Bécquer las había pensado como avanzadilla que explora y aprueba las condiciones de paso del grueso de los sentimientos. Pero las manos rara vez van al frente y cuando lo hacen fundan la parodia. Las manos son la retaguardia del amor: sólo llegan al campamento cuando la luna está muy alta y capitanes y soldados duermen junto a las brasas de lo que fue calor, cocina y memoria. Se reparten sin chistar las sobras de la cena y viendo rendidos al sueño los vigías y extenuadas las palabras, ellas, las manos, se convierten en las únicas centinelas de lo ocurrido.
domingo, 8 de agosto de 2010
Cœurs périphériques: mains
Bécquer las había pensado como avanzadilla que explora y aprueba las condiciones de paso del grueso de los sentimientos. Pero las manos rara vez van al frente y cuando lo hacen fundan la parodia. Las manos son la retaguardia del amor: sólo llegan al campamento cuando la luna está muy alta y capitanes y soldados duermen junto a las brasas de lo que fue calor, cocina y memoria. Se reparten sin chistar las sobras de la cena y viendo rendidos al sueño los vigías y extenuadas las palabras, ellas, las manos, se convierten en las únicas centinelas de lo ocurrido.
domingo, 1 de agosto de 2010
Cœurs périphériques: yeux
Musée du Louvre
Algo dejó sin aclarar Petrarca sobre los ojos: ¿los que aman con tanta intensidad son los mismos ojos que el labriego entorna cuando aventa el grano sin impedir que el polvo del cascabillo los seque e irrite? ¿Los mismos que acarician sobre el pergamino el nombre de la amada son aquellos que en la era giran al sol, atados a la abrupta geografía de costras que cubre la grupa del mulo? Los ojos sacian, dijo Petrarca, y a pies juntillas le creo mientras quien sube a la cabina de la cosechadora protege sus ojos con unas gafas. El mirar colma.
domingo, 25 de julio de 2010
Via delle Vergini
En una calleja medieval, donde sólo mueren tapias de antiguos conventos convertidas en traseras de almacén y junto a las que se apilan maderas, cartones y aparatos inservibles que reciben resignados la orina de los transeúntes solitarios, descubrí el amor. En la intimidad del abandono desabotonó la blusa que me había puesto para él y sentí cómo mis caricias transformaban su espalda en un piano de silencios. Regresamos, más tarde, a la avenida, que los turistas anhelaban captar —con la cámara de unos ojos a los que no se les había retirado el protector del objetivo— y que nosotros olvidábamos.
martes, 20 de julio de 2010
Vicolo d'Orfeo
viernes, 16 de julio de 2010
Vicolo della Tinta
Rara vez la página en blanco produce vértigos: las primeras frases se componen en la cabeza y se copian de memoria. La verdadera zozobra se presenta cuando la pluma de súbito rasca la página y nada queda grabado en ella. Los dedos, entonces, bailan un garabato nervioso como quien improvisa un masaje cardiaco. El trueno de la desaparición definitiva de la escritura resuena en el cielo ennegrecido del miedo. Un cartucho, un tintero. Y a mitad del trazo de prueba, regresa la tinta, humor caprichoso y enigmático que a veces da cuerpo a los sueños y otras les da alma.
martes, 13 de julio de 2010
Via del Boschetto
La arboleda dulcifica el verano. Lo desmiente con su derroche de ramas que se extienden y alzan las manos como voces de un coro en lo más álgido de la nota. El verdor oculta el cielo y protege de sus designios y vigilancias. Igual que el colegial que corre al rincón discreto, en la hora del patio, para encender el cigarrillo contrario a las normas. La arboleda disimula prohibiciones, atenúa rigores. Resulta más humano el viandante desconocido al que se saluda. Parece más próximo el momento, acaso al principio inadvertido, que con el tiempo, para esclarecerse, reclame la palabra «milagro».
viernes, 9 de julio de 2010
Vicolo del Puttarello
martes, 6 de julio de 2010
Via Leopardi
sábado, 3 de julio de 2010
Via della Lupa
Entre legañas, quistes y llagas en los ojos de la perra vieja se abre paso la tumefacción de la melancolía. Tantas veces como dio a luz cachorros suaves y hermosos, sanos, juguetones, cuanto aprendieron entre sus piernas y bajo sus ubres llegado el día les sirvió para destrozar a dentelladas el cuello de un igual, cuando no de su propio hermano. Ningún valor tuvieron las horas que pasaba lamiendo sus cuerpos, con ternura, mostrándoles afecto, si luego aparecía el padre y, antes de partir nuevamente, ufano les mostraba los dientes ensangrentados, y sólo ese instante se convertía en la realidad.
miércoles, 30 de junio de 2010
Palabras, palabritas, palabrotas

