no lo poseen. Idiota, diría cualquiera de contárselo. Pero lo mantengo en secreto, como quien, humillado por una lacra, la airea a los cuatro vientos.
jueves, 11 de septiembre de 2025
Párrafo oscuro / Tres
Que desconfíe de las frases que llaman a la puerta y, tras abrir, los ojos de quien las recibe de inmediato se desvían hacia la diadema que lucen es la primera regla. La segunda explica cómo colocarse sobre la cabeza una diadema cada vez que sea menester tocar un timbre para que alguien abra. Trabajo de precisión y paciencia sobre la finura de los materiales en los talleres de orfebrería. A este conjunto de normas se le denomina sintaxis. Y pretende proteger la economía de quienes instalan puertas en los vanos y también de los que talan bosques para fabricarlas.
domingo, 7 de septiembre de 2025
Párrafo oscuro / Dos
Que escribiera, me dijo la carta al despedirse. Escríbeme, repitió. Si solo me lo hubiera pedido una vez, quizá evadirse del compromiso hubiese resultado más sencillo. Tuve que recurrir, por querer cumplirlo, a un manual de uso. Y ahí descubrí que existen tantos géneros epistolares como corresponsales hay. Y sin averiguar si nuestra relación había sido comercial o jerárquica o cómplice cómo encontrar, en el volumen consultado, las indicaciones certeras sobre el encabezamiento adecuado, el tono exigido, la familiaridad justa en las descripciones. Una jungla ofrece orientaciones más precisas. Así que, confundido como andaba no tuve más remedio que olvidar.
miércoles, 3 de septiembre de 2025
Parrafo oscuro / Uno
No saben salir de su celda de significados las palabras. No porque permanezca cerrada la puerta o exista un vigilante que todavía no se haya distraído. Nada impide la huida. Ni siquiera la convención perpendicular de los barrotes influye. Dormitan durante la mayor parte del día y por la noche labran, para no sentirse apátridas, cada una su propio campo semántico. Respetuosas. Nunca invaden terrenos vecinos ni alimentan querellas con este propósito. Las palabras. En su mínima estancia de dos por dos, un estante de obra con un reloj de cuerda encima y una mesa vacía. Con eso les basta.
domingo, 31 de agosto de 2025
Microlecturas | 63 | La arquitectura del azar
Juan Manuel Uría (1976) reúne en este libro las dos caras de su actividad, como escritor y artista plástico. En ambas descubre el tono exacto que exige el haiku para encarnar la época contemporánea. La poética aparece explícita en la primera composición: «Abro los ojos: / ante mí lo que veo / y lo escondido». Que es también la clave del volumen, capaz de encontrar en instantes de la vida cotidiana, en gestos mínimos, en observaciones muy menudas... significados ocultos, su trascendencia. Un simple trazo que desvela de repente la profundidad posible de la escritura. Lo mismo que anhelan los haikus gráficos.
viernes, 29 de agosto de 2025
Microlecturas | 62 | Los niños perdidos de mamá
Los once relatos de Ketty Blanco Zaldivar (1984) presentan un singular ajuste de tono y lenguaje literarios en cada pieza, que, por su parte, desarrolla un jirón narrativo donde se resquebraja el mundo de su protagonista, en una historia que no busca un remante moralizante, sino desviar la atención hacia las minucias del proceso. Los cuentos presentan una combinación de intereses temáticos compleja, en tres planos (el desmoronamiento personal, la relación con la madre y la decrepitud urbana del contexto), a los que cabría añadir el de construir un significado común por encima del relato, como en las buenas novelas.
martes, 26 de agosto de 2025
Microlecturas | 61 | Costa oeste
En Costa Oeste, Fernando Sanmartín parte de un nombre propio, en sueco, cuya ortografía casi caligramática crea un enigma. Una descripción impresionista, apenas unos trazos, le proporciona identidad de lugar. Ahí se sitúa el yo con el único protagonismo de pertenecer. Un espacio compartido. A veces con una sombra, en forma de lectura, el yo y el libro que lee o evoca. También ciertos personajes del lugar, anónimos, evocados a partir de pequeñas concreciones. Es la parte de Göteborg en el poema, después da un salto conceptual para extraer de la situación descrita un pensamiento lúcido, hondo, certero y sorprendente.
