JOSÉ ÁNGEL CILLERUELO / LIBROS / ESCRITURAS

lunes, 28 de agosto de 2023

Microlecturas | 26 | Oriana


Concebida como figura mítica, Oriana, «la oriunda de sí misma» encarna el mito de quien concibe cuerpo y pensamiento no solo como fuga de oscuridades y monstruos, sino también como modo de «dilatar / los límites de la fantasía». Iris Parra abre las puertas de este universo privado y propio, que con frecuencia emerge deslumbrante en mitad de la vida cotidiana, pero sobre todo realiza una intensa reflexión sobre su necesidad, sus virtudes escondidas y las implicaciones del sujeto: «Narras, inventas, como latido». Así lo evoca desde su poética: «Violeta azotada por los vientos / en el risco de una llama en extinción».

jueves, 24 de agosto de 2023

Microlecturas | 25 | Aquí se arregla la sed



La soleá es una estrofa popular y flamenca que siempre se ha avenido a un destino contemporáneo. Lo fue en tiempos de Lorca y vuelve a serlo en el siglo de Jesús Aguado. La suyas subrayan la atemporalidad feliz del sentimiento amoroso, no por sí mismo, sino como una forma de devolverle al presente un sentido completo. Y de rebote integran al amor en su propósito: «Desnudarse no es sencillo / que el alma tiene que hacerlo / al tiempo que los vestidos». Si Bashō hubiera nacido en estas latitudes no hubiera escrito haikus, sino soleares como las de Aguado.

sábado, 19 de agosto de 2023

Microlecturas | 24 | Savamala o la eternidad



En Belgrado, el barrio de Savamala es, como sugiere uno de los relatos, un testigo que se recoge y luego se entrega en esa carrera que nunca es igual a sí misma que es la literatura. Pablo Martínez Rosado (1978) lo recibe de Milorad Pavić y se lo pasa al lector tras estas siete tramas de escritura caleidoscópica, donde narradores y personajes fluyen de modo asimétrico y traslúcido mientras reflejan en su discurrir, como el río Sava, las tensiones hondas e íntimas de la existencia: «El cableado del tranvía trama y designa las entradas en el diccionario de la ciudad».

lunes, 14 de agosto de 2023

Microlecturas | 23 | Últimas noticias de la humanidad



Los relatos de Francisco Hermoso de Mendoza (1975) tratan de tú al lector desde el principio. Lo sientan a una mesa y por hosco que sea su día, le encienden una sonrisa en la mirada que lee. No se va muy lejos para narrar. Desde la terraza de una cafetería es posible ver pasar sus personajes. Pero quien los mire, no va a ver nada, porque el nadir de su dimensión empieza a desvelarse cuando arrancan a hablar, allí donde la prosa discurre por el cauce de arroyo que anhela ser cascada cuyo hervor no solo pasme, sino también revele.

jueves, 10 de agosto de 2023

Cuentos del hada jubilada (septuagésimo séptimo)



Pudo haber sido el día perfecto, incluso desmesurado. Una fecha que señalada desde hace tiempo en rojo sobre el calendario de pared por fin llega. Y antes de amanecer los ojos ya la buscan. La ropa por estrenar también se impacienta. Y luego, un recorrido de horas completo. Una actuación de secundarios impecable. Los protagonistas, sublimes. El plató donde todo ocurre incluso excede lo que se espera de la realidad. En fin, ningún estropicio, nada a destiempo, cero arrepentimientos. Pudo haber sido así, como si un mago lo hubiese urdido. Pero en un momento cualquiera, sin esperarla, irrumpe la noche.

domingo, 6 de agosto de 2023

Cuentos del hada jubilada (septuagésimo sexto)



Hay asuntos que una desarrolla y persigue a lo largo del tiempo, en cumplimiento de su oficio de hada, y otros que se cuelan en sus meditaciones sin que nadie los haya invitado. Así es la vida, un tratado que no se ha escrito sobre las sombras. Un mito inútil, el del hombre que perdió la suya. A ciertas edades meridianas nadie la tiene. Es el crepúsculo el que la va estirando en el camino, el que la dibuja entre las flores, quien la vierte desde una barrica de oscuro vino que deja con el grifo abierto todo el tiempo.

martes, 1 de agosto de 2023

Cuentos del hada jubilada (septuagésimo quinto)



Pajarillo casi japonés, de cola anaranjada, que has aprovechado mi semana de vacaciones para construir tu nido en el patio, perdona mi repentina intromisión en tu mundo. Al verme te has asustado como me amedrento yo si alguien se acerca con impertinencias, y al huir volando has tropezado con la marquesina y seguro que te ha dolido el roce. Además de la usurpación. Al poco te veo regresar y observarme desconfiado desde lejos. Me encierro dentro sin saber qué hacer. Creo que no voy a poder prescindir del patio y tú no vas a consentir compartirlo. Qué complicado es todo.