miércoles, 22 de abril de 2026

Sexto libro de odas (6)



Llevo un tiempo discutiendo con él a diario. Se empeña en decirme, a cualquier hora en la que nos crucemos, que soy yo ese. Y me señala con el dedo, como hacían en la escuela los niños maleducados. Si lo sabré, que no soy yo quien se empeña en indicar. Le da lo mismo lo que le diga. Las pruebas que deje encima de la mesa. Aquellas pilas de fotografías en papel que lo demuestran. Ni las mira. Incluso algún recorte de periódico donde salgo especialmente favorecido. Nada, lo desprecia igual. Me desespera tanto su empecinamiento; ah, este maligno espejo.