martes, 6 de julio de 2010

Via Leopardi

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Igual que ciertos hombres llevan su oficio engastado entre las uñas, las cartas que baraja el poeta antes de repartir no disimulan el sudor de los veranos, el alcohol o las motas de sangre en noches aciagas. Son humores verdaderos y cada tizne o rasguño corresponde a una experiencia que recuerda y nombra con el emblema del envés. Por esos rastros grasientos conoce el color que cada naipe esconde en manos de cualquier jugador. Y era lícito su engaño cuando se juntaban en una mesa. Ahora, solitario, lanza sus cartas de bordes ennegrecidos únicamente al chorro de las fuentes públicas.

sábado, 3 de julio de 2010

Via della Lupa

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Entre legañas, quistes y llagas en los ojos de la perra vieja se abre paso la tumefacción de la melancolía. Tantas veces como dio a luz cachorros suaves y hermosos, sanos, juguetones, cuanto aprendieron entre sus piernas y bajo sus ubres llegado el día les sirvió para destrozar a dentelladas el cuello de un igual, cuando no de su propio hermano. Ningún valor tuvieron las horas que pasaba lamiendo sus cuerpos, con ternura, mostrándoles afecto, si luego aparecía el padre y, antes de partir nuevamente, ufano les mostraba los dientes ensangrentados, y sólo ese instante se convertía en la realidad.

miércoles, 30 de junio de 2010

Palabras, palabritas, palabrotas

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En el puesto de las palabras, el quincallero gramatical las amontona por el metal del que están hechas: a este lado, cerquita de la silla donde dormita su perpetuo enfado con los gobernantes, las de plata; luego, las de cobre; más allá, las de hierro. Cuando le llega una palabra de la que se desprende una viejecita cuya pensión se agota antes que el mes, paga unas monedas, echa un vistazo a su morfema y la lanza al montón correspondiente. De vez en cuando le compro palabras sueltas, anticuadas. Me las deja baratas. Son siempre inservibles. «Petróleo / carbón / leña: / amor».

martes, 29 de junio de 2010

Canción de amor (y 14)

Amores, Mari Trini
«He descubierto un blog con canciones de amor», grita desde su bicicleta Julio como quien aplica las nuevas tecnologías a pretextos antiguos. «Vamos a verlo», acepta subir Ana a su habitación en la residencia. Mientras el aparato arranca entre quejas y balbuceos, él le muestra un yogurt de coco: «¿Te apetece? Es lo único que tengo, está fresquito». La luz entra por detrás, y sobre la pantalla encendida Ana no mira las palabras que Julio pronuncia, sino sus ojos pendientes de leerlas. «A esta canción le falta algo» —dice maliciosa. Y es el blog, ahora, el que descubre el amor.

miércoles, 23 de junio de 2010

A vueltas con los géneros literarios (tríptico)

Los géneros literarios son, como las bicicletas, un entrañable anacronismo. El único género literario funcional del presente es el periodismo. La escritura periodística se caracteriza por el sincretismo estilístico y la ubicación del tema en el ámbito sociológico. Su camuflaje es perfecto: crónicas deportivas llenas de figuras poéticas y poemas discursivos como columnas. La sociología, por otra parte, ofrece el impecable espejismo de un significado: el lector identifica siempre el contenido. Poemas, novelas, ensayos, periódicos están escritos en este archigénero. Y a la literatura lo único que la define es la distancia que tome con él. Su tránsito hacia nadie.
(2)
El camino hacia nadie el escritor no puede realizarlo solo. Es una de las paradojas más abruptas de la literatura: en la esencia de lo escrito late la aquiescencia y comprensión de otro. Quien diga «Escribo para mí» abre la brecha insoportable de la vanidad. De ahí que la obsesión de los novelistas por las ventas, de los poetas por las reseñas y de los dramaturgos por las subvenciones no sean más que síntomas veniales de una ansiedad de mayor calado: ¿quién en nuestra época será ese otro? Los tradicionales —editores, críticos, profesores, eruditos, estudiosos— son figuras en penosa decadencia.
(3)
El modelo más diáfano de refrendo para una actividad artística es el de la música. Se aprende música para enseñarla, y en ese tránsito, en el que rara vez intervienen las variantes sociales, los músicos aseguran la pervivencia —la eternidad— de la Música, y a su vez reciben la legitimación de su actividad. Un solo discípulo justifica el saber de un músico. De algo parecido disfrutó la literatura. Así lo creyeron los poetas cuando pensaban en el lector como maratoniano portador de la antorcha. Hoy esa imagen les da risa: la magnitud sociológica del lector les empuja al archigénero periodístico.

