Un arlequín minúsculo patina en cada ojo
G. de L.
Persianas de comercio, los párpados se abren a una hora y se cierran cumplida la jornada. Se construye el mundo a imagen del cuerpo mientras se explica que el modelo es el alma. De ahí que las encrucijadas de caminos sean el origen de tantas poblaciones, donde se plante una cruz, la vida parece a cobijo de la penosa condición de ser mortal. En algún momento no quise abrir los párpados solo para registrar en la caja las ganancias de lo mirado. Enganchar un cartel alquilándolos tampoco era la solución. En la pista de patinaje, una tarde invernal, descubrí otra.

