lunes, 15 de junio de 2026

50 Miradas



No hay noches más hermosas que las de Vélez. Desde la costa llega la brisa salobre y desde la sierra desciende la fragancia de los sueños. Cuando mis dedos aprietan el lápiz y empiezan a garabatear palabras, siempre tengo doce años. Acabo de romper el celofán que envolvía el mundo y lo real brilla como un juguete nuevo. Como el agua de una fuente que brota en mitad de la montaña. Como la luz del verano cuando se tiende en el patio por las tardes a dormitar, un perro a los pies del limonero. Aunque esté lejos. Aunque sienta tristezas.