lunes, 21 de junio de 2010

เพลงความรัก

Luj Yaj
Cuando Phailin alzó la mirada, aún con el agua de coco ascendiendo por la pajita hacia sus labios, Kovit sorbía cabizbajo, sin ver del día nada más que su rostro desfigurado y cada vez más pequeño conforme menguaba el líquido en la cáscara partida, lo mismo que ella había tenido delante hasta entonces. Le dio tiempo a contemplar, dentro de la imagen, cómo un avión escribía en la pizarra del cielo un mensaje incomprensible y en qué tronco un perro iba a levantar la pata. Todo eso no lo vendían con el agua de coco, pero Phailin sí lo compraba.

sábado, 19 de junio de 2010

Lembrança

A plomo cae la luz sobre las fachadas esta mañana blanca de junio camino de la panadería. La vivencia puede que sea mía, quién sabe, pero la frase con que la comprendo no, la aprendí en Eugénio de Andrade. Dudo que coincida con algún verso suyo, pero esa manera de derramarse la luz sobre la ciudad transformándola en un regalo recién desenvuelto o en la primera caricia de la persona largamente ansiada no es mía. Quiero decir, ya es mía porque me la dejó en herencia Eugénio de Andrade. Sin él, el paseo por las calles hoy carecería de imagen.

jueves, 17 de junio de 2010

«Verano», de J.M. Coetzee, en Mondadori








Hay en el último Coetzee una desazón por alterar las convenciones narrativas. Diario de un mal año era un ejemplo y la biografía a través del espejo de Verano sigue la línea, tibiamente abierta con Infancia, unas memorias en tercera persona. Da qué pensar esta necesidad de rejuvenecer su prosa con marcas externas. No las necesitó el mejor Coetzee, que supo sabotear todas las expectativas de una historia, hasta arrasar el corazón del lector, desde un marco narrativo convencional. De hecho, lo más intenso de Verano resulta lo que nada tiene que ver con el juego planteado: los fragmentos diarísticos.

martes, 15 de junio de 2010

Lisboa


Aquel taxi desde la estación de Santa Apolónia —ventanas abiertas, trapeo de camisas— en la mañana de un domingo de verano por una ciudad desierta queda en la memoria como un desperdicio no lo suficientemente diluido cuyo paso al sumidero —por donde se fueron viaje, víspera y estancia— impide la rejilla. Los taxis que le sucedieron, desde la estación de trenes, de autobuses o de aviones, cobraron en la tarifa también su olvido. Tal vez por eso se reverencie la primera vez: desconcierto e inexperiencia es el único cromo que me queda en el bolsillo para cambiarlo por la nada.

domingo, 13 de junio de 2010

սիրո երգը

Siranush Harutyunyan
El nubarrón sobre el barrio de Nork se fragmenta en caprichosos triángulos cuando se mira en los cristales de la estación abandonada del teleférico. Bedros arranca con la punta de la zapatilla, en el peldaño donde están sentados, un trozo de hormigón. «Aquí hay más arena que cemento, no me extraña que todo se venga abajo». «¿Cuándo me llevará este fantástico albañil a beber una agua de Jermuk?» —aprovecha Lucine el comentario profesional. Bedros levanta la vista, admira sus ojos oscuros, sonríe: «Para ti construiré un teleférico de hormigón armado que suba hasta la cima nevada desde aquí mismito».

viernes, 11 de junio de 2010

«Mientras viva el doliente», de Antonio Daganzo, en Vitruvio





Antonio Daganzo (1976) sugiere al lector lo vanas que resultan las viejas disputas sobre si la poesía es comunicación o conocimiento. Ni una cosa ni otra: la poesía es comprensión. La única manera de comprender lo inexplicable. Cuanto más incomprensible sea aquello a lo que la poesía se enfrente, más sobrecogedor será el resultado de su esfuerzo de comprensión. Es lo que me ha parecido este libro: una búsqueda de sentido donde sólo existe el sinsentido: en la enfermedad. También en la niñez, no entendida de la bobalicona manera que hoy se muestra, sino trazada como esta exigencia de comprensión.