domingo, 24 de agosto de 2025
Microlecturas | 60 | Esta hiriente luz
David Conde Vitalla (1997) evoca en las páginas de Esta hiriente luz su delicado encuentro con los temas cruciales que han forjado la tradición poética. Que se corresponden, claro, con aspectos oscuros y enigmáticos de la vida: «En esta ceremonia de caminos / … / un miedo acerca lo desconocido». El temblor ante los «Osarios», las pérdidas, las heridas, convertidas en símbolos donde «Se quiebra una voz / en la distancia / entre las ruinas». Palabras que los poemas reconstruyen fragmento a fragmento para descubrir en la escritura la herencia de lo que es mortal. Porque «Vivir es hacer costumbre / de la pérdida» y contarlo.
jueves, 21 de agosto de 2025
Microlecturas | 59 | Cuando el corazón se cierra hace más ruido que una puerta
Una novela que no se corta con el título (no lo recorta), ni con la trama, ni con el lenguaje, ni con el propósito. Escrita con una prosa ágil y dinámica, próxima al presente de la lengua, plantea una estructura canónica de novela de misterio: un grupo de personas aisladas, un asesinato y ¿quién es el asesino? Los personajes, un acierto, muestran una certera caracerización literaria de comedia negra, lejos de cualquier valor sociológico. Pero la trama sufre un giro copernicano en relación a los sucesos y a las culpabilidades, y crea un auténtico negativo de la novela policial clásica.
martes, 19 de agosto de 2025
Microlecturas | 58 | Y caerá la nieve
Para sus dos primeros libros Laia Carbonell eligió dos lugares casi tan distantes en el mapa como en su biografía —Finlandia y Nibrós, pequeño pueblo pirenaico—, con dos únicos elementos en común, la presencia constante de la nieve y la mirada cáustica de la poeta catalana. La versión castellana reúne ambos libros, titulados como los lugares, y añade el diálogo entre ambos, lo que en uno parece una singularidad, el otro lo confirma e intensifica. Su poética prende en el versículo: «podría encontrar el sentido del universo en la contemplación de tu gesto», y en cualquier copo de nieve.
domingo, 17 de agosto de 2025
Microlecturas | 57 | Ratada. En nombre de ninguna. Ligia
La editorial barcelonesa Ediciones Sin Fin reúne tres títulos significativos (y sobrecogedores) de la obra de Rosabetty Muñoz (1960), una de las poetas que mantienen vivo el interés que siempre ha despertado la poesía chilena. Cada título suyo es el fruto de una indagación sobre un aspecto social de la vida en el archipiélago sureño de Chiloé (sea la invasión de las ratas, los álbumes familiares destruidos o el exilio) que, lejos de la sociología, se desarrolla a través de la encarnación de sujetos poéticos diversos que evocan, como un prisma, las múltiples caras que con frecuencia la realidad oculta.
viernes, 15 de agosto de 2025
Microlecturas |56| El gran amor
No está exenta de ironía la hipérbole con la que Andrés García Cerdán (1972) titula un libro donde, como reconoce, se leen «unas pocas palabras destrenzadas / en las que algo / se está perdiendo siempre, // en las que siempre hay algo de más». Aunque sea un libro con inquietantes poemas de amor, su poética trata de destrenzar todas las grandezas que aborda, de modo que la insuficiencia esencial del lenguaje se convierta en el mejor aliado del poema: «cuanto más invisible es lo que ves / tanto más increíble su certeza». Quizá lo que pierdan los entrecortados y desabridos versos sea la ganancia.
martes, 12 de agosto de 2025
Microlecturas |55| Fragmentos de una noche
De Novalis y la tradición romántica el título del libro de Grissel Gómez Estrada (1970) hereda la noche como abismo amoroso. Y de su época provienen los fragmentos; a veces son literales, teselas que trazan mosaicos; y otras, es una visión contemporánea en la que cada acontecimiento despierta una conciencia nueva, un sujeto poético desconocido por el yo. Así sus palabras irrumpen en la página desde la concreción temporal de un único momento y crean el deseo que se desvive en el poema. O evocan un cántico de la plenitud que adquiere entendimiento y trascendencia: «la eternidad de una noche».
domingo, 10 de agosto de 2025
Microlecturas | 54 | Una inesperada ilusión
Un libro donde se respira inteligencia, el de Aloma Rodríguez (1983), perfectamente enmascarada: como los dibujos que el artista deja inacabados a propósito y eso los convierte en obras maestras. O la osadía de un pintor que decidiera exponer los esbozos de un gran cuadro, sin ningún cuadro al lado. Libro que se concentra en dos únicos núcleos temáticos: la escritura y quien escribe, ambos desde una gran y desganada intensidad lírica. Una inesperada ilusión habla de cómo se sueñan los libros, también de las pesadillas que provocan y, sobre todo, de cómo los imagina y los padece una escritora.
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