martes, 29 de junio de 2010
Canción de amor (y 14)
miércoles, 23 de junio de 2010
A vueltas con los géneros literarios (tríptico)
(2)
El camino hacia nadie el escritor no puede realizarlo solo. Es una de las paradojas más abruptas de la literatura: en la esencia de lo escrito late la aquiescencia y comprensión de otro. Quien diga «Escribo para mí» abre la brecha insoportable de la vanidad. De ahí que la obsesión de los novelistas por las ventas, de los poetas por las reseñas y de los dramaturgos por las subvenciones no sean más que síntomas veniales de una ansiedad de mayor calado: ¿quién en nuestra época será ese otro? Los tradicionales —editores, críticos, profesores, eruditos, estudiosos— son figuras en penosa decadencia.
(3)
El modelo más diáfano de refrendo para una actividad artística es el de la música. Se aprende música para enseñarla, y en ese tránsito, en el que rara vez intervienen las variantes sociales, los músicos aseguran la pervivencia —la eternidad— de la Música, y a su vez reciben la legitimación de su actividad. Un solo discípulo justifica el saber de un músico. De algo parecido disfrutó la literatura. Así lo creyeron los poetas cuando pensaban en el lector como maratoniano portador de la antorcha. Hoy esa imagen les da risa: la magnitud sociológica del lector les empuja al archigénero periodístico.
lunes, 21 de junio de 2010
เพลงความรัก
sábado, 19 de junio de 2010
Lembrança
jueves, 17 de junio de 2010
«Verano», de J.M. Coetzee, en Mondadori

martes, 15 de junio de 2010
Lisboa

domingo, 13 de junio de 2010
սիրո երգը
viernes, 11 de junio de 2010
«Mientras viva el doliente», de Antonio Daganzo, en Vitruvio

miércoles, 9 de junio de 2010
Premonición del blog 3: «Oceanografía del tedio», de Eugeni d’Ors
Si alguien hubiera disfrutado con un blog es Eugeni d’Ors. Su bitácora en papel tenía título y espíritu de blog, sólo le faltó la tecnología: en lugar de cuartillas, un teclado y conexión. Se piensa hoy en día que el soporte es la esencia. En esta época, con esas ideas, todo parece posible. Pero Eugeni d’Ors descubrió las profundidades del tiempo vacío, la seducción de los rincones, el abismo que se agazapa en lo inane. Y lo fue cartografiando en prosas precisas, matemáticamente exactas. La tarde de verano, la siesta: ahí donde los demás no ven nada; el blog descubre.lunes, 7 de junio de 2010
El túnel
sábado, 5 de junio de 2010
Aşk şarkisi
miércoles, 2 de junio de 2010
Porcelana oral
martes, 1 de junio de 2010
«Abierto», de Juan Marqués, en Pre-Textos

domingo, 30 de mayo de 2010
Premonición del blog 2: «Zoo o cartas de no amor», de Vicktor Shklovslki

jueves, 27 de mayo de 2010
Canção de amor
miércoles, 26 de mayo de 2010
Lectura poética, hoy