miércoles, 9 de junio de 2010

Premonición del blog 3: «Oceanografía del tedio», de Eugeni d’Ors

Si alguien hubiera disfrutado con un blog es Eugeni d’Ors. Su bitácora en papel tenía título y espíritu de blog, sólo le faltó la tecnología: en lugar de cuartillas, un teclado y conexión. Se piensa hoy en día que el soporte es la esencia. En esta época, con esas ideas, todo parece posible. Pero Eugeni d’Ors descubrió las profundidades del tiempo vacío, la seducción de los rincones, el abismo que se agazapa en lo inane. Y lo fue cartografiando en prosas precisas, matemáticamente exactas. La tarde de verano, la siesta: ahí donde los demás no ven nada; el blog descubre.

lunes, 7 de junio de 2010

El túnel

Can Macià. Òdena
A diferencia de los laberintos que dibuja la oscuridad en la noche con el apoyo de cuantas figuras retóricas tiene a mano —el rastro de un animal en la hojarasca o los zarandeos del viento—, la negritud del túnel sirve únicamente para avanzar. O acaso para retroceder, si es que realmente existe una diferencia entre ambas acciones. Propicio a las metamorfosis —fermentación o crisálida— el túnel exige, sin embargo, parálisis, letargo. La indefinición sobre el sentido verdadero de la marcha favorece el estancamiento. Con la duda —la cabeza que mira a un lado y a otro—arranca la transformación.

sábado, 5 de junio de 2010

Aşk şarkisi

Na'at
Es verdad que no tenemos gran cosa, Orhan, aquí junto al río, entretenidos sólo con la pelea entre la niebla baja y las luces fugaces que cruzan el puente Boğaziçi. A veces me pregunto: ¿qué más quieres, Dilara? Nuestro es el chirrido de los tranvías, el canto de los vendedores de boza, el frío y la humedad de la noche. ¿Qué más quieres, Dilara? Nuestro el dialecto del cielo que no comprendemos y la acuarela de la ciudad que el gran charlatán dibuja en la pizarra de las aguas. ¿Qué más podemos desear, Orhan, cuando tu mano aprieta la mía?

miércoles, 2 de junio de 2010

Porcelana oral

Al que llaman el turco voceaba esta mañana en los Encantes «libro barato, libro barato». Pronunciaba todos los sonidos, pero oírle daba la misma impresión que ver una tacita de porcelana con una melladura en el borde. En una esquina del puesto tenía alineados unos librotes. Alguien le ha tendido un volumen de aire tristón y ha respondido: «Cuarenta euro» —ya sin asa la tacita—. Ha desaparecido deprisa el comprador, y el turco se ha explicado: «Si elige solo uno entre tantos, por algo será» y lo ha retirado del montón. A partir de aquí Mamet escribió American Buffalo.

martes, 1 de junio de 2010

«Abierto», de Juan Marqués, en Pre-Textos





Con una clara absorción de la mecánica —a veces también de la métrica— del jaiku, Juan Marqués (1980) construye sus poemas sobre el suelo de la vida cotidiana, pero con el halo de irrealidad y misterio bien aprendido de las elipsis en la poesía oriental y su fijación de la atemporalidad: «La vida, más que un tiempo, es un espacio». Junto a las leves descripciones de lugar, en Abierto destaca un gusto casi aforístico por la lección moral y el juicio de lo contemporáneo: «Todo lo que se ve tiene sabor / y, no nos han creado / para hablar de dinero».

domingo, 30 de mayo de 2010

Premonición del blog 2: «Zoo o cartas de no amor», de Vicktor Shklovslki


El libro y la vida se han enredado por completo
V.S.
Vicktor Shklovslki quiere escribir un libro, se lo ha dicho a su editor. Una novela. Añora San Petesburgo en las calles de Berlín. Tal vez una novela epistolar, pero lo que sale es una «novela [que] se compone de fragmentos, es decir, de novelas cortas». Vicktor Shklovslki acaso esté enamorado y como su amada no le deja hablar de amor en las cartas, las palabras huyen del cesto del género como aceite en botella mal cerrada: dietario, crónica de la emigración, crítica literaria, relatos, poemas en prosa: «Me estoy convirtiendo en parte de un libro», o quizá de un blog.

