Como «autobiografía desde lo
onírico» define Jesús Aguado en el prólogo este libro —Sueños: la puerta oscura— donde Jaime D. Parra ha ido
consignando cada mañana, en forma de poemas, los sueños de durmiente.
Acompañados siempre por una o por varias citas de sus autores de referencia que
trazan la estructura intelectual con la que juega la imaginación onírica. Igual
que ocurre con los sueños, los poemas de Parra no anhelan la consistencia de un
significado, sino la evanescencia de la evocación, un ir desapareciendo en la
propia lectura que convierte las referencias concretas en inaprensibles
—extrañas— notas musicales.

