lunes, 13 de abril de 2026

Sexto libro de odas (4)



Zumba el viento en la vela y la proa no teme a las olas que va cortando decidida con su impulso. Bajo el toldo que me cubre el cuerpo, mantengo aferrado el timón y miro a lo lejos la costa, indiferente, sin atender a nada en concreto. Los dos remos permanecen acosados en un lateral, ociosos como mis brazos. Ignoro qué pesca se dará hoy. De vez en cuando, el agua salpica sobre la madera como si tarareara una canción de juventud, de esas que se quedan en la cabeza sin que uno ni siquiera supiera que le habían gustado.