jueves, 27 de mayo de 2010

Canção de amor

Eu Sei que Vou te Amar (Jobim / Vinicius)
El círculo de velas en la playa, una noche sin luna, y en la cabeza la rotación de las esferas impulsadas por la caipirinha. Bañémonos, sugiere Denilson mientras contempla a lo lejos, en el paseo, las ventanillas iluminadas de un autobús en la parada. El océano parece no ser de la misma opinión; su leve rugido, aunque incomprensible, delata un pequeño enfado. Vayamos al agua, insiste Denilson, y le convence a él mismo ver su gesto decidido e ilusionado en el lente de las gafas de Cida. Cuando la fría espuma anega sus pies, Cida le coge de la mano.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Lectura poética, hoy

El camino serpea hacia la ermita. Una brisa leve acompaña el ascenso. A cada paso, la mirada hacia atrás transforma la realidad en paisaje; y arriba, las paredes blancas de la iglesuela le prometen que ha de abarcar aún más, la lejanía. Por el barranco donde el último incendio acabó con los viejos y enormes castaños de indias, sus troncos ennegrecidos claman contra la injusticia de que otros más jóvenes y temblorosos verdeen ahora sin sombra. Lo anotan los ojos y buscan palabras que lo conviertan en ritmo. Palabras como estas, desasistidas de la mañana, de la luz, de piel.


lunes, 24 de mayo de 2010

«Composiciones de lugar», de Andrés Catalán





A partir de convenciones de la tradición —la más recurrente es el alba como encuentro o separación de los amantes— Andrés Catalán (1983) reúne los diversos dibujos que sobre el amor traza el tiempo, desde la seducción —«juegan a ser miradas de los otros»— hasta el encuentro, desde el deseo —«ese puñal de dudas»— hasta las cenizas (o semillas) del alejamiento. No escribe Catalán poemas de amor, sino reflexiones teóricas sobre el amor. En la segunda parte dirige su mirada poética a la ciudad, no para escribir versos urbanos, sino para construir el discurso de la vida en las ciudades.

jueves, 20 de mayo de 2010

Coleóptera

Han llegado con la primavera, como los presagios aciagos en los versos de Eliot. No paran de nacer. Cada día hay nuevas cetonias revoloteando por el terrario que en otoño albergó una simple pareja. Su afición a procrearse ha quedado clara desde el principio. Comen, se aparean. Al parecer quieren ser muchos más coleópteros poblando este insulso planeta que les resumimos, en casa, con un helecho, una bromelia y las mondas de la fruta del postre. Por la noche su excesiva vitalidad retumba como caminar de fantasmas patosos. Hay que saber que están ahí para no asustarse. Ah, las cetonias.

martes, 18 de mayo de 2010

Αγαπούν το τραγούδι

Iannis Xenakis
El barco los trae y el barco se los lleva, dice Agnes cuando alcanzan el promontorio desde donde se contempla el puerto. Y Adrastos piensa en el negocio de distribución de retsina que tiene su padre y tuvo el abuelo de su abuelo. Siempre entre estas cuatro paredes de agua, gime Agnes, y Adrastos la anima: todos quieren verse reflejados en un cielo tan limpio, nosotros ya estamos aquí. Qué palabra más pequeña: aquí, se lamenta Agnes. Pero yo te quiero, un día mi padre me cederá las llaves del almacén. Sí, pero cuando leva anclas, los extranjeros ríen felices.

domingo, 16 de mayo de 2010

El garzón de Ida

cuando el que ministrar podía la copa
a Júpiter mejor que el garzón de Ida,
LUIS DE GÓNGORA

