jueves, 28 de diciembre de 2017

Becqueriana / 125



Atrapan la luz, la concentran. Dibujan un círculo de círculos alrededor del cuello. Le gusta abrocharlo. Desabrocharlo. La precisión del mínimo mecanismo. La piel, ahí, tan cerca. La torpeza. Cuanto más torpe, más tiempo entretenido en la nuca. El roce de la melena. Su cosquilleo. Los dedos. La música de la mañana. Al abrochar el collar. La música del atardecer al desabrocharlo. Se baila así, él a su espalda, entretenido en lo minucioso, ella delante, paciente. Con paciencia. Círculos trazando en el cuello un círculo de luz. Del esplendor que se refleja en unos ojos, cuando se dan la vuelta.