El camino serpea hacia la ermita. Una brisa leve acompaña el ascenso. A cada paso, la mirada hacia atrás transforma la realidad en paisaje; y arriba, las paredes blancas de la iglesuela le prometen que ha de abarcar aún más, la lejanía. Por el barranco donde el último incendio acabó con los viejos y enormes castaños de indias, sus troncos ennegrecidos claman contra la injusticia de que otros más jóvenes y temblorosos verdeen ahora sin sombra. Lo anotan los ojos y buscan palabras que lo conviertan en ritmo. Palabras como estas, desasistidas de la mañana, de la luz, de piel.
lunes, 24 de mayo de 2010
«Composiciones de lugar», de Andrés Catalán

A partir de convenciones de la tradición —la más recurrente es el alba como encuentro o separación de los amantes— Andrés Catalán (1983) reúne los diversos dibujos que sobre el amor traza el tiempo, desde la seducción —«juegan a ser miradas de los otros»— hasta el encuentro, desde el deseo —«ese puñal de dudas»— hasta las cenizas (o semillas) del alejamiento. No escribe Catalán poemas de amor, sino reflexiones teóricas sobre el amor. En la segunda parte dirige su mirada poética a la ciudad, no para escribir versos urbanos, sino para construir el discurso de la vida en las ciudades.
jueves, 20 de mayo de 2010
Coleóptera

Han llegado con la primavera, como los presagios aciagos en los versos de Eliot. No paran de nacer. Cada día hay nuevas cetonias revoloteando por el terrario que en otoño albergó una simple pareja. Su afición a procrearse ha quedado clara desde el principio. Comen, se aparean. Al parecer quieren ser muchos más coleópteros poblando este insulso planeta que les resumimos, en casa, con un helecho, una bromelia y las mondas de la fruta del postre. Por la noche su excesiva vitalidad retumba como caminar de fantasmas patosos. Hay que saber que están ahí para no asustarse. Ah, las cetonias.
martes, 18 de mayo de 2010
Αγαπούν το τραγούδι
domingo, 16 de mayo de 2010
El garzón de Ida
En la carnicería, mientras desliza el cuchillo por la pieza, el dependiente me pregunta, ¿y lo de Garzón, qué te ha parecido? Ponme un filete más, le digo, por si acaso viene algún amigo a comer. Y sonríe, porque en la crisis lo que más escucha es «más delgadito ese bistec». Qué me va a parecer. Todos, garzones de Ida; y al que se crea uno de los dioses, cuchillo de carnicero. Es lo que se ve, aunque quizá sea peor lo que simbolice: una ley ad hominem administrada desde el rencor y la prepotencia aliados. Hoy, por todas partes.
viernes, 14 de mayo de 2010
Desenredarse
Las nuevas versiones de procesadores de textos automatizan acciones que convierten la escritura poética en un disparate. Interpretan los versos como párrafos y un soneto parece un caligrama. No es la única, ni la principal, distorsión. Las redes sociales se han apropiado de la esencia del poema, la emoción —la emoción de encontrar al amigo, la emoción de conocer el instante oculto—, y la divulgan como fin en sí mismo: la agonía del pensamiento estimula las emociones. ¿Y el poema? Insistir es trabajo baldío. Sólo hay una vía: renunciar. Y regresar a la arena, al viento, a los cactus.
miércoles, 12 de mayo de 2010
أغنية الحب
lunes, 10 de mayo de 2010
Carta a Julio, preocupado por no haber escrito
sábado, 8 de mayo de 2010
Premonición del blog 1: «Viaje a Italia», de H. W. Goethe
miércoles, 5 de mayo de 2010
प्रेम गीत
lunes, 3 de mayo de 2010
Vida de poeta joven
sábado, 1 de mayo de 2010
Песня о любви
miércoles, 28 de abril de 2010
«Maleza»