En la carnicería, mientras desliza el cuchillo por la pieza, el dependiente me pregunta, ¿y lo de Garzón, qué te ha parecido? Ponme un filete más, le digo, por si acaso viene algún amigo a comer. Y sonríe, porque en la crisis lo que más escucha es «más delgadito ese bistec». Qué me va a parecer. Todos, garzones de Ida; y al que se crea uno de los dioses, cuchillo de carnicero. Es lo que se ve, aunque quizá sea peor lo que simbolice: una ley ad hominem administrada desde el rencor y la prepotencia aliados. Hoy, por todas partes.

viernes, 14 de mayo de 2010

Desenredarse

Las nuevas versiones de procesadores de textos automatizan acciones que convierten la escritura poética en un disparate. Interpretan los versos como párrafos y un soneto parece un caligrama. No es la única, ni la principal, distorsión. Las redes sociales se han apropiado de la esencia del poema, la emoción —la emoción de encontrar al amigo, la emoción de conocer el instante oculto—, y la divulgan como fin en sí mismo: la agonía del pensamiento estimula las emociones. ¿Y el poema? Insistir es trabajo baldío. Sólo hay una vía: renunciar. Y regresar a la arena, al viento, a los cactus.

miércoles, 12 de mayo de 2010

أغنية الحب

La La Aini La, Wadi al-Safi
Un desagradable aliento a arak le alcanza cuando el guardia de seguridad de la playa privada encañona a Malika con su mirada de desprecio y su farfulla incomprensible porque se presenta en la puerta sola, sin Azzâm. Mi novio habrá perdido el tren, no voy a esperarle en la playa pública, le responde. El mundo se hunde bajo mis pies, clama el vigilante alzándose la chilaba para mostrar sus recias botas militares. Azzâm, Azzâm, antes inventarán una imagen holográfica masculina para pasear con ella que se cuele en algunas cabezas el mínimo destello de lo que ocurre en la realidad.

lunes, 10 de mayo de 2010

Carta a Julio, preocupado por no haber escrito

Por el sinsabor del tiempo que pasa sin que hayas escrito nada no debes entristecerte en absoluto. Todo cuanto hemos escrito los demás se publica en papel químico que no soportará el paso ni de cien años, y además queda registrado en signos herméticos e ilegibles que los programas del futuro ni siquiera se preocuparán por traducir a nuestro viejo alfabeto: habrá tal volumen de escritura en el planeta que la eutanasia literaria será la única solución viable. Así que no escribir y escribir es, a los efectos del último día, exactamente lo mismo: un entretenimiento particular de valor efímero.

sábado, 8 de mayo de 2010

Premonición del blog 1: «Viaje a Italia», de H. W. Goethe

Las divergencias entre este cuaderno de notas y las convenciones diarísticas de la época presagian la escritura que llegará, cuando la técnica lo permita, al blog. Sorprende, en primer término, la elaboración artística que Goethe realiza de la brevedad sin obviar nunca el sentido cotidiano de la experiencia. Los distintos planos de esta —la noticia del clima, la descripción de lugares o el trato con personas— se conjugan poéticamente gracias tanto a la concisión como al juego irónico y cómplice en el que implica al lector que, al mismo tiempo, es él mismo y es otro. Como en el blog.

miércoles, 5 de mayo de 2010

प्रेम गीत

Barso Re, A. R. Rahman
Nadie en la aldea es cualquiera. Dependemos de todos, incluso para merecer un saludo que alegre el día. Hasta el conductor del autobús, que llega una vez por semana envuelto en una nube de polvo, es una personalidad en el pueblo. Le preguntan por su mujer e hijos, y a cada uno le cuenta la misma historia, pero saltándose partes, por abreviar, de modo que el último se queda sin saber nada. Luego se toma un té bajo una sombrilla y dice satisfecho: «El horizonte». Cuando vivamos en la ciudad, amado Paranjoy, ¿quién preguntará por la madre enferma de Vanalika?

lunes, 3 de mayo de 2010

Vida de poeta joven

Aun pareciéndome exacto cuanto dices, hay un factor que siempre me ha dado qué pensar. Desde los años 70 hasta hoy se ha producido un paulatino deterioro del valor de lo editado. La crítica, expectativas, atención lectora y memoria de otros poetas han ido cerrándose hasta enroscarse en sí mismas. Un libro publicado en los 70 era conocido y comentado por todos. Hoy, libros de poetas jóvenes interesantes desaparecen antes de aparecer. No circulan. Nadie habla de ellos. Nadie siente interés por leerlos... si no forman parte de un circuito preestablecido. Hasta cierto punto, se explica ese nerviosismo por existir.

sábado, 1 de mayo de 2010

Песня о любви

Histoire du Soldat, Igor Stravinsky
Sveta aprovechaba cualquier cristalera para contemplar su corte de pelo, en especial le gustaba mirarse de reojo al pasar frente al bar donde se reunían los reclutas parlanchines de un cuartel próximo a su casa: repentinos silencios y miradas atentas, también la suya, confluían en el dulce balanceo de su media melena. Una tarde, junto a la boca del metro, haciendo cola frente al puesto de kvas, habló con un soldado. «Me llamo Rodion», él. «Ah, Rodya», ella. «Estas cosas sólo pasan en las novelas», él. «Pide, que nos toca, Rodya», ella, meneando la cabeza. «Ni en las novelas», él.

miércoles, 28 de abril de 2010

«Maleza»


Abandona el sendero que ensanchan las acémilas con su tránsito de palabras y se encamina hacia la alberca lírica abriéndose paso entre la maleza. Al poeta le gustaría contemplar reflejado su rostro en el agua. Sobre la superficie flotan hojas, la pinaza que ha arrastrado el viento, un breve remolino de insectos, la invasión de una enramada. Con un palo busca apartar los estorbos, pero sus movimientos sólo consiguen remover viejos lodos y turbiedades. Por más que se esfuerza, no consigue ver en el agua estancada quién es. Abre el cuaderno que ha traído, y dibuja. Poesía, la dicción extraña.

martes, 27 de abril de 2010

«Empapado de sequía» Toni Montesinos Gilbert

Al mismo tiempo que, de repente, cesa con un flop el zumbidillo que tizna siempre el silencio del que escribe, la pantalla ennegrece y los dedos quedan suspendidos sobre el teclado sin saber qué hacer. El botón de arranque no responde. Miro el gran cajón metálico del ordenador como quien observa un perro atropellado en mitad de la calzada y su religión le dice que era el depositario de su memoria. Busco el disco externo, una especie de cajetilla de puros metálica. E inútil sin el perro. Escribimos, sin saberlo, nuestras obras sobre la superficie del agua, empapados de sequía.

domingo, 25 de abril de 2010

Laulu rakkauden

Voces intimae, op. 56, Jean Sibelius
De haber recurrido a una quiromante, las cartas hubieran pronosticado una encrucijada en sus vidas, pero ambos, Sirkka y Kalevi, en diferentes colas de facturación, se encomendaron a los designios de una computadora, que los sentó una al lado del otro. Atendieron las instrucciones de seguridad, pidieron sendos zumos de naranja a la misma azafata y se vieron reflejados en la ventanilla contemplando la ciudad desde las nubes durante la maniobra de aterrizaje. Aunque en algún momento se preguntaran quién sería el vecino, no cruzaron palabra, y con tan escasa realidad nada pudo hacer el amor para enloquecerlos un poco.

viernes, 23 de abril de 2010

Un hombre de acción leyendo

Desde el principio se creyó que el Quijote era una cosa y Cervantes algo bien distinto. Hubo quien se esforzó en mostrar lo obvio, que Cervantes estaba a la altura de su personaje. Oídos sordos. En los Encantes raro es el lote de una casa desalojada que no tenga un Quijote: enmarcado, de madera, de metal, una miniatura, un busto… la variedad es enorme, también gestos y posturas. Hoy encuentro una sorprendente: un Quijote con armadura, sentado, con un libro en las manos, leyendo. No hay mayor paradoja. Si el Quijote se detuviera a leer no sería Quijote, sería Cervantes.
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A Man of Action Reading
From the beginning it was believed Quijote was one thing and Cervantes something quite different. There were those who who went to great lengths to demonstrate the obvious, that Cervantes was as singular as his character. On deaf ears. At estate auctions rarely is a Quijote figure missing: framed, wooden, metal, miniature, as a bust... the variety of forms is enormous, as is the variety of gestures and postures. Today I find a surprising one: an armored Quijote, seated, book in hands, reading. There is no greater paradox: if don Quijote sat down to read, he wouldn't be Quijote, he'd be Cervantes.
Traducción de Mark Aldrich

miércoles, 21 de abril de 2010

Casa de pueblo en la ciudad

Me doy cuenta de que las viviendas que vacían y subastan en los Encantes son sobre todo pisos urbanos al encontrar esta mañana los atributos de una casa rural: en primer término un amontonamiento grande de útiles de campo y herramientas propias de variados trabajos artesanos. Me detengo y mi memoria de las casas de pueblo empieza a identificarlo todo: las típicas fotos de estudio enmarcadas en madera oscura, un cuadro del sagrado corazón, unos cuantos sifones, varios baúles, botellas de licor vacías, un cristo hecho con pinzas de la ropa y un único libro: una biblia de hojas doradas.

lunes, 19 de abril de 2010

Abril

Como amapolas en los campos de cereales, los árboles de jacarandá motean la piel cetrina de la ciudad. Algo hay, sin embargo, en su extrovertida floración, descarada incluso, que no se comprende: la invisibilidad. A su alrededor vende algunos diarios el quiosquero, entra y sale gente de la boca del metro, pasan a la carrera los estudiantes, discuten dos empleados si aquella jugada fue o no penalti, camina cabizbaja la cajera del súper. Sólo una niña se encandila con la sombra malva de un jacarandá. Reúne un montoncito de pétalos en su manita. «Tíralos. Que ensucian», le riñe la madre.

sábado, 17 de abril de 2010

Liebeslied

Ute Lemper
La primera vez que hicieron el amor no sabían cómo se llamaban. Se lo habían dicho un poco antes, cuando se conocieron en la barra, pero el volumen atronador de la música se había comido sus nombres. Luego, en el cuarto oscuro, se apresuraron a desnudarse sin que se les ocurriera preguntárselo de nuevo. En el aparcamiento de la discoteca, entre coches en marcha, se reconocieron. En esta ocasión caminaron juntos hasta el chiringuito, y con una cerveza servida en vaso de plástico, cuando Geert dudó, Ilse dijo: Ilse, me llamo Ilse. Y resultó una hermosa revelación de la noche.

jueves, 15 de abril de 2010

Mecheros

Sumidero de vidas, en el filtro de los Encantes quedan atrapadas casi todas las obsesiones; y acaso la más simple y ñoña he visto negociarla esta mañana. Una colección de mecheros. La mayoría corrientes, de propaganda. Unos pocos casi obscenos: una pistola que al disparar saca la llama, una figura femenina que también. El vendedor, tras mostrar que funcionaban —decenas de mecheros sucios— se ha entusiasmado con el arma, a la que trataba como joya de la colección. Han discutido algo el precio. Lo han concertado en ochenta euros. Me he quedado sin saber qué pensar... de la condición humana.

lunes, 12 de abril de 2010

«Noches insomnes» de Elizabeth Hardwick, en Duomo editorial



La abrupta fragmentación con la que ha construido Elizabeth Hardwick (1927-2007) esta novela de estirpe memorialista, prescindiendo de cualquier estructura temporal, la aproxima al poema en prosa. Contribuye a esta impresión su diáfana y brillante escritura. Se podría decir que se trata de una obra dodecafónica, en la que se ha eliminado la sucesión del tiempo, un elemento tan indisociable a la prosa como lo es la armonía a la música. En una época donde la literatura parece caminar sólo por los senderos trillados de los argumentos enfáticos y los personajes histriónicos, el atrevimiento experimental de Hardwick sólo admite devoción.

sábado, 10 de abril de 2010

愛の歌

Shakuhachi
A Sakura no la impresionó el primer beso de Hayato. Se lo pudo haber dado en el tranvía, mientras hablaba sin que el traqueteo le permitiera entenderlo. En el parque, el día en el que los cerezos florecieran. En una terraza del paseo marítimo, bebiendo un Calpis. ¿En qué película, se decía Sakura, habrá visto que el amante se declara en un portal idéntico a todos los portales de una calle? Sólo la impresionó el amor cuando fue a saltar sobre un charco —¡cuánto disfrutaba haciéndolo!— y al ver reflejado a Hayato se detuvo y no quiso romper el